miércoles, 8 de junio de 2011

PONTE EN SU PIEL: campaña de concienciación sobre el impacto de nacer.

“Conscientes desde hace años de la influencia del nacimiento en los seres humanos queremos lanzar una llamada de atención a todas las personas implicadas en el recibimiento de los niños y niñas en el momento de nacer, sobre la importancia del vinculo extrauterino.

Desde hace años muchas investigaciones científicas nos alertan sobre de las nefastas consecuencias que tiene para el bebé, la madre y la relación futura entre ambos, el ser separados en el momento del nacimiento. Invitamos a las personas responsables a hacer una profunda reflexión y modificar las actuaciones pertinentes para producir el cambio”
Plataforma Pro derechos del Nacimiento

nacim

El 7 junio de 2011 es Día Mundial de los Derechos del Nacimiento, una fecha para concienciar social y profesionalmente sobre la importancia de este momento y sobre humanizar los partos.

La Plataforma Pro derechos del Nacimiento celebra este día desde hace más de una década y este año, en colaboración con la Asociación El Parto es Nuestro, han desarrollado la campaña “Ponte en su piel” para que se tenga más en cuenta la experiencia del bebé en su nacimiento y la huella que este deja.

En más de 40 lugares de España y Portugal y varios más en Latinoamérica se ha proyectado el documental “Restaurar el paradigma original” del Dr. Nils Bergman seguido de un debate y se realizarán diferentes actos hasta finales de junio.

El Día Mundial de los Derechos del Nacimiento defiende la necesidad de hacer que el proceso natural del parto sea respetado, limitando el intervencionismo y el uso de medicamentos a los casos en los que estos sean necesarios. Además, subraya la importancia de mantener el vínculo entre la madre y el niño mediante la no separación en el momento de nacer.

El folleto nos explica así las diferencias entre un nacimiento respetado y otro que no lo es:

EN UN NACIMIENTO RESPETADO

  • Se permite al bebé decidir cuándo esta preparado para acabar su gestación
  • Se permite que se desarrolle con los recursos naturales y las hormonas del propio cuerpo: oxitócica, endorfinas, prolactina…
  • Se apoya a la madre a abrir paso a su bebé cambiando de postura pudiendo mover cuerpo en la medida y el momento que ella necesite
  • Se respetan los ritmos y el tiempo que el bebé necesita para abandonar el útero, permitiéndole a la madre sentir su cuerpo y colaborar con el
  • Se permite al bebé utilizar sus propios recursos y facultades para salir
  • Se le permite al bebé recuperar por varias horas ininterrumpidas el contacto con el cuerpo de su madre, después del reencuentro
  • Se tiene en cuenta que el bebé y la madre, deben ser apoyados para instaurar una buena lactancia

EN UN NACIMIENTO NO RESPETADO

  • Se programa una cesárea o una inducción sin tener en cuenta las necesidades del bebé
  • Se inyecta a la mujer oxitocina sintética por protocolo, e impidiendo así que utilice la suya
  • Se atiende a la mujer y al bebé en un entorno frio e inhóspito y por profesionales que no han estado preparados en parto fisiológico
  • Se desconecta a la madre del su cuerpo no permitiéndole sentir las señales de su hijo/a
  • No se permite a la mujer buscar la postura más cómoda para ayudar a su bebé en el descenso
  • Se fuerza la salida del bebé utilizando tácticas agresivas ( fórceps, maniobra de kristeller) o se estira de su cabeza sin darle opción a salir por sus medios
  • Se separa al bebé de su madre por rutina sin darle tiempo a incorporar el cambio
  • Se ignora la diferencia entre la lactancia materna y la artificial y como consecuencia no se apoya su inicio

Hace unas semanas se celebró la Semana Internacional del Parto Respetado y ahora este día. ¿Por qué? Porque incumplimos las recomendaciones de la OMS en tasas de cesáreas e intervencionismo, porque muchas prácticas son antinatura, porque el nacimiento no es el momento sagrado que debería y porque todo esto pasa factura y está en nuestras manos mejorarlo.

No nos equivoquemos, el mundo no solo se cambia con acampadas y reivindicaciones políticas, sino que la entrada en la Vida, la primera impronta y las hormonas del amor que están relacionadas son decisivas en el rumbo que toma una sociedad…

“Para cambiar el mundo, hay que cambiar la forma de nacer”
Michel Odent

“Lo que ocurre en los paritorios se parece tanto a un nacimiento
como la inseminación artificial a la relación sexual,
o la alimentación a través de un tubo al acto de comer”
R. Laing, psiquiatra

Sitio oficial: Plataforma pro Derechos del Nacimiento y El Parto es Nuestro
FOLLETO

viernes, 3 de junio de 2011

I Encuentro de Mujeres

Os ofrecemos información sobre un interensantísimo taller sobre mujeres.
Cómo conocernos más y mejor para llegar a gozar y disfrutar de verdad, en cada área de nuestra condición de mujer. Menstruación, relaciones sexuales, embarazo, parto...

Además, poder disfrutar de un espacio en medio de la naturaleza y compartir.

Biar (Alicante), 25 de junio

"Después de dos meses de estudio, las estadísticas indican que el 95 % de las mujeres dejaron de sufrir dolor durante la menstruación, aumentó el deseo y el goce sexual y se incrementó la vitalidad y creatividad".


Para la medicina tradicional china el cuerpo humano posee tres motores energéticos:
- Tan T´ien inferior o útero: encargado de regular la energía del cuerpo.
- Tan T´ien medio o corazón: amor, gozo...
- Tan T´ien superior o Sen: conciencia.


Relajar el útero nos permite además de conectar con una fuente inagotable de energía, tomar conciencia del poder personal:
Menstruaciones y partos sin dolor
Mayor goce sexual
Mayor creatividad y poder
Más vitalidad y seguridad personal
Tomar conciencia y desbloquear emociones...


Impartido por: Mónica Felipe-Larralde
Terapeuta Transpersonal, formada en relajación de adultos y niños por la Universidad de Granada, autora del Estudio sobre el útero,
creadora del Grupo Maternal.

Sábado de 10 a 18:30 horas.
Lugar: Albergue juvenil de Biar
Precio: 40 € + 6.50 de Comida

Más información:
www.espaciolunaroja.es
Alicia. 655.633.026




miércoles, 1 de junio de 2011

Del "parto perfecto" al "parto respetado"



Por: Cecilia Jan

Aviso para navegantes: este post contiene detalles de cómo han sido mis dos primeros partos, lo que algunos equiparan a las batallitas de la mili en versión femenina. Porque todavía no puedo contar cómo ha sido el tercero, para el que faltan dos meses. Solo mi deseo de que no sea igual, aunque muchos -yo misma incluida durante algún tiempo- dirían que los anteriores fueron perfectos y envidiables.

En los dos casos, rompí aguas en casa antes de tener contracciones. Con David, desde ese momento hasta que di a luz, pasaron solo nueve horas, un parto bastante rápido para ser el primero. Con Natalia, ni cinco horas (si me descuido, la tercera va a nacer en el ascensor). No tuve mucho dolor, ya que al poco tiempo de ingresar en el hospital, me pusieron la epidural. Los dos fueron partos vaginales, los niños nacieron sanos, me recuperé bastante bien...



¿Entonces, por qué quiero que el siguiente sea distinto? ¿Por qué pretendo usar métodos alternativos a la epidural para controlar el dolor, y voy a cambiar de ginecólogo y de hospital?

Simplemente, porque en los dos partos anteriores, me sentí, en vez de como una mujer en un momento muy importante de su vida, como un cordero, al que traen y llevan y con el que hacen lo que quieren. Llegué, me ingresaron, una persona que solo dijo que era la matrona me hizo un tacto vaginal (no pido que me inviten a salir o me regalen flores primero, pero creo que algunos profesionales no son conscientes de que lo menos es presentarse, con nombre y apellidos, a una mujer a la que vas a meter la mano hasta el fondo); sin explicarme nada, ni preguntarme nada, me tumbaron, me ataron para monitorizar el ritmo cardíaco del feto, me pusieron una vía y me enchufaron oxitocina sintética (hormona para acelerar las contracciones y el parto). Pedí la epidural (durante el embarazo, tampoco me explicaron otras alternativas, ni las ventajas ni riesgos). No me dieron opción de beber o comer algo. Lo único de lo que me libré fue del rasurado y del enema, que por alguna razón, por suerte, ya no estaban incluidos en el protocolo del hospital.

En el paritorio, recuerdo poca cosa. Tumbada en la camilla-potro, con mucha luz en la cara, e instrucciones de cuándo tenía que empujar, porque yo no sentía nada. En algún momento, después de un rato que se me hizo muy largo, rodeada de desconocidos con mascarilla, dejaron pasar a Eduardo. En los dos partos me atendieron ginecólogas, pero tampoco se presentaron. Me hicieron episiotomía las dos veces, sin decirme nada tampoco (por suerte, no lo noté por la epidural). Se llevaron a los bebés a pesar, a hacerles el test de Apgar y a la profilaxis típica antes de ponérmelos encima.

Pero cuando amigos y conocidos te preguntan qué tal fue, no cuentas eso. "Muy bien, fue muy rápido. El bebé está estupendo", es lo normal, y más cuando oyes otras historias (20 horas de parto para acabar en cesárea, fórceps, etc). Sin embargo, te queda ese resquemor porque te has perdido una parte muy importante de tu vida, porque ha pasado y no te has enterado muy bien de cómo ha sido.

Con ese resquemor, y ya embarazada por tercera vez, llegó a mis manos el libro Los secretos de un parto feliz (Ed. Grijalbo), de Marta Espar. Esta periodista no es ninguna hippy radical. No habla de irte a parir sola a la montaña, ni reniega de todos los avances médicos que han contribuido a reducir las muertes perinatales en las últimas décadas, ni aboga por parir con dolor como dice la condena bíblica.

Ha escrito un libro muy documentado, que incluye medio centenar de entrevistas, con madres, pero también con algunos de los ginecólogos, matronas, políticos, gestores y miembros de asociaciones, como El Parto es Nuestro, que en los últimos años están cambiando el panorama de la atención al parto hacia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, basándose en las últimas evidencias científicas. Unas recomendaciones que han hecho suyas el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y las sociedades médicas, al consensuar a finales de 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, y que sin embargo, se cumplen aún en pocos hospitales y maternidades españolas.

En resumen, explica Espar, "el parto es un hecho fisiológico, y solo hay que intervenir cuando es necesario", es decir, cuando hay complicaciones clínicas. En un parto normal, el 80% de los casos, hay multitud de procedimientos que muchas sufrimos que no sólo no están justificados ni aconsejados, sino que en el mejor de los casos producen incomodidad y en el peor, aumentan el riesgo para la madre o el bebé. Prácticas rutinarias que además se realizan sin informar a la parturienta de la causa o pedir autorización, y que normalmente las mujeres no cuestionamos porque creemos que si lo hacen los profesionales, será porque es lo mejor. El problema es cuando, como en mi caso, descubres que no es así.

Entre estas prácticas, están el rasurado, el enema o el ayuno total; la administración de oxitocina artificial sin esperar a la progresión natural del parto -provoca contracciones más dolorosas y rápidas que las naturales, lo que aumenta la demanda de analgesia epidural-; obligar a la mujer a permanecer tumbada boca arriba durante la dilatación y el parto, cuando está demostrado que si la mujer puede caminar y cambiar de posición, soporta mucho mejor el dolor de las contracciones y el parto es más rápido; o la episiotomía, un corte en el periné, en teoría para evitar desgarros, pero que aparte de los incómodos puntos, pueden provocar disfunción sexual, incontinencia urinaria y fecal y otras lesiones. En España también se practican muchas más cesáreas de las recomendadas por la OMS (un máximo de un 15%), y aún existe la creencia de que son más seguras que un parto vaginal, cuando se trata de una operación de cirugía mayor que "aplicada en mujeres sanas con partos de bajo riesgo, puede provocar efectos secundarios y complicaciones graves", explica Espar.

Para esta periodista y colaboradora de EL PAÍS, se trata de una "cuestión de balance". "¿Qué prefieres, algo de dolor durante el parto o el riesgo de pasar tres semanas sin poder andar o con un flotador porque tienes una raja impresionante, o incontinencia?" "Si no quieres aguantar el dolor no lo hagas, pero que sepas que si lo haces, tienes beneficios". El problema es que muchas veces, ni le ofrecen a la mujer alternativas al dolor ni le explican los riesgos de la analgesia epidural (está asociada a un periodo expulsivo más largo y a un mayor riesgo de que el parto sea intrumentalizado; a altas dosis puede causar problemas respiratorios en el bebé a corto plazo y somnolencia) de forma clara para que pueda decidir libremente.

No se trata de aguantar el dolor a pelo, sino de ir "de menos a más", dice Espar: al principio de la dilatación, muchas mujeres encuentran las contracciones soportables si las dejan moverse libremente, adoptar la postura que quieran, con el apoyo de la persona que elijan. También alivian mucho las duchas y baños con agua caliente. Luego se puede pasar a otras técnicas de menor riesgo, como el óxido nitroso. Y también se podría aplicar la epidural a dosis más bajas, de forma que permita a la mujer moverse, como se hace en algunos hospitales. El problema es que procedimientos de rutina como los antes descritos (monitorización continua con la mujer tumbada y oxitocina sinténtica) provocan un efecto dominó, ya que el dolor de las contracciones durante la dilatación es mucho más fuerte.

Espar recomienda que la embarazada se informe, que lea, ya que "aún no hay garantías de que en todos los hospitales y ambulatorios vayan a facilitar la información adecuada". Por ejemplo, hay mucha información en la página de El Parto es Nuestro. También la estrategia de atención al parto y la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal (con una versión para embarazadas, acompañantes y familiares) están publicadas en la web de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) y en la del Ministerio de Sanidad, donde aparecen ejemplos de hospitales con buenas prácticas. "Lo interesante es que una menor tasa de cesáreas o episiotomías en estos centros no tiene correlación con que atiendan más mujeres con embarazos de riesgo", es decir, que "no depende de cómo sea la mujer, sino del estilo de trabajo de los profesionales". La propia Espar ha vivido dos partos medicalizados, y el tercero, muy reciente, "respetado gracias a lo que aprendí para escribir el libro"

Entrevisto a Marina Jaime, matrona y supervisora del área de Obstetricia del hospital público Puerta de Hierro (Majadahonda, Madrid), uno de los que considero para mi tercer parto, después de que mi ginecóloga del hospital privado de Madrid donde di a luz las dos veces anteriores a ciegas, sin informarme sobre este tema y confiando en los médicos, me confirme que hay cero posibilidades de un parto más respetado, pues es su sistema de trabajo y tampoco lo permite la infraestructura del centro. Desde luego, lo que me cuenta Jaime suena muy diferente a lo vivido hasta ahora. Me explica que en partos de bajo riesgo la dilatación y la asistencia al nacimiento están controlados por la matrona (es uno de los puntos en los que se basa la Estrategia).

"Cuando la mujer ingresa, la matrona le pregunta qué desea, qué le gustaría, y si algo no es posible, le explicamos por qué". Después, facilitamos el acompañamiento por la persona que la mujer elija y la deambulación, ofrecemos alternativas para paliar el dolor, cuando nace el bebé, se procura el contacto piel con piel con la madre". El hospital, cuya área obstétrica se inauguró en 2008, cuenta con pelotas, óxido nitroso, sillas de parto vertical, lianas, telemetría para pasear mientras se dilata...

"La matrona es la interlocutora. Según lo que desea la mujer, se le va explicando, aconsejando, siempre en función de sus demandas que pueden cambiar durante el parto", añade Jaime. "Por ejemplo, si el parto va lento, o tolera el dolor peor de lo que creía, a lo mejor pide la epidural cuando al principio no la quería". En fin, "se intenta respetar lo que quiere y cumplirlo, de forma que si no lo ha tenido, siente que se le ha explicado por qué, y no genera un sentimiento de frustración"

Este hospital acaba de obtener la acreditación de la IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), de Unicef, para lo cual debe cumplir unos requisitos no solo para el fomento de la lactancia materna, sino también en cuanto a una atención respetuosa durante el parto. En 2010 atendió 2.966 partos, con una tasa de cesáreas del 20% (entre el 15% recomendado por la OMS y el 25% de media en España) y del 17% en partos instrumentales. Entre mayo de 2009 y mayo de 2010 (últimos datos disponibles) la tasa de episiotomías fue del 19%, "aunque ahora es claramente menor", dice Jaime. Sin embargo, aún sin cifras en la mano, la matrona reconoce que es difícil reducir la cifra de epidurales, pese a ofrecer alternativas para el manejo del dolor, y explicarlas en la preparación al parto y en la charla de preacogida a las futuras madres. "Dudo que llegen al 10% las mujeres que dan a luz sin epidural, y algunas de ellas no es porque no quieran, sino porque ya llegan muy dilatadas", dice.

"Durante muchos años, la manera de tratar a las mujeres en el parto ha generado mucho miedo, por el poco apoyo de los profesionales, no porque no quisieran, sino más bien porque la masificación de los hospitales obligaba a partos muy intervenidos, que se aceleraban porque había que atender a más mujeres detrás", opina. "Esto hace que el dolor sea muy difícil de soportar, hemos hecho creer a la mujer que el parto es una situación horrible, y ahora hay que deshacer la creencia de que sin epidural es horroroso".

Sorprendentemente, ha sido fácil y rápido pedir cita con el especialista en el Puerta de Hierro, mediante el sistema de libre elección de médico implantada en la Comunidad de Madrid. Si no, hubiera seguido con mis consultas por lo privado y el día del parto me habría ido a este hospital por Urgencias. Pero como el procedimiento para cambiar de centro depende de cada comunidad, Espar aconseja ir con el plan de parto (un documento con las preferencias de la mujer) al hospital elegido y solicitar el traslado, explicando por escrito los motivos. "Hay hospitales que reciben muchas mujeres de su entorno, insatisfechas con partos anteriores. Funciona mucho el boca a boca", dice la periodista, que pone como ejemplo cómo muchas embarazadas de Murcia acuden al hospital La Plana, en Castellón.

Francisca Fernández, abogada y asesora jurídica de El Parto es Nuestro, insiste en que las mujeres "busquen información y que sepan que tienen derecho a negarse a cualquier intervención que no deseen", sea en el hospital que sea, según la Ley de Autonomía del Paciente, lo que incluye, por ejemplo, la aplicación de oxitocina o la episiotomía.

No sé cómo saldrá, si acabaré pidiendo la epidural a gritos a la segunda contracción, pero por lo menos, espero que tener una atención respetuosa y en la que sienta que puedo participar en un proceso tan importante. El desenlace, en un par de meses.

NOTA: Las imágenes que ilustran esta entrada son posturas recomendadas para la dilatación y el expulsivo de la Iniciativa Parto Normal de la FAME.

Mientras me documentaba para este texto, coincidió la celebración anual de la Semana Mundial del Parto Respetado, que ha tenido lugar del 15 al 22 de mayo, por lo que en días pasados posiblemente hayáis visto más información sobre el tema.

Fuente: El pais.

viernes, 13 de mayo de 2011

El Plan de Parto Subversivo de Lady Vaga


Queridas y queridos, supongo que a estas alturas de la vida todos habéis visto como mínimo una vez el último vídeo de esa otra diva peliteñida y vigoréxica llamada Lady Gaga (cualquier parecido con mi ilustre nombre es simple coincidencia) y os habéis sorprendido al contemplar las imágenes de algo parecido al parto de un montón de huevos de Pascua con que nos deleita. Si bien es cierto que no lleva un Pretty Pusher, error que Victoria Beckham jamás cometería (ella de seguro parirá con un tocado semejante al de macho cabrío monocorne que lució en el british sarao de ayer, que le permitirá amenazar al médico de turno si se pone tontito; muy práctica, la pija), la Gaga al menos se toma la molestia de parir con medias de rejilla y maquillada hasta detrás de las orejas. Otra cosa son las posturitas que hace, pero viniendo de ella no vamos a extrañarnos ya, ¿verdad?

Pues bien, este videoclip me ha hecho recordar que tenía guardado en el ordenador un plan de parto que escribí con corrosivas intenciones (aunque respaldado por la evidencia científica, algo que ciertos profesionales parecen utilizar como papel higiénico) para otro blog más serio, cuyas editoras, con buen criterio, decidieron no publicar. Notaréis que el estilo de la redacción es significativamente más comedido que el que sin pudor alguno empleo aquí, puesto que, como os digo, lo escribí pensando en un medio serio. Sin embargo, como sé que sois todas unas protoporteras y que os encanta el despelleje, he decidido que aquí encaja muy bien y, por tanto, pongo al alcance de vuestras glotonas neuronas mi...

Plan de Parto Subversivo

Visto el trato tan malo que nos han dado a algunas en nuestros partos, lo conservadores (por no decir otra palabra) que se ponen con el protocolo en ciertos hospitales y lo variopinto de las respuestas que recibimos cuando presentamos un plan de parto, he decidido liarme la manta a la cabeza y presentar un plan bien explícito, que no deje lugar a dudas acerca de mis convicciones y deseos.

Podemos comenzar con un saludo tradicional y, a continuación, pasar a exponer nuestras ideas (aquí van sin orden ni concierto), por ejemplo:

- No deseo parir tumbada patas arriba: esta posición, además de humillante, es incómoda y dificulta el parto. Si usted, señor doctor, quiere estar cómodo durante mi parto, con gusto le prestaré mi almohadita cervical o le daré el teléfono de un buen fisioterapeuta. Pero a la hora de parir, me colocaré como me dé la gana, que para eso soy la que está en ello. ¿O usted haría el pino yendo de público a un circo para ver a los acróbatas del revés directamente, sin esfuerzo por parte de ellos? Pues eso.

- Quiero deambular durante la dilatación: no se preocupen, no pienso hacer el camino de Santiago, simplemente denme libertad de movimiento y no me molesten. Estaré por el pasillo.

- Déjenme ingerir líquidos durante la dilatación. Y no me digan que no puedo por si acaso hay que intubarme, porque por esa regla cualquiera de ustedes debería vivir en ayunas, no vaya a ser que tengan un accidente en plena calle y requieran anestesia... ¿Se imaginan tener que ayunar durante horas antes de salir de vacaciones, por si tienen un golpe con el coche?

- No me induzca el parto para terminar en la fecha y hora que a usted le convengan: puede usar sus poderes mentales para intentar convencer a mi hijo por telepatía de que salga, pero nada de meterme oxitocina a chorro sólo porque a usted le venga bien. Si tiene prisa por irse de fin de semana o a cazar, con gusto esperaré a que comience el turno otro profesional más serio.

- No me rasuren: si ustedes quieren ver señoritas depiladas, en Internet hay muchas páginas dedicadas al particular. Si a mí me incomoda el vello, lo llevaré arregladito de casa. Ah, ¿que es por el riesgo de infección? Pues no sé yo, doctor, si esos pelarros largos que tiene usted en los brazos son de PVC... Mmmh, ¿que dice que es para ver la zona donde tendrá que coserme? Pase entonces, por favor, al punto siguiente.

- No se le ocurra cortarme: vine con mis genitales intactos y es mi intención llevármelos en el mismo buen estado de revista. Si usted quiere usar la tijera, puede cortar unas guirnaldas o farolillos con los que decorar el paritorio para dar la bienvenida a mi hijo.

- No me pongan enema: si encuentro desagradable la posibilidad de "hacérmelo" delante de ustedes, yo misma me pondré un microenema en casa. Pero absténgase de molestarme con esas fruslerías durante mi trabajo de parto. Si les incomodan los residuos biológicos, harán bien en cambiar de empleo.

- No quiero tactos: sólo los mínimos imprescindibles. Adjunta encontrará la foto de mi amigo John, jugador profesional de baloncesto, que se ha ofrecido gentilmente a hacer un tacto rectal a cada persona que intente hacerme un tacto innecesario. Por supuesto, les mandará la factura por sus servicios al término de los mismos. No le den las gracias, John es así de bien dispuesto, además de medir dos metros diez.

- No me hablen como si tuviese tres años: entiendo perfectamente lo que me dicen y me gusta decidir por mí misma; sé que es un vicio feo y molesto, pero es lo que tiene haber sido criada en democracia.

- No hablen de chorradas mientras nace mi hijo: para ustedes será el trabajo de cada día, pero para mi familia es un momento sagrado. Me importa tres narices si su equipo de fútbol ganó o perdió, si la vecina del quinto pone la música alta o si su madre ha comprado una freidora buenísima. Si quisiera escuchar tonterías, pondría la tele. Cállense.

- No interfieran en mi lactancia: mi bebé no necesita leche de vaca nada más nacer, sino estar con su madre (que soy yo, por si no les había quedado claro), así que nada de biberones. Si algún miembro de su equipo tiene complejo de Ganímedes y quiere servir un refrigerio, agradeceré nos traigan la carta de vinos para escoger el más adecuado.

- No se metan en mi forma de criar: los enfermeros y enfermeras que nos visiten durante nuestra estancia en el hospital harán bien en abstenerse de proferir comentarios del tipo de "¿pero otra vez con él al pecho? Eso es vicio", "Pero, mamá, si de ahí no sale nada, toma, dale un biberón" o "No te lo metas en la cama, que luego no salen hasta que se van a la mili". En mi entorno hay un viejo aforismo: "La que quiera criar, que se preñe". Con gusto explicaré a esos profesionales las opciones a su alcance para embarazarse con un lenguaje ampliamente comprensible (es más, hay una versión "exprés" de esa charla que se resume en sólo tres palabras; las dos primeras son "que" y "te", pero me ahorro la tercera porque mis padres criaron una hija muy fina).

Et voilà, ahora cerramos con una despedida divinamente educada, sacamos todas las copias que estimemos oportunas y ¡hala!, ya tenemos nuestro propio plan de parto políticamente incorrecto. Por supuesto, podemos personalizarlo en función de nuestras necesidades, añadiendo o quitando lo que consideremos oportuno. Y que nadie diga que no hemos sido bastante claras.

domingo, 1 de mayo de 2011

Carta abierta al Ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez

Muy Sr. Mío:
Recibo con mezcla de estupor y nerviosismo las declaraciones de su última comparecencia pública. Dice usted en un alarde de sinceridad sin precedentes:

“Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, la producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento".


Reconozco que no me resulta usted familiar, ni siquiera le ponía rostro a sus palabras. Imaginé que su imagen debía responder al del avaro Ebenezer Scrooge del cuento de Navidad de Dickens. Resulta que no, que parece usted un funcionario gris de carrera o un anodino profesor universitario de 53 años. Se nota que usted no se ha parado mucho a reflexionar sobre qué significa la igualdad. Si, ya sé que habrá alcanzado a diferenciar entre igualdad formal e igualdad real (esto se estudia generalmente en las Universidades), pero estos términos tan solo nos ofrecen un punto de partida. La profundidad que merece el término igualdad no se estudia en el Bachillerato (estará conmigo, si ha reflexionado sobre el tema, que la presentación de los filósofos en la asignatura de Filosofía era escueta y poco profunda) y en las Universidades tampoco tiene demasiada cabida.
Ya sé que es licenciado en Económicas y que se ha especializado en Economía del Trabajo. Pero esto, créame no significa demasiado. Quiero decir que quizá usted no se ha parado realmente a pensar qué significa igualdad entre el hombre y la mujer. Le voy a confesar algo: yo tampoco lo había hecho hasta que fui madre. Antes de este acontecimiento, para mi, igualdad significaba estudiar en la universidad y tener el mismo puesto de trabajo que podía tener un hombre cobrando lo mismo que él y en las mismas condiciones. Aunque entonces fue cuando descubrí lo del techo de cristal y las diferencias de salario entre mujeres y hombres en nuestro país. ¡Vaya, la verdad es que no vivo en un país en el que hay igualdad! – pensé. Pero entonces, nació mi hija.


No sé si tiene hijos… ese dato no lo he conseguido encontrar en San Google, así que no lo daré por hecho. Quizá no tenga hijos. Eso podría hacer que le comprendiera un poco mejor, discúlpeme, solo un poco. Perdone la familiaridad del trato y que me inmiscuya en sus asuntos personales, pero dado que usted ha decidido opinar sobre la vida privada de mis hijos, y la mía, me veo con el derecho de hacer algunas apreciaciones sobre la suya propia.

Si usted no tiene hijos, no se ha parado a reflexionar profundamente sobre las implicaciones del término igualdad y está especializado en Economía del Trabajo, siento comunicarle que usted no va a ser un buen ministro de Trabajo. Le contaré una cosa, un político no es un teórico, ni un intelectual, ni puede jugar a elaborar políticas sobre el papel, porque lo que ustedes deciden y opinan tienen repercusiones en millones de seres humanos de su país (si el país es muy poderoso también fuera del mismo). Así que ya ve, usted no es un profesor universitario diciendo lo que piensa a un foro reducido de estudiantes con poco sentido crítico. No, usted es un político y lo que dice y opina va a tener repercusiones en la vida de las personas. Concretamente en la mía y en la de mis hijos. Así que me permitirá decirle un par de cosas más.

No dudo ni un solo momento de que para la economía del Trabajo deba ser muy importante, casi imprescindible, que las madres dejen a los niños en guarderías inmediatamente después de nacer (¿nos dejarán que nos curemos de la episotomía que nos infringen generalizadamente en los Hospitales donde solemos dar a luz o tendremos que ir sangrando al trabajo? Estos detalles son importantes.

Me lo imagino a usted en su despacho de paredes de madera con un folio en blanco. Veamos, - debe de pensar - si las mujeres dejan de recibir la baja maternal, y tenemos a medio millón de mujeres más dispuestas a trabajar nada más parir, significa que ahorramos… no sé cuanto… Uhh! Esto está bien. Porque claro, las mujeres somos los peones perfectos en la economía de mercado. No solo parimos a las siguientes generaciones de peones, sino que, además, cobramos menos por hacer el mismo trabajo que los hombres. ¡Bien! Las cuentas mejoran – dirá usted en un incontrolable estallido de dicha que significa que habrá arqueado la ceja derecha ligeramente. La ceja izquierda quedará imperturbable, por supuesto. Y claro, las cuentas mejoran pero ¿para quién? Porque eso en su última declaración no lo ha dicho. Las cuentas mejorarán dejando a los niños inmediatamente en guarderías para los de siempre, le ha faltado detallar. Para empezar para los que tienen cuentas que engrosar (le recuerdo el millón trescientas mil familias cuyos miembros están en paro), o sea, grandes empresarios (los pequeños empresarios no cuentan), financieros y políticos. Quizá le sorprenda que haya incluido a lo políticos en esta terna, pero ya no es posible que sigamos haciéndonos los tontos por más tiempos. Siempre supimos que los políticos nos engañaban (con programas electorales que no se llevaban a cabo ni en 10 % de su integridad, con políticas deplorables, con comisiones ilegales…) en fin, que a ustedes les sale también las cuentas porque niños recién nacidos en guarderías implican adultos adocenados con nulo sentido crítico. Es decir, que ustedes pueden seguir haciendo lo que hacen (ser absolutamente ineficaces, robar, estafar...) sin que se subleve la chusma, digo, perdón, la ciudadanía. Yo creo que ya que usted decide levantar la liebre, podría hacerlo de verdad. Díganoslo claramente. Díganos a las mujeres que paramos hijos y los entreguemos al estado que suministrará la dosis de vitaminas adecuada y el adoctrinamiento necesario para perpetuar este “extraño” sistema en el que las cuentas, siempre, les salen a los mismos.

Sin embargo puede que usted sea padre o lo haya sido en algún momento de su trayectoria vital y aún así haya decidido hacer estas declaraciones (le recuerdo que las declaraciones son optativas y que puede no hacerlas), entonces sugiero que mire a los ojos de sus hijos (sobre todo de sus hijas) y les diga esto: que al día siguiente de parir tendrán que dejar a sus hijos en guarderías para irse a trabajar (con la episotomía aún sangrando, le recuerdo). Y entonces, quizá después, sabrá de qué estoy hablando… espero.

También admito que puede que tenga hijos, concretamente hijas y, aún así, todo esto le traiga al pairo. Entonces reconocerá conmigo que usted nunca debió de hacerse político. Le contaré algo: para ser político hace falta amar al pueblo al que se sirve. Y le diré una cosa más, para amar hace falta haber sido amado de pequeño. Y entonces, de nuevo, me lo imagino a usted, de pequeño, en su Arroyo del Ojanco, en Jaén, quien sabe si criado por familia lejana mientras su madre se iba a la vendimia, quien sabe si fue un niño abandonado en un hospicio, quien sabe qué le ocurrió a usted siendo pequeño para opinar de la manera en la que lo hace ahora. Y entonces, comienzo a tener compasión por usted y por las personas que le rodean.

Sinceramente, al principio pensé que era un indeseable por proponer la separación de los hijos recién nacidos de sus madres y quitarnos a las mujeres uno de los derechos que hemos tenido que conquistar (la baja maternal, que en España, le recuerdo, es absolutamente insuficiente); ahora, sin embargo, me apetecería darle a usted un abrazo, a ver si puede sentir mínimamente qué significa ser amado.

Le deseo lo mejor y le pido que me tache de ese folio en blanco en el que pone y quita cifras que representan seres humanos. Quíteme a mi y no se olvide de quitar a mi hija también (si vuelvo a dar a luz se lo haré saber que vaya haciendo lo mismo). Nosotras no queremos dar nuestra vida a la eficiencia, la capacidad o la producción, ni siquiera a la riqueza propia (menos a la de los otros). Es que ¿sabe? Nosotras nos amamos. Y ni usted ni nadie tienen dinero suficiente para cambiarlo.

Deseándole que alguien lo ame prontamente, reciba un cordial saludo.

jueves, 28 de abril de 2011

Los bebes que vivan menos de un día, figurarán en el registro civil.

Una ponencia del Congreso estudia trabas para el robo de niños en hospitales

Los bebés que vivan menos de un día figurarán en el Registro Civil

La fugaz existencia de un bebé que viene al mundo y no logra sobrevivir más de 24 horas fuera del seno materno no deja ningún rastro, en este momento, en el Registro Civil. Es como si no hubiera existido para el Estado. Los grupos parlamentarios del Congreso acordaron ayer poner fin a esa situación, a través de una enmienda pactada dentro del nuevo proyecto de ley del Registro Civil.

En la ponencia encargada del informe de esa nueva norma, los diputados acordaron introducir una disposición adicional sobre el archivo de fallecimientos perinatales y prenatales, con la siguiente redacción: «Figurarán en un archivo del Registro Civil, sin efectos jurídicos, los fallecimientos perinatales y prenatales, siempre que se produzcan con posterioridad a los seis meses de gestación, pudiendo los progenitores otorgar un nombre. Este archivo quedará sometido al régimen de publicidad restringida previsto en la presente Ley».

Inscripción por aborto

Con la nueva ley, por tanto, a partir del sexto mes de gestación todos los niños que nazcan y mueran antes del primer día de vida tendrán su lugar en el Registro, una medida con la que los diputados quieren poner una traba fundamental al posible robo de niños recién nacidos en los hospitales, un hecho que se amparaba en parte en desapariciones que no dejaban ni rastro, según fuentes de la ponencia. Las mismas fuentes señalan que en caso de aborto, siempre a partir del sexto mes de gestación, también será obligatoria la inscripción, aunque no lo será poner nombre al bebé.

La ley dice además que son inscribibles los nacimientos de las personas, conforme al artículo 30 del Código Civil, que está redactado así: «Para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno». Con la nueva disposición sobre los fallecimientos prenatales y perinatales se constituirá un archivo dentro del Registro Civil.

La ponencia encargada de informar el proyecto de ley del Registro Civil acabó ayer sus trabajos y elevó sus conclusiones a la Comisión de Justicia, que se reunirá el próximo 4 de mayo para el debate y la aprobación del dictamen. En la nueva norma se elimina el tradicional libro de familia y se dotará a cada persona de un número desde su nacimiento, que coincidirá con su DNI según el principio de acuerdo al que llegaron los grupos parlamentarios en la tercera y última reunión de la ponencia.

Qué hacer con el orden de apellidos

lunes, 25 de abril de 2011

Nos despedimos de Jean Liedloff


Jean Liedloff, autora de “El Concepto del Continuum” murió el pasado mes de marzo de 2011, a la edad de 84 años.

Jean Liedloff
Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro “El Concepto del Continuum” se ha traducido a 16 idiomas.



Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.

Para un bebé, estas experiencias necesarias son:

- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.

- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.

- Lactancia materna a demanda.

- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.

- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.

- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.

En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta…

- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.

- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de “dejarle llorar para dormir”.

- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o “pacificados”.

- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.

- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.

- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras “técnicas parentales” que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.

La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia “en brazos” desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.

He aquí algunos extractos del libro que define el concepto de Continuum:

…No es ningún secreto que los “expertos” no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.

Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado.

…(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto…(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente.

…Lo que aquí estamos entendiendo por “correcto” es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz…(etc.)

…Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.

El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra.

…La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.

Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. …(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.

No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.



Fuente: mundo tueris