sábado, 26 de marzo de 2011

Soy padre, dicen ellos. La paternidad sin complejos

“De entre todos los posibles destinos del amor, entre todas las posibles formas de amar, hay uno que eclipsa cualquier otra perspectiva: el Amor por nuestros hijos. Un estremecimiento de adoración inmediata e infinita, un instinto bestial que nos lleva a sentir ternuras y afectos incomparables, con todos los gozos y desvelos que ello entraña.

No, los papás no parimos. Para un padre no hay pataditas, ni contracciones, ni insufribles dolores de por medio. No nos desangramos en el empeño de verlo nacer, aunque se nos desgarre el alma en esa inaudita inquietud, en la bendita espera, en el anhelo de tener en nuestros brazos a uno de esos diminutos recién llegados. Pero pienso que, de algún modo, también se derrama en ese ser la parte de nosotros que sale de nuestras entrañas, y algunos así lo sentimos”
David Cantero

36 padres del siglo XXI, orgullosos de serlo y de sentirlo son los protagonistas del libro “Soy padre, dicen ellos. La paternidad sin complejos” de Sara Fontacaba y Beatriz Galán, que también son autoras de “Cinco madres, cinco historias” y como en ese caso, los beneficios de la obra irán destinados a un hogar de niños y niñas abandonados: Amantaní en Perú.

Soy padre, dicen ellos. La paternidad sin complejos” recoge los testimonios de 36 hombres de diferentes profesiones, estilos de vida y creencias y refleja el nuevo papel del hombre en la sociedad y en la crianza de los hijos.

Muchos son rostros populares (esta es la lista de los integrantes del libro), políticos, presentadores de televisión, deportistas, escritores, artistas, … que han querido mostrar su lado íntimo en la relación con sus hijos y así formar entre todos un collage sobre diversos modos de entender y vivir la paternidad.

El relato del periodista televisivo David Cantero se puede leer aquí, y a continuación os presentamos el texto* de Joaquim Fontboté, conductor del programa literario “Terrós de sucre” y padre de 6 hijos.

Se titula “Nueve tazas de leche” y nos muestra el día a día de una familia numerosa compuesta por los padres, los hijos y la abuela. Apenas ahorran, ni tienen momentos de soledad pero este hogar representa, en palabras del autor, “una buena escuela de sobrie­dad (valor escaso en nuestra sociedad), de generosidad, de tolerancia y de paciencia”.

Este es uno de los muchos rostros de la paternidad sin complejos:

NUEVE TAZAS DE LECHE: Crónica de un padre de familia numerosa, por Joaquim Fontboté

Son las cinco y cuarto de la mañana y suena el desperta­dor. No me importa levantar­me porque soy más de mañanas que de noches. Y además lo prefiero así, porque es el único instante del día en que hay silencio. Mientras voy hacia el lavabo para ducharme, tro­piezo con unos pantalones que hay en el pasillo. Se los debía de dejar algún niño anoche.

Una, dos, tres, cuatro…

Una vez duchado, y totalmente des­pierto, me dirijo a la cocina y pre­paro los desayunos. Una, dos, tres, cuatro, cinco.., hasta nueve tazas de leche. Y cereales. Y margarinas. Y embutidos. Y tostadas, algunas quemadas y otras casi cruditas. Y el bocadillo que alguien se dejó olvi­dado en la mochila ayer…

Y se acerca la hora de despertar a todo el mundo. Antes, cinco minu­tos de silencio para mí y un breve repaso de lo que será el día. Des­pierto primero a mi mujer, Mamen, para que también se vaya prepa­rando para el nuevo día, y de paso poder comentarle un par de cosas sin temor a ser interrumpidos… ¡Y ya es la hora!

Marta, la mayor, se despierta como un reloj. En esto es la que se pare­ce más a mí. Carolina hace como si yo no existiera. Jordi me exige cada noche que, por la mañana, lo saque de la litera en el sentido más literal de la expresión. Y así proce­do: lo cojo en brazos y lo suelto en el suelo.

Roser, de las más agradecidas al despertarla, me pide que le haga cosquillas. Inma es una foto­copia de Carolina. No se despierta a pesar de los decibelios que empie­zan a retumbar por el pasillo de casa. Y Maurici, el pequeño, se dirige a la basura a tirar su pañal, con una sonrisa de oreja a oreja. «Papá, hoy no me he hecho pipi» (no voy a entrar en discusión en estos momen­tos sobre el tema).

Los dos baños de la casa empiezan a estar solicitados. Y la mesa de la cocina se va llenando. En veinte breves (o largos) minutos, seis niños hambrientos van dando cuenta del desayuno. Uno se encarga de repar­tir chocolate, el otro de poner la leche, a uno (que casi siempre es el mismo) se le cae la tostada al sue­lo, el otro te recuerda que a él la leche no le gusta ni fría ni calien­te, sino templada.

En fin, el desayuno se acaba y sólo queda que el encargado de barrer el suelo de la cocina y de meter los cacharros sucios en el pobre lavava­jillas lleve a cabo su cometido. Suerte que la abuela, que es la más lista de todos y se levanta cuando todo el mundo ha desaparecido, acaba por hacer un barrido a conciencia.

No te olvides de…

Los niños se visten. Mientras, Mamen y yo acabamos de organi­zar el día en la pizarra blanca de Velleda que compramos hace un par de años. Hoy tu llevas a los peques, y yo voy a Barcelona y dejo a las mayores. Recuerda que Caro­lina tiene música a las siete, y que Maurici tiene la vacuna a las cin­co. Y también que a Marta hay que recogerla en la parada del bus a las ocho. Y Roser, que no se olvide el abrigo que se dejó en el colegio. Ah, y tenemos que pasar por el centro comercial a comprar. ¿Pero no fuis­te el viernes pasado? Sí, pero hoy ya es miércoles, y los niños comen, ¿te acuerdas, cariño? (…)

Y por la tarde van llegando los niños en diferentes horarios. Eso sí, siem­pre estamos mi mujer y yo (o algu­no de los dos) para recibirlos. Prime­ro los pequeños, y después los mayores en diferentes fases.

Es en este rato de la tarde cuando entiendes perfectamente lo que es en realidad una familia numerosa. ¡Todos hablan a la vez! Ellos, curio­samente se escuchan entre sí, pero mi mujer y yo sólo pillamos una cuar­ta parte de lo que dice cada uno. Des­pués, entre ambos intercambiamos la privilegiada información que hemos descifrado de cada uno de nuestros hijos, y poco a poco pode­mos ir haciéndonos un dibujo apro­ximado de lo que van viviendo y les va sucediendo en el colegio.

Es la hora de las cenas. Dos turnos: el primero para los tres pequeños. El segundo para los mayores, la abuela, Mamen y yo. Sin televisión y sin telé­fono, a pesar de las leves protestas de nuestros hijos adolescentes.

(…) Al final del día, Mamen y yo nos acostamos los últimos (…) y las pocas energías y fuerzas que nos quedan son para solazarnos de nuestros hijos, o bien para diseñar algún plan de acción inmediata ante algún proble­ma que podamos pronosticar con alguno. Eso, cuando no tenemos alguna reunión del colegio o alguna activi­dad extra que nos estamos empezan­do a permitir después de pasar un paréntesis de quince años de dedica­ción casi exclusiva a los niños. Pero ahora ya confiamos en los mayores, y podemos salir alguna noche.

Escuela de sobriedad

Y después de esta breve descripción de un día normal en la vida de una familia como la nuestra, solamente me resta comentar, de forma muy bre­ve, lo que supone tener una familia numerosa.

La familia numerosa no es mejor ni peor que cualquier otro modelo. Es, sencillamente, una opción más, y mi mujer y yo hemos optado por ella de forma libre y a la vez íntima, sin nin­guna connotación externa ni social.

La familia numerosa exige un orden desordenado, o un desorden ordena­do. En una casa en la que conviven diariamente nueve personas, no se pue­de exigir que las cosas estén perfec­tamente ordenadas, o que los calceti­nes se aparejen correctamente cada día. Hay que asumirlo, y quizá, a la vez, rebajar el nivel de exigencia.

La familia numerosa implica algunas renuncias (la mayoría de ellas mate­riales), ya que los gastos son muchos, las ayudas externas escasas o inexis­tentes, y la capacidad de ahorro, al menos en nuestro caso, nula. A pesar de todo, es una buena escuela de sobrie­dad (valor escaso en nuestra sociedad), de generosidad, de tolerancia y de paciencia.

Y yo, como padre, debo decir que estoy muy orgulloso de mi familia. (…) Me encanta ver las caras de mis clientes o de mis conocidos cuando les digo que tengo seis hijos. De verdad me encanta, y me sirve para olvidarme (…) de los finales de mes en números rojos, o de los pantalones con los que me tropiezo a medianoche…

Sitio oficial: Soy padre

jueves, 24 de marzo de 2011

España país europeo que más episiotomías practica



14 Septiembre 10 - Barcelona - Efe

España es el país europeo donde más episiotomías se practican en los partos, según el informe bianual de la European Perinatal Health Report, que cifra en el 82,3% las mujeres que sufrieron este tipo de intervenciones en el 2008, cuando la OMS considera que esta practica no debería superar el 20%.

Las episiotomías son una práctica generalizada en los hospitales españoles que consiste en realizar una incisión quirúrgica en la zona del perineo que comprende piel, plano muscular y mucosa vaginal, para ampliar el canal blando y hacer más rápidos los partos y la salida del recién nacido.

Los datos, hechos públicos al presentar un nuevo aparato para preparar el suelo pélvico antes del parto y evitar esta práctica, señalan además que debido a la agresividad de las episiotomías, las mujeres suelen presentar problemas derivados de esta intervención como movimientos dolorosos, infecciones, cicatrices, pérdidas de orina e incluso problemas en las relaciones sexuales.

Las mismas fuentes señalan que la fisioterapia obstétrica es la mejor alternativa para las episiotomías, y que se recomienda iniciar la gimnasia prenatal a partir de la semana 32 de gestación, para que la mujer llegue en las mejores condiciones al parto.

Según el presidente de la Sociedad Española de Fisioterapia en Pelviperineología (SEFIP), José Miguel Amóstegui, los ejercitadores pélvicos ayudan a preparar el cuerpo para la fase de expulsión en el parto, y su uso permite poner a punto estos músculos para prevenir problemas futuros como la incontinencia urinaria.

También ha recordado que cuando se manifiestan más estos problemas es en la menopausia y postmenopausia, y que en muchos casos el origen se remonta al momento del parto.

Los especialistas recomiendan usar ejercitadores de suelo pélvicos para prevenir la aparición de esta disfunción antes y después del parto, así como en mujeres más adultas que quieran prevenir y curar, en el caso de la incontinencia más común, las pérdidas de orina.

martes, 22 de marzo de 2011

Michel Odent en Barcelona, 28 y 29 de Mayo de 2011

LA VIDA FETAL, EL NACIMIENTO Y LA SALUD

con Dr. Michel Odent

Para profesionales de nacimiento:

comadronas, ginecólogos, neonatólogos, pediatras, enfermeras….

28 y 29 de Mayo de 2011

Espacio ELSA,

c/ Marina 132 bjos

08013 Barcelona

Metro: L1-Marina, L2-Monumental.

Programa:

-El banco de datos del Centro de Salud Primal.

-Consecuencias a largo plazo de como nacemos.

-El nacimiento desde la perspectiva fisiológica.

-Redescubriendo las necesidades básicas de las mujeres de parto.

-La hora que sigue al nacimiento.

-La oxitocina y sus efectos sobre el comportamiento.

-Las conexiones entre la fisiología del nacimiento y la fisiología de la lactancia.

-El nacimiento desde el punto de vista bacteriológico.

-El uso de las piscinas durante el parto.-Las necesidades específicas del cerebro en desarrollo.-Factores que influencian el crecimiento y el desarrollo del feto.

Horario:

Dia 28 9:30 Bienvenida

10:00h curso

12:00h pausa

12:15h curso

14:00h comida

16:00-19:00h curso

Dia 29

9:00h curso

11:15h pausa

11:30h curso

13:00h comida

14:30-17h curso

Michel Odent es bien conocido como obstetra por haber introducido en un hospital publico francés (la famosa clinica de Pithiviers) los partos en el agua y también salas de parto en las que las mujeres pueden sentirse como en casa.

Es el fundador del ‘PRIMAL HEALTH RESEARCH CENTRE’, en Londres, cuyo objectivo es estudiar la correlación entre lo que ocurre durante el periodo primario -desde la concepción hasta el primer cumpleaños- y la salud y comportamiento posterior en la vida.

Michel Odent ha publicado más de 50 artículos científicos y 11 libros, traducidos a 21 idiomas.

PLAZAS LIMITADAS

Precios y forma de pago: 175€ profesionales 150€ si el pago se hace antes del 01 de Abril de 2011150€ estudiantes o menores de 25 años

Incluyen pausas con refrigerio; documentación de soporte y certificado de asistencia.

Ingreso del importe completo en la cuenta:

3025-0012-10-1400015587 haciendo constar “Michel Odent” y el nombre del participante al curso.

El recibo o comprobante de pago debe mandarse junto con nombre y dos apellidos, dirección completa, nº de teléfono y correo electrónico a: immamidwife.cat@gmail.com

Los estudiantes deben aportar acreditación del centro docente en el que estén actualmente en formación.

Menú vegetariano de mediodia 12 € /dia pagando in situ.

Los interesados deberian reservar antes del dia 22 de Mayo.

Servicio de librería.

Inscripciones e información:

Imma Sàrries: immamidwife.cat@gmail.com

domingo, 20 de marzo de 2011

De médico a hombre del saco

Mónica Lalanda
Mónica Lalanda

Un comentario y una ilustración. Los 'post' de Mónica Lalanda, especialista de la unidad de Urgencias del Hospital General de Segovia, siempre tienen un objetivo claro: despertar conciencias.


Me lloran los niños, me ven y lloran como locos, a veces casi histéricos. Nunca antes me había pasado. Un conato de llanto se podía solucionar con un guante de látex con los ojos pintados en plan guiñol o inflado a manera de globo o un depresor de lengua con una carita sonriente. No se me resistía un niño; pero claro, esto era en Inglaterra. Resulta que aquí van y me lloran los condenados.

A ver si resulta que los niños ingleses van a ser más simpáticos... ¡Ni hablar! He tardado casi dos años en darme cuenta, muchas guardias, muchas conversaciones con colegas de otros hospitales, una observación constante a los comentarios de pacientes en los blogs médicos, las series de médicos españolas, los chats sociales… En fin, un lento analizar del entorno médico. ¿Por qué en España los niños lloran en cuanto entra el médico?



Urgencias es sin duda un sitio terrible para un niño. Primero, la espera. Desafortunadamente, todavía es corriente que los niños compartan sala de espera con los adultos en muchos centros sanitarios. Una sala llena de gente compungida, algún borracho, pacientes con goteros o con heridas... Sería lo que antiguamente llamábamos 'dos rombos', altamente inapropiados.

En muchos hospitales esperan por separado, pero nada más; nunca parece haber presupuesto para que esa sala pierda su aspecto aséptico y resulte agradable para una mente tierna. Los que manejan los hilos no tienen ni idea de la diferencia que puede hacer para la familia y para el niño que la sala de espera tenga un dibujo y cuatro juguetes. Ese tipo de cosas no se suele reflejar en ningún marcador de calidad.

Y luego está lo del uniforme. Existe una asociación que comienza casi desde que son bebés de que algo terrible va a pasar cuando aparece alguien de blanco. Acuérdense de los experimentos del perro de Paulov, por algo será, ¿no?

Yo fui durante años la única médico de urgencias en mi departamento con bata blanca (en Inglaterra no se usan) y les aseguro que la bata blancaen sí misma no hace llorar a nadie. Tampoco verán ustedes que los niños lloren cuando ven a un grupo de policías, de peluqueras o a las cajeras del Mercadona. Los uniformes, como tales, no dan miedo; pero el uniforme blanco sí, y esto parece que se lo ha ganado a pulso la clase sanitaria de este país. Sin embargo, no parece preocuparle a nadie. Pues a mí sí, oigan. Personalmente odio ver llorar a un niño y que lloren sólo con verme o asustarles, me supera.

La guinda la ponen algunos padres que refuerzan el terror de sus hijos con comentarios majaderos como “si no te dejas mirar los oídos, esta señora te pone una inyección” o “si no te callas, te dejo aquí y me voy”. ¿Y qué me dicen del repetido “es que a mi niño no le gustan los médicos”, seguro que nunca dicen “a mi niño no les gustan los ingenieros de caminos o los directores de banco”.Somos, el nuevo coco, el nuevo hombre del saco o el Lute que “salta de los trenes para robar niños". ¡Vamos anda, no me fastidies!

Pero sí, me temo que el nivel de crueldad que seguimos teniendo hacia los niños en el ambiente hospitalario lo justifica. El manejo de los niños en los hospitales sigue centrado en facilitar el trabajo eficiente de enfermera y médico, a costa de cualquier cosa, incluidos los derechos más fundamentales de los niños; uno de ellos, sentirse protegido.

Mandar a la madre (o padre) que se salga mientras se realiza un procedimiento invasivo a un niño es cruel, trasnochado e innecesario y por supuesto no beneficia al niño, que al fin y al cabo es lo único que importa. Hay ya algunos estudios de los serios que demuestran que los padres prefieren quedarse y los niños... la duda ofende (¡a los niños, claro!). Aquello de que “es que el niño está mas tranquilo” o “es que el padre seguro se marea” y cosas por el estilo esconden muchas veces inseguridades profesionales, falta de voluntad para dar explicaciones e incluso algo de falta de humanidad pues inmovilizar a un niño entre tres para realizar un procedimiento doloroso es mas cómodo sin testigos.

Cremas anestésicas antes de poner vías, sedación o analgesia efectiva para reducir fracturas o suturar heridas brillan por su ausencia con demasiada frecuencia en nuestros centros, así que si los padres se quedan fuera, pues mejor.

El personal sanitario debería realizar su trabajo sin complejos, sin nada que ocultar y dejar que los padres realicen también el suyo. Quizás con una mejor comunicación entre padres y profesionales, los del uniforme blanco podamos finalmente dejar de ser el coco-come-niños

"CUANDO EL CUERPO GRITA ... LO QUE LA BOCA CALLA"



"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Dr. Bach

Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes "invade" cuando la soledad duele.

El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.

El corazón se "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.

La "alergia" aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se "quiebran" cuando las defensas están amenazadas.

El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.

La presión "sube" cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis "paralizan" cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores "callados". ¿Cómo "hablan" en tu cuerpo?

Elige alguien que te pueda ayudar a "organizar las ideas", "armonizar las sensaciones" y recuperar la alegría.

Todos precisamos saludablemente de "un oyente interesado".

Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

......."CUANDO EL CUERPO GRITA ... LO QUE LA BOCA CALLA"

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viernes, 18 de marzo de 2011

Partos inducidos, riesgo para madres primerizas Los partos programados deben obedecer a razones médicas, advierten expertos.



SUMEDICO
México, D.F. 1 de marzo de 2011

Programar el parto se está conviertiendo en una costumbre que ya parece incluso natural, pero estas decisiones ponen en riesgo la salud de la madre y del pequeño.
Un parto programado, señalan expertos, debe ser dictado por razones médicas y no por la comodidad del médico o de la madre, pues existe un impacto negativo, pues un parto inducido eleva las probabiliades de tener una cesárea, lo que implica que la madre pierda más sangre y de extender su estancia en el hospital.


En un comunicado, el Dr. Christopher Glanz del Centro Médico de la Universidad de Rochester, señala que en un procedimiento quirúrgico siempre los beneficios deben superar los riesgos.

El Dr. Glanz y su equipo de trabajo señalan que de acuerdo a su investigación, publicada en
la Journal of Reproductive Medicine, "si no existen beneficios médicos induciendo el parto, es difícil justificar hacerlo por opción cuando sabemos que incrementa los riesgos tanto para la madre como para su bebé".

Un parto inducido no se desarrolla de la misma manera que un parto natural; al analizar el expediente médico de 485 mujeres que tuvieron su primer hijo, la tercera parte de las que decidieron tener un parto inducido, tuvieron que ser sometidas a una césarea.

Una césarea, destacan los médicos, es una cirugía mayor y se corre el riesgo de infecciones, complicaciones y cirugísa adicionales.

Otro punto a destacar es que los bebés que nacen en partos inducidos, necesitan más de se asistidos con oxígeno y de tener atención especial en cuidados intensivos.

(Con información de Medlineplus)

miércoles, 16 de marzo de 2011

el chupete

Por Ileana Medina Hernández



El chupete, chupa, tete o teto (entre otros nombres) forma, junto con elbiberón y la leche de vaca, la gran trilogía de sustitución del pecho materno.


Nos hemos acostumbrado de tal forma a que es inevitable que los bebés chupen este pequeño trozo de plástico,que se ha convertido en signo para representar a los bebés en muchas ilustraciones, dibujos y símbolos comerciales.
El chupete
A simple vista, la función del chupete es la de satisfacer la necesidad del bebé de succionar casi permanentemente, lo que en la jerga médica se ha llamado despreciativamente "succión no nutritiva", haciendo referencia al hecho de que a través de dicha succión no se ingieren alimentos.

Podríamos preguntarnos por qué razón los bebés humanos, necesitan succionar entonces aunque no tengan hambre, y qué función biológica y antropológica tiene esa "succión no nutritiva". La investigación científica sobre la "succión no nutritiva" es muy escasa, tal como comenta el pediatra José L. Díaz Roselló, en este fragmento que reproduce aquí Violeta Alcocer.

Cada vez que oigo a una madre decir: "es que me coge la teta de chupete" me pregunto: ¿pero qué fue primero la teta o el chupete? Evidentemente los bebés humanos (y todos los mamíferos) nacen con la necesidad biológica de succionar... el pecho de su madre.

El chupete entorpece el establecimiento de la lactancia, ya que la succión del bebé es la que estimula la producción de leche materna. No se puede separar la succión "nutritiva" de la "no nutritiva" en un bebé amamantado, ya que es un continuum donde una es necesaria para lograr la otra, y ambas forman parte de la relación estrecha que el bebé necesita con su madre en los primeros meses -y años- de vida.

No hace falta demasiada investigación científica para darnos cuenta de que la mal llamada "succión no nutritiva" no es un "vicio", y tiene una importancia fundamental para calmar al bebé, para estimular los músculos de la cara, para mantener el contacto cuerpo a cuerpo con la madre, para desarrollar sus sentidos en contacto con el pecho de la madre, para satisfacer la libido primaria del bebé cuyo objeto es el cuerpo materno y que no tiene nada que ver con un "deseo coital" edípico ni con ningún absurdo tabú sexual. Los bebés nacen con el deseo y la necesidad de chupar el pecho de su madre, y pronto chocan con la frustración de verse todo el día atados a un pedazo de plástico.

Los recién nacidos concentran toda su actividad sensorial en la boca. Durante la etapa que los psicoanalistas llaman "fase oral", los bebés tienen el sentido del tacto en la boca, y su desarrollo sensorial -y hasta hace muy poco también su supervivencia- depende de lo que puedan captar a través de ella.

Al succionar el pecho materno, los bebés se exponen a una serie de olores, texturas y sabores que son vivos y cambiantes, cálidos y humanos. Sustituir esa experiencia por el chupeteo constante de un frío trozo de plástico, empobrece y aniquila las experiencias sensoriales de los bebés. Encima, muchos padres le prohiben al bebé llevarse otro tipo de cosas a la boca (incluso sus propias manos o pies) y sustituyen todos los objetos que el bebé quiere "conocer" siempre por el mismo chupete, con lo que terminan por perturbar ese proceso tan importante de aprendizaje.

Luego, los dentistas recomiendan que el chupete se retire antes de los dos años, porque está comprobado que malforma la dentición y el paladar de los bebés. Sin embargo, la mayoría de las madres y padres sabemos que a esa edad los bebés aún necesitan succionar. La succión del pecho materno puede mantenerse tantos años como el bebé la necesite sin ocasionar daños en la boca del bebé, ya que el pecho materno sí es verdaderamente "ergonómico".

El chupete, además, ha sido un artefacto imprescindible para separar a las madres de sus bebés y para normalizar el hecho de que estos puedan dormir solos en su cuna. La madre que amamanta, y cuyo bebé se duerme prendido a la teta, sabe que es muy difícil cambiar al bebé de cama después, pues en el momento de cambiarlo se despierta ligeramente, y solo con la succión continúa durmiendo (para lo que necesitaría un chupete).

El tiempo que el bebé pasa succionando del pecho materno, esté o no ingiriendo leche (que siempre algo sale) permanece en contacto directo con el cuerpo de su madre, sintiéndose seguro, tranquilo y en éxtasis. Esta seguridad no la necesita sólo cuando come, sino casi todo el tiempo durante los primeros meses, y muchas veces al día en los primeros años de vida.

La succión del pecho materno siempre es absolutamente nutritiva, pues nutre de afecto, amor y seguridad.