viernes, 13 de mayo de 2011

El Plan de Parto Subversivo de Lady Vaga


Queridas y queridos, supongo que a estas alturas de la vida todos habéis visto como mínimo una vez el último vídeo de esa otra diva peliteñida y vigoréxica llamada Lady Gaga (cualquier parecido con mi ilustre nombre es simple coincidencia) y os habéis sorprendido al contemplar las imágenes de algo parecido al parto de un montón de huevos de Pascua con que nos deleita. Si bien es cierto que no lleva un Pretty Pusher, error que Victoria Beckham jamás cometería (ella de seguro parirá con un tocado semejante al de macho cabrío monocorne que lució en el british sarao de ayer, que le permitirá amenazar al médico de turno si se pone tontito; muy práctica, la pija), la Gaga al menos se toma la molestia de parir con medias de rejilla y maquillada hasta detrás de las orejas. Otra cosa son las posturitas que hace, pero viniendo de ella no vamos a extrañarnos ya, ¿verdad?

Pues bien, este videoclip me ha hecho recordar que tenía guardado en el ordenador un plan de parto que escribí con corrosivas intenciones (aunque respaldado por la evidencia científica, algo que ciertos profesionales parecen utilizar como papel higiénico) para otro blog más serio, cuyas editoras, con buen criterio, decidieron no publicar. Notaréis que el estilo de la redacción es significativamente más comedido que el que sin pudor alguno empleo aquí, puesto que, como os digo, lo escribí pensando en un medio serio. Sin embargo, como sé que sois todas unas protoporteras y que os encanta el despelleje, he decidido que aquí encaja muy bien y, por tanto, pongo al alcance de vuestras glotonas neuronas mi...

Plan de Parto Subversivo

Visto el trato tan malo que nos han dado a algunas en nuestros partos, lo conservadores (por no decir otra palabra) que se ponen con el protocolo en ciertos hospitales y lo variopinto de las respuestas que recibimos cuando presentamos un plan de parto, he decidido liarme la manta a la cabeza y presentar un plan bien explícito, que no deje lugar a dudas acerca de mis convicciones y deseos.

Podemos comenzar con un saludo tradicional y, a continuación, pasar a exponer nuestras ideas (aquí van sin orden ni concierto), por ejemplo:

- No deseo parir tumbada patas arriba: esta posición, además de humillante, es incómoda y dificulta el parto. Si usted, señor doctor, quiere estar cómodo durante mi parto, con gusto le prestaré mi almohadita cervical o le daré el teléfono de un buen fisioterapeuta. Pero a la hora de parir, me colocaré como me dé la gana, que para eso soy la que está en ello. ¿O usted haría el pino yendo de público a un circo para ver a los acróbatas del revés directamente, sin esfuerzo por parte de ellos? Pues eso.

- Quiero deambular durante la dilatación: no se preocupen, no pienso hacer el camino de Santiago, simplemente denme libertad de movimiento y no me molesten. Estaré por el pasillo.

- Déjenme ingerir líquidos durante la dilatación. Y no me digan que no puedo por si acaso hay que intubarme, porque por esa regla cualquiera de ustedes debería vivir en ayunas, no vaya a ser que tengan un accidente en plena calle y requieran anestesia... ¿Se imaginan tener que ayunar durante horas antes de salir de vacaciones, por si tienen un golpe con el coche?

- No me induzca el parto para terminar en la fecha y hora que a usted le convengan: puede usar sus poderes mentales para intentar convencer a mi hijo por telepatía de que salga, pero nada de meterme oxitocina a chorro sólo porque a usted le venga bien. Si tiene prisa por irse de fin de semana o a cazar, con gusto esperaré a que comience el turno otro profesional más serio.

- No me rasuren: si ustedes quieren ver señoritas depiladas, en Internet hay muchas páginas dedicadas al particular. Si a mí me incomoda el vello, lo llevaré arregladito de casa. Ah, ¿que es por el riesgo de infección? Pues no sé yo, doctor, si esos pelarros largos que tiene usted en los brazos son de PVC... Mmmh, ¿que dice que es para ver la zona donde tendrá que coserme? Pase entonces, por favor, al punto siguiente.

- No se le ocurra cortarme: vine con mis genitales intactos y es mi intención llevármelos en el mismo buen estado de revista. Si usted quiere usar la tijera, puede cortar unas guirnaldas o farolillos con los que decorar el paritorio para dar la bienvenida a mi hijo.

- No me pongan enema: si encuentro desagradable la posibilidad de "hacérmelo" delante de ustedes, yo misma me pondré un microenema en casa. Pero absténgase de molestarme con esas fruslerías durante mi trabajo de parto. Si les incomodan los residuos biológicos, harán bien en cambiar de empleo.

- No quiero tactos: sólo los mínimos imprescindibles. Adjunta encontrará la foto de mi amigo John, jugador profesional de baloncesto, que se ha ofrecido gentilmente a hacer un tacto rectal a cada persona que intente hacerme un tacto innecesario. Por supuesto, les mandará la factura por sus servicios al término de los mismos. No le den las gracias, John es así de bien dispuesto, además de medir dos metros diez.

- No me hablen como si tuviese tres años: entiendo perfectamente lo que me dicen y me gusta decidir por mí misma; sé que es un vicio feo y molesto, pero es lo que tiene haber sido criada en democracia.

- No hablen de chorradas mientras nace mi hijo: para ustedes será el trabajo de cada día, pero para mi familia es un momento sagrado. Me importa tres narices si su equipo de fútbol ganó o perdió, si la vecina del quinto pone la música alta o si su madre ha comprado una freidora buenísima. Si quisiera escuchar tonterías, pondría la tele. Cállense.

- No interfieran en mi lactancia: mi bebé no necesita leche de vaca nada más nacer, sino estar con su madre (que soy yo, por si no les había quedado claro), así que nada de biberones. Si algún miembro de su equipo tiene complejo de Ganímedes y quiere servir un refrigerio, agradeceré nos traigan la carta de vinos para escoger el más adecuado.

- No se metan en mi forma de criar: los enfermeros y enfermeras que nos visiten durante nuestra estancia en el hospital harán bien en abstenerse de proferir comentarios del tipo de "¿pero otra vez con él al pecho? Eso es vicio", "Pero, mamá, si de ahí no sale nada, toma, dale un biberón" o "No te lo metas en la cama, que luego no salen hasta que se van a la mili". En mi entorno hay un viejo aforismo: "La que quiera criar, que se preñe". Con gusto explicaré a esos profesionales las opciones a su alcance para embarazarse con un lenguaje ampliamente comprensible (es más, hay una versión "exprés" de esa charla que se resume en sólo tres palabras; las dos primeras son "que" y "te", pero me ahorro la tercera porque mis padres criaron una hija muy fina).

Et voilà, ahora cerramos con una despedida divinamente educada, sacamos todas las copias que estimemos oportunas y ¡hala!, ya tenemos nuestro propio plan de parto políticamente incorrecto. Por supuesto, podemos personalizarlo en función de nuestras necesidades, añadiendo o quitando lo que consideremos oportuno. Y que nadie diga que no hemos sido bastante claras.

domingo, 1 de mayo de 2011

Carta abierta al Ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez

Muy Sr. Mío:
Recibo con mezcla de estupor y nerviosismo las declaraciones de su última comparecencia pública. Dice usted en un alarde de sinceridad sin precedentes:

“Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, la producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento".


Reconozco que no me resulta usted familiar, ni siquiera le ponía rostro a sus palabras. Imaginé que su imagen debía responder al del avaro Ebenezer Scrooge del cuento de Navidad de Dickens. Resulta que no, que parece usted un funcionario gris de carrera o un anodino profesor universitario de 53 años. Se nota que usted no se ha parado mucho a reflexionar sobre qué significa la igualdad. Si, ya sé que habrá alcanzado a diferenciar entre igualdad formal e igualdad real (esto se estudia generalmente en las Universidades), pero estos términos tan solo nos ofrecen un punto de partida. La profundidad que merece el término igualdad no se estudia en el Bachillerato (estará conmigo, si ha reflexionado sobre el tema, que la presentación de los filósofos en la asignatura de Filosofía era escueta y poco profunda) y en las Universidades tampoco tiene demasiada cabida.
Ya sé que es licenciado en Económicas y que se ha especializado en Economía del Trabajo. Pero esto, créame no significa demasiado. Quiero decir que quizá usted no se ha parado realmente a pensar qué significa igualdad entre el hombre y la mujer. Le voy a confesar algo: yo tampoco lo había hecho hasta que fui madre. Antes de este acontecimiento, para mi, igualdad significaba estudiar en la universidad y tener el mismo puesto de trabajo que podía tener un hombre cobrando lo mismo que él y en las mismas condiciones. Aunque entonces fue cuando descubrí lo del techo de cristal y las diferencias de salario entre mujeres y hombres en nuestro país. ¡Vaya, la verdad es que no vivo en un país en el que hay igualdad! – pensé. Pero entonces, nació mi hija.


No sé si tiene hijos… ese dato no lo he conseguido encontrar en San Google, así que no lo daré por hecho. Quizá no tenga hijos. Eso podría hacer que le comprendiera un poco mejor, discúlpeme, solo un poco. Perdone la familiaridad del trato y que me inmiscuya en sus asuntos personales, pero dado que usted ha decidido opinar sobre la vida privada de mis hijos, y la mía, me veo con el derecho de hacer algunas apreciaciones sobre la suya propia.

Si usted no tiene hijos, no se ha parado a reflexionar profundamente sobre las implicaciones del término igualdad y está especializado en Economía del Trabajo, siento comunicarle que usted no va a ser un buen ministro de Trabajo. Le contaré una cosa, un político no es un teórico, ni un intelectual, ni puede jugar a elaborar políticas sobre el papel, porque lo que ustedes deciden y opinan tienen repercusiones en millones de seres humanos de su país (si el país es muy poderoso también fuera del mismo). Así que ya ve, usted no es un profesor universitario diciendo lo que piensa a un foro reducido de estudiantes con poco sentido crítico. No, usted es un político y lo que dice y opina va a tener repercusiones en la vida de las personas. Concretamente en la mía y en la de mis hijos. Así que me permitirá decirle un par de cosas más.

No dudo ni un solo momento de que para la economía del Trabajo deba ser muy importante, casi imprescindible, que las madres dejen a los niños en guarderías inmediatamente después de nacer (¿nos dejarán que nos curemos de la episotomía que nos infringen generalizadamente en los Hospitales donde solemos dar a luz o tendremos que ir sangrando al trabajo? Estos detalles son importantes.

Me lo imagino a usted en su despacho de paredes de madera con un folio en blanco. Veamos, - debe de pensar - si las mujeres dejan de recibir la baja maternal, y tenemos a medio millón de mujeres más dispuestas a trabajar nada más parir, significa que ahorramos… no sé cuanto… Uhh! Esto está bien. Porque claro, las mujeres somos los peones perfectos en la economía de mercado. No solo parimos a las siguientes generaciones de peones, sino que, además, cobramos menos por hacer el mismo trabajo que los hombres. ¡Bien! Las cuentas mejoran – dirá usted en un incontrolable estallido de dicha que significa que habrá arqueado la ceja derecha ligeramente. La ceja izquierda quedará imperturbable, por supuesto. Y claro, las cuentas mejoran pero ¿para quién? Porque eso en su última declaración no lo ha dicho. Las cuentas mejorarán dejando a los niños inmediatamente en guarderías para los de siempre, le ha faltado detallar. Para empezar para los que tienen cuentas que engrosar (le recuerdo el millón trescientas mil familias cuyos miembros están en paro), o sea, grandes empresarios (los pequeños empresarios no cuentan), financieros y políticos. Quizá le sorprenda que haya incluido a lo políticos en esta terna, pero ya no es posible que sigamos haciéndonos los tontos por más tiempos. Siempre supimos que los políticos nos engañaban (con programas electorales que no se llevaban a cabo ni en 10 % de su integridad, con políticas deplorables, con comisiones ilegales…) en fin, que a ustedes les sale también las cuentas porque niños recién nacidos en guarderías implican adultos adocenados con nulo sentido crítico. Es decir, que ustedes pueden seguir haciendo lo que hacen (ser absolutamente ineficaces, robar, estafar...) sin que se subleve la chusma, digo, perdón, la ciudadanía. Yo creo que ya que usted decide levantar la liebre, podría hacerlo de verdad. Díganoslo claramente. Díganos a las mujeres que paramos hijos y los entreguemos al estado que suministrará la dosis de vitaminas adecuada y el adoctrinamiento necesario para perpetuar este “extraño” sistema en el que las cuentas, siempre, les salen a los mismos.

Sin embargo puede que usted sea padre o lo haya sido en algún momento de su trayectoria vital y aún así haya decidido hacer estas declaraciones (le recuerdo que las declaraciones son optativas y que puede no hacerlas), entonces sugiero que mire a los ojos de sus hijos (sobre todo de sus hijas) y les diga esto: que al día siguiente de parir tendrán que dejar a sus hijos en guarderías para irse a trabajar (con la episotomía aún sangrando, le recuerdo). Y entonces, quizá después, sabrá de qué estoy hablando… espero.

También admito que puede que tenga hijos, concretamente hijas y, aún así, todo esto le traiga al pairo. Entonces reconocerá conmigo que usted nunca debió de hacerse político. Le contaré algo: para ser político hace falta amar al pueblo al que se sirve. Y le diré una cosa más, para amar hace falta haber sido amado de pequeño. Y entonces, de nuevo, me lo imagino a usted, de pequeño, en su Arroyo del Ojanco, en Jaén, quien sabe si criado por familia lejana mientras su madre se iba a la vendimia, quien sabe si fue un niño abandonado en un hospicio, quien sabe qué le ocurrió a usted siendo pequeño para opinar de la manera en la que lo hace ahora. Y entonces, comienzo a tener compasión por usted y por las personas que le rodean.

Sinceramente, al principio pensé que era un indeseable por proponer la separación de los hijos recién nacidos de sus madres y quitarnos a las mujeres uno de los derechos que hemos tenido que conquistar (la baja maternal, que en España, le recuerdo, es absolutamente insuficiente); ahora, sin embargo, me apetecería darle a usted un abrazo, a ver si puede sentir mínimamente qué significa ser amado.

Le deseo lo mejor y le pido que me tache de ese folio en blanco en el que pone y quita cifras que representan seres humanos. Quíteme a mi y no se olvide de quitar a mi hija también (si vuelvo a dar a luz se lo haré saber que vaya haciendo lo mismo). Nosotras no queremos dar nuestra vida a la eficiencia, la capacidad o la producción, ni siquiera a la riqueza propia (menos a la de los otros). Es que ¿sabe? Nosotras nos amamos. Y ni usted ni nadie tienen dinero suficiente para cambiarlo.

Deseándole que alguien lo ame prontamente, reciba un cordial saludo.

jueves, 28 de abril de 2011

Los bebes que vivan menos de un día, figurarán en el registro civil.

Una ponencia del Congreso estudia trabas para el robo de niños en hospitales

Los bebés que vivan menos de un día figurarán en el Registro Civil

La fugaz existencia de un bebé que viene al mundo y no logra sobrevivir más de 24 horas fuera del seno materno no deja ningún rastro, en este momento, en el Registro Civil. Es como si no hubiera existido para el Estado. Los grupos parlamentarios del Congreso acordaron ayer poner fin a esa situación, a través de una enmienda pactada dentro del nuevo proyecto de ley del Registro Civil.

En la ponencia encargada del informe de esa nueva norma, los diputados acordaron introducir una disposición adicional sobre el archivo de fallecimientos perinatales y prenatales, con la siguiente redacción: «Figurarán en un archivo del Registro Civil, sin efectos jurídicos, los fallecimientos perinatales y prenatales, siempre que se produzcan con posterioridad a los seis meses de gestación, pudiendo los progenitores otorgar un nombre. Este archivo quedará sometido al régimen de publicidad restringida previsto en la presente Ley».

Inscripción por aborto

Con la nueva ley, por tanto, a partir del sexto mes de gestación todos los niños que nazcan y mueran antes del primer día de vida tendrán su lugar en el Registro, una medida con la que los diputados quieren poner una traba fundamental al posible robo de niños recién nacidos en los hospitales, un hecho que se amparaba en parte en desapariciones que no dejaban ni rastro, según fuentes de la ponencia. Las mismas fuentes señalan que en caso de aborto, siempre a partir del sexto mes de gestación, también será obligatoria la inscripción, aunque no lo será poner nombre al bebé.

La ley dice además que son inscribibles los nacimientos de las personas, conforme al artículo 30 del Código Civil, que está redactado así: «Para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno». Con la nueva disposición sobre los fallecimientos prenatales y perinatales se constituirá un archivo dentro del Registro Civil.

La ponencia encargada de informar el proyecto de ley del Registro Civil acabó ayer sus trabajos y elevó sus conclusiones a la Comisión de Justicia, que se reunirá el próximo 4 de mayo para el debate y la aprobación del dictamen. En la nueva norma se elimina el tradicional libro de familia y se dotará a cada persona de un número desde su nacimiento, que coincidirá con su DNI según el principio de acuerdo al que llegaron los grupos parlamentarios en la tercera y última reunión de la ponencia.

Qué hacer con el orden de apellidos

lunes, 25 de abril de 2011

Nos despedimos de Jean Liedloff


Jean Liedloff, autora de “El Concepto del Continuum” murió el pasado mes de marzo de 2011, a la edad de 84 años.

Jean Liedloff
Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro “El Concepto del Continuum” se ha traducido a 16 idiomas.



Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.

Para un bebé, estas experiencias necesarias son:

- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.

- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.

- Lactancia materna a demanda.

- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.

- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.

- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.

En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta…

- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.

- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de “dejarle llorar para dormir”.

- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o “pacificados”.

- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.

- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.

- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras “técnicas parentales” que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.

La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia “en brazos” desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.

He aquí algunos extractos del libro que define el concepto de Continuum:

…No es ningún secreto que los “expertos” no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.

Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado.

…(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto…(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente.

…Lo que aquí estamos entendiendo por “correcto” es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz…(etc.)

…Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.

El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra.

…La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.

Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. …(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.

No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.



Fuente: mundo tueris

martes, 19 de abril de 2011

El Dr. Estivill evitó seguir su método con su nieto (y consigo mismo)


Recupero esta información de la red, el artículo es antiguo, pero viene muy bien recordarlo dado que sigue siendo un exito de ventas y que los niños lo siguen sufriendo. Desde Bebes y más Armando nos habla de haz lo que digo pero no lo que hago.. que “casualidad” tener un nieto tan “aplicado”

Estivill

Todos conocemos la conocida frase o consejo “prediquemos con el ejemplo” que quiere decir que la mejor manera de explicar algo es mediante nuestros actos o apoyando nuestras palabras con los hechos.

El Dr. Estivill es autor de varios libros, los más conocidos son Duérmete niño, dedicado a enseñar a los niños a ‘dormir bien’, es decir, evitando que por la noche se despierten (pese a ser algo natural) mediante métodos conductistas muy cuestionados y ¡A comer!, un manual para incorporar buenos hábitos en los niños, algo así como que se coma lo que hay, le guste o no y que no se levante de la mesa.

Hasta aquí ninguna novedad, la corriente generada por Estivill es por todos conocida y al igual que tiene muchos detractores, también tiene muchos defensores. Unos y otros piensan que hacen lo mejor por sus hijos, por tanto tan respetable es formar parte de un grupo como del otro.

Ahora bien, ¿qué sensación queda cuando el maestro y mentor no sigue sus propias recomendaciones?

En una entrevista realizada para Capio Sanidad, Magazine del Hospital General de Catalunya, para el que trabaja el Dr. Estivill, afirma en relación a su nieto que “evitamos tener que seguir el ‘Método Estivill’, no hizo falta reeducarlo porque aprendió desde el primer día”. Según explica dormía seis horas seguidas a los tres meses y toda la noche a los 6 meses. Por eso “evitaron” tener que utilizarlo.

Según su libro a los 3 meses debe comenzar la “tarea de inculcarle un buen hábito del sueño” y recomienda que “desde el tercer mes no os levantéis a cogerlo ante el primer gemido”. Es decir, a los 3 meses ya se inicia el método Estivill. Comenta que su nieto se despertaba a las 6 horas con 3 meses, luego no dormía toda la noche.

Por ejemplificar, si se dormía a las 21 horas de la noche, se despertaba a las 3 de la mañana. ¿Quiere decir con esto que al despertarse a las 6 horas de haberse dormido, según mi ejemplo a las 3 de la mañana, no llevaron a cabo el método? ¿Quiere decir que con su nieto sí acudían raudos pero que el resto de padres y madres debemos esperar un rato?

En la contraportada del libro podemos leer “el 35 por ciento de los niños menores de 5 años padecen insomnio infantil” y en el libro habla de ello como un hábito que debemos enseñar a los niños, sin embargo ahora parece ser que los niños duermen mal porque los padres tenemos la culpa. Estoy seguro que cientos de padres de carácter afable y tranquilo pueden atestiguar que sus hijos también tardan en dormir y se despiertan de noche pese a que no hay un entorno de estrés y/o ansiedad.

Tras esta afirmación del Dr. Estivill, y si fuera cierto, ¿no sería más fácil ir a la raíz del problema e intentar eliminar los factores del entorno que producen estrés y ansiedad en el niño? ¿por qué la solución a los problemas de los padres pasa por enseñar a los niños a vivir con ellos pero ahogando los síntomas?

Las recomendaciones ante los problemas es que no los ‘ahogemos’ en nuestro interior. Todos hemos explicado alguna vez la metáfora que dice que “si te vas guardando los problemas, éstos se harán una pelota cada vez más grande y al final reventará”. El método Estivill consiste, tal y como lo explica él mismo en la entrevista, en permitir el traspaso de sentimientos de ansiedad y de estrés de los padres a los hijos y evitar que lloren por ello o muestren su malestar, es decir, permitiendo que los vivan, pero no que los expresen, por lo tanto haciendo que los ‘guarden’ o ‘almacenen’ para el futuro.

Estivill obeso

Con respecto al método del ¡A comer! de conseguir que los niños tengan buenos hábitos alimenticios, que coman de todo y por tanto lleven una alimentación equilibrada estoy de acuerdo en que el objetivo es loable. No así los métodos ni el ejemplo del Dr. Estivill, que hace unos años se realizó una reducción de estómago porque “las dietas no van conmigo”.

“Haz lo que digo, pero no lo que hago”. Me alegro de no ser uno de los padres que han llevado a cabo unos métodos que ni siquiera su autor utiliza.

domingo, 17 de abril de 2011

Hasta un 43% de las mujeres deja de trabajar por los hijos

Las posibilidades bajan al crecer la familia. Empiezan a apartarse del mercado laboral ya con el primer chico, por el rol que juegan en el hogar. Y el extremo se da en las que tienen más de cuatro. En los hombres, en cambio, no hay variaciones. Las posibilidades bajan al crecer la familia

La mujer que trabaja, además, suele tener una pareja que quiere sostener, una casa que llevar adelante, y unos hijos que terminan por absorberle la vida. Y claro, se queja, porque está agotada, porque no puede más, porque no se siente tan feliz como debería. Porque no sabe, no quiere, no puede delegar, y si lo hace tal vez se siente mal, culposa. El sinfín de contrariedades y contradicciones que genera la maternidad se ha vuelto un tema recurrente, y lo es, porque afecta a millones de mujeres en su cotidianeidad. Y más allá de percepciones o sentimientos particulares, hay hechos concretos. Por ejemplo, la participación laboral de las mujeres se reduce hasta un 43% si son madres.

“Los hijos ¿influyen de igual manera en la vida de las mujeres y de los hombres?”. Así se llama el último Anuario del Observatorio de la Maternidad (OM). Su autora, la politóloga Carina Lupica, no duda: “La llegada de los hijos influye de manera diferente en la vida de mujeres y varones. Una de las mayores diferencias se ve en las capacidades de desarrollo en el mercado laboral. En los últimos 20 años la tasa de participación laboral femenina se incrementó de 40,2% a 63,8% promedio”. Sin embargo, esa participación es baja contra el 77,9% masculino.

La trayectoria laboral de las mujeres está condicionada por el rol que desempeñan en el hogar y la llegada de los hijos. La tasa de participación laboral disminuye a medida que nacen los hijos, mientras que la de ellos se mantiene constante”, agrega Lupica.

Y lo confirman las estadísticas (son del OM en base a la última Encuesta Permanente de Hogares EPH).

Participa del mercado laboral el 79,2% de las mujeres jefas de hogar o cónyuges sin hijos , el 64,7% de las que tienen 1 o 2 hijos, el 58,1% con 3 o 4, y sólo el 45,3% con más de 4 hijos . En cambio, la participación laboral de los varones siempre es alta, independientemente de si tienen hijos.

“Esta brecha tiene nombre: se llama desventajas de la maternidad en el mercado de trabajo ”, dice Lupica. Y es un círculo, ya que las chicas que tienen hijos en general deben dejar de estudiar y eso las complica después para trabajar: una de cada dos madres no termina el secundario y un 30% vive en hogares bajo la línea de pobreza. Un dato lapidario: las mujeres que son madres tienen cinco veces más probabilidades de ser pobres. “La distribución tradicional y desigual de las tareas del hogar y de cuidado entre hombres y mujeres provoca que ellas, que aún asumen esas tareas aunque trabajen fuera de sus casas, tengan que adaptar su inserción y desarrollo laboral a su maternidad”, sostiene Lupica.

Laura Gutman –terapeuta familiar y escritora– aporta otra mirada sobre lo que significa ser padres para unos y otras: “Claro que es diferente. Somos mamíferos, y la supervivencia de la cría depende de los cuidados de la madre. Si las hembras no nos sentimos apegadas a nuestra criatura, es porque pasaron varias cosas: el proceso del parto ha sido deshumanizado, masificado, intervenido y posiblemente anestesiado. Es muy difícil “conectar” humanamente con la cría y sentir apego después de una experiencia así. Y están los condicionamientos de nuestra vivencia cuando fuimos bebés: seguramente fuimos abandonadas y desprotegidas. Ambas realidades nos hacen percibir que la criatura es alguien “externo” a nosotras, y desde esa realidad nos “molesta” que el bebé nos cambie la vida a nosotras, las madres, mientras somos testigos de que al padre le cambia muy poco”.

Lo concreto es que cotidianamente la mujer debe hacer malabares físicos y emocionales para congeniar sus obligaciones, necesidades y afectos. ¿Es un deber de la sociedad ayudarla? ¿Tienen que actuar los legisladores? ¿Es un tema de Estado? “Dudo mucho que sea cuestión del Estado. Creo que es una cuestión de decisiones individuales y luego colectivas. En algún momento tendremos que preguntarnos qué queremos para nuestros hijos, es decir, para el futuro de nuestra sociedad. ¿Nos importa generar una sociedad solidaria, bondadosa, generosa y en la que la prioridad sea el bienestar de unos y otros? ¿O preferimos luchar para someter a los más débiles? Si nos importa lo primero, entonces el confort de bebés y niños pequeños debería ser prioritario. Y el confort de toda criatura está siempre ligado a la presencia amorosa de una persona maternante”, dice Gutman.

Para Lupica, se debe fomentar la maternidad como una responsabilidad social compartida entre hombres y mujeres al interior de los hogares, pero también entre el Estado, el mercado y la sociedad. “Es necesario asumir que la mayoría de las madres trabajan de forma remunerada y aportan con sus ingresos al sostenimiento de sus hogares.

El varón debe poder ejercer un rol más activo en el cuidado de sus hijos , se debe reorganizar el ámbito productivo y las jornadas de trabajo, al tiempo que el Estado debe avanzar en la prestación de servicios de cuidado de calidad. La promoción de la maternidad como un valor social y una responsabilidad compartida es un paso fundamental para cimentar una sociedad más justa y equitativa”.


Fuente:www.clarin.com

martes, 12 de abril de 2011

La mejor guarderia. Tú casa.

“Desde hace muchos años estamos en una grave contradicción: por un lado se dedican muchos recursos a investigar el funcionamiento y la evolución del cerebro humano y de sus funciones, y también a investigar el desarrollo de la personalidad y de la salud mental.

Gracias a estas investigaciones hemos aprendido mucho sobre lo que el recién nacido y el niño necesitan para una evolución saludable. Hoy en día conocemos bien EL VALOR INSUSTITUIBLE DE LA RELACIÓN DE APEGO DEL BEBÉ Y SUS PADRES y de las interacciones de calidad que se generan en ella. Sin embargo, a menudo hacemos caso omiso a estos conocimientos y ponemos en riesgo la salud física y mental de nuestros bebés, los ciudadanos del futuro.

Este libro trata fundamentalmente de esta contradicción y sugiere la necesidad de AYUDAS LABORALES Y ECONÓMICAS A LOS PADRES para que puedan realmente conciliar su vida familiar y su vida laboral y criar saludablemente a su bebé

Eulàlia Torras de Beà es médico, psiquiatra y psicoanalista. Hace 40 años puso en marcha la Fundación que hoy en día lleva su nombre, dedicada a la atención psicológica y psiquiátrica de niños, adolescentes y familia. Ha publicado numerosos trabajos en revistas especializadas y varios libros como “Grupos de hijos y de padres” y “Dislexia en el desarrollo psíquico”.

A pesar de este curriculum, era una profesional totalmente desconocida para el gran público hasta que una entrevista suya en La Contra de La Vanguardia el 23-11-2009, titulada “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé” la colocó en el punto de mira de las familias, médicos, psicólogos y profesionales de educación infantil por atreverse a decir en alto conclusiones que muchos expertos comparten, pero que cuestionan el modelo social y de mercado actual.

Recientemente ha publicado el libro “La mejor guardería, tu casa. Criar saludablemente a un bebé” en el que trata de devolverles a los padres la confianza en sus capacidades para cuidar a sus hijos tratando de que NO DIMITAN DE SUS FUNCIONES y se conviertan en “cuidadores de segunda”. En esta obra también explica las necesidades afectivas de los bebés, las consecuencias del EXCESO de horas alejados de sus padres y los problemas crecientes al adelantar la edad de entrada a la guardería, habiendo pasado en menos de una década de empezar a los 3 años, o más tarde, a que miles de bebés vivan desde los 4 meses fuera de su casa.

Y con estos hábitos de crianza externalizada-cultura del desapego, la Dra Torras de Beà advierte que España es ya el tercer país donde más psicofármacos se recetan a menores tras EEUU y Canadá.

En este post incluimos:

  1. su intervención en la televisión catalana, Singulars, hablando de este tema
  2. un texto de su libro tomado de la revista El mundo de tu bebé nº 214
  3. 2 documentales sobre autores o estudios que cita Eulàlia Torres de Beà, ambos del programa Redes de Punset: “Aprendiendo a ser padres” con Jay Belsky y “El cerebro de tu bebé”

1. ENTREVISTA EN SINGULARS

El programa Singulars entrevistó a esta autora el 22-3-2010 . Está en catalán pero se puede entender con cierta facilidad. Hacemos un RESUMEN:

La Dra Torras de Beà no se considera políticamente incorrecta, sino “profesionalmente correcta”

Afirma que tras su entrevista en La Vanguardia, ella recibió numerosos apoyos de familias, médicos y también de profesionales de guarderia

Ella no demoniza, pero tampoco mitifica a las guarderias. Y considera que aun siendo el personal muy profesional, capacitado y amoroso, no pueden cuidar a los bebés como sus progenitores con un ratio de 1 cuidador /6 bebés. Lo que más critica es el EXCESO de horas, totalmente desproporcionado con la edad de los bebés, y lo que esto implica de desvinculación de sus padres.

“La guardería no puede ser la institución de la crianza donde los bebés pasen todo el tiempo de vigilia”

Se queja de que la sociedad ha desvalorizado a los padres y éstos están perdiendo la intuición, el instinto y la capacidad de captar las emociones de sus propios hijos.

Explica que existe la DEPRESIÓN EN LOS BEBÉS, y cómo pierden el interes por las cosas y son más propensos a coger enfermedades porque se debilita su sistema inmunológico. Cita al doctor RENE SPITZ

Matiza que esto no es su opinión sino que está avalado por numerosas investigaciones que demuestran que el “desarrollo neuronal se ve afectado negativamente con el empobrecimiento de las relaciones con los nenes“. Comparte testimonios de cuidadoras de guarderia sobre lo que sufren los bebés, y ellas mismas en consecuencia, cuando aun faltan demasiadas horas para estar con sus padres

Afirma que esta ruptura de comunicación-empatizar con los hijos desde bebés por falta de tiempo juntos, se notará en la adolescencia

Explica, a petición del presentador, cómo crió ella a sus 3 hijos (el primero mientras estudiaba en la universidad y con excedencia de un año para los siguientes) y cómo aumentó su trabajo externo a medida que sus hijos iban más tiempo a la escuela.

Demanda ayudas públicas para que los padres puedan cuidar a sus hijos al menos 2 años y medidas de conciliación laboral reales y es una de las promotoras del Manisfiesto “Más tiempo con los hijos

El presentador le acusa de culpabilizar a los padres mileuristas que necesitan la guardería para trabajar ambos fuera de casa y de ser ANTI-PROGRESISTA por criticar una de “las mayores conquistas sociales” que figura crecientemente en los programas electorales. Eulàlia Torres de Beà responde que para ella eso no es progresismo y que “aunque cambie la sociedad y la tecnología, las necesidades, angustias, … de los bebés son las mismas y no han cambiado”. Y recuerda que España es el tercer país mundial en consumo infantil de psicofármacos.

Ella recomienda a los padres que se informen de estos temas y que INVIERTAN en criar a sus hijos de pequeños.

2. TEXTO DEL LIBRO “LA MEJOR GUARDERÍA, TU CASA”

tomado de la revista “El mundo de tu bebé” nº 214

EN BUSCA DE LA VERDADERA CONCILIACIÓN

Si un niño vive sus primeros dos años en su hogar, la guardería y la escuela serán lugares atractivos. Aparte de recibir ayudas, los padres necesitan volver a creer que su papel es fundamental.

Algunos cambios sociales, sobre todo la progresiva incorporación de la mujer al trabajo sin las ayudas sociales necesarias para que las necesidades tanto de ella como de sus hijos estuvieran atendidas, trajeron la tendencia cada vez mayor a criar a los hijos fuera de casa.

Dentro de la década de los setenta se produjeron movimientos políticos que, con toda justicia, reclamaban mejoras en los derechos laborales, familiares y académicos de la mujer. Pero sucedió que en esos movimientos se mezclaron iniciativas de distintos órdenes y, entre ellas, la presión hacia la generalización de la guardería, que, desde una fuerte carga de idealización, se calificó como “mejor” sistema de crianza. Como si la guardería fuese lo que necesitaban los bebés.

Esto fue llevando a una progresiva pérdida de la posición de los padres en relación a la crianza. Hace años ellos conocían bien la importancia de sus funciones de crianza y de educación en relación a los hijos, pero parece que, más tarde, generaciones posteriores de padres han ido creyendo, equivocadamente, que sus hijos necesitan técnicos y que su papel es secundario.

Hoy en día muchos padres han dimitido completamente de su rol, han creído la propaganda que dice que hay otras personas que pueden realizar su papel mejor que ellos, se han autodesvalorizado y se han colocado en el lugar de cuidadores de segunda clase. En lugar de valorar su intuición y su instinto, dejan pasar delante “la técnica”, es decir, los estudios de los profesionales de las instituciones.

Juntos el mayor tiempo posible

Si el bebé permanece muchas horas en la guardería, le quedarán pocas para conservar suficiente contacto y conocimiento mutuo con los padres. Como consecuencia de este escaso contacto, los padres a menudo conocen poco a sus hijos.

Los grandes acontecimientos, como iniciar la marcha, los primeros bisílabos y palabras, sacar pañales y enseñar el control de esfínteres, suceden en la guardería, por lo que la madre, y por supuesto el padre, no suelen conocer bien los datos de evolución psicomotora, lo que nos muestra que no tienen a su hijo bien perfilado en su cabeza. Así, cuando en la consulta del pediatra o del psicólogo se les preguntan los datos de evolución, a menudo deben consultar a la guardería.

La relación con los padres se diluye y, como dice Rygaard (2008), el sistema de apego se desactiva. Como consecuencia, no es excepcional que las madres se sientan inseguras en relación a lo que deben hacer con sus hijos; no es infrecuente que eso también lo consulten en la guardería.

La madre corre el riesgo de perder sensibilidad y empatía hacia las necesidades del niño, y confianza en su habilidad para interpretar las señales del bebé y en su capacidad de tomar decisiones en relación a su cuidado.

Esta dimisión de los padres de su función, esta aceptación de que la suya es una posición secundaria, es grave. Para los hijos es importante tener padres que conozcan su función, que les conozcan bien, que sepan lo que los hijos necesitan, que se atrevan a tomar decisiones, en lugar de padres desvalorizados, secundarios, que creen que deben consultar en la guardería todo lo concerniente a sus hijos.

¿Cómo podrían los padres autodesvalorizados, inseguros, que dimiten de su rol, tener una autoridad estructurante y necesaria hacia sus hijos? ¿Cómo podrían ejercer esa autoridad estructurante que los hijos necesitan -y que en el fondo agradecen-, que permite poner los límites correctos que empujan la evolución, la maduración, para que los ayude a encaminar sus pasos en tantos aspectos de su vida? Esa autoridad real, que no hay que confundir con autoritarismo, marca los verdaderos “límites” de los que tanto se habla y que tantas veces se confunden.

Dos años para dedicarnos a su cuidado

No hay duda de que el camino en que nos deberíamos empeñar todos es el de reclamar ayudas de los poderes públicos para poder organizar una conciliación real y poder cuidar nosotros mismos de nuestros hijos.

Con este escrito trato de ofrecer algo de mi experiencia para contribuir a lograr una conciliación real en el cuidado de los hijos. Pero, aun siendo muy importante el logro de esta conciliación, todavía lo es más que los padres recuperen claramente el conocimiento de su importancia en este cuidado. Que recuerden la importancia central de su función en la crianza de sus hijos,que no les quede duda de que ellos tienen el papel principal. Este es uno de los cambios culturales que tenemos pendientes.

Este texto está dedicado a aquellos padres que se están planteando cómo y dónde criar a sus hijos, a aquellos otros que en el futuro deberán tomar también esta decisión y, por qué no, a aquellos que han iniciado su camino de crianza en la guardería, pero que deseen reflexionar acerca de la forma en que la están utilizando, el número de horas que sus hijos asisten a ella y la edad a la que han empezado.

También es esencial pensar en cómo se organizan los padres para cultivar y disfrutar de la relación con su hijo durante las horas de que disponen para compartir con él y tantos otros detalles vinculados a la relación con el hijo.

Más aún, creo que tener claros los elementos esenciales de la crianza puede ayudar también a reflexionar a los padres que están criando a sushijos en casa. No podemos creer que, por muy abundantes que sean los padres intuitivos implicados que comparten actividades con sus hijos de forma sensible y válida, todos los padres tengan estas capacidades.

Es posible que haya niños que estén en casa, pero mirando cómo se mueve la ropa tendida o, desde pequeños, delante del televisor durante horas, o cuando son algo más mayores dedicados solamente a la Play o a los juegos de Internet. Evidentemente, esta no es la crianza deseable para ellos.

En cuanto a la edad de comenzar a asistir a la guardería, mi experiencia me lleva a pensar que una edad adecuada es aproximadamente los dos años y medio o los tres, cuando el niño comprende ya el lenguaje y es capaz de explicarse y de dar a entender a la maestra y a la madre lo que le sucede.

Esta edad coincide con otro parámetro, la casa ya se le está quedando pequeña; ahora disfruta de actividades fuera de casa, busca relación con niños y está preparado para integrarse en juegos de su nivel. Ahora sí que es el momento de ayudarlo a socializarse. De esta forma, la escuela será para él un lugar atractivo, en lugar de que corra el riesgo, según cómo se hagan las cosas, de que la escuela le resulte una pesadilla para siempre.

Sin embargo, hay niños que, por necesidades familiares o por la razón que sea, a los dos años asisten ya tres horas diarias a la guardería. Si hacemos caso de Belsky (y de otros investigadores), que dice que todo lo que sea más de diez horas semanales al final del primer año es preocupante, podemos pensar que tres horas por día a los dos años es un régimen tranquilizador que permitirá al niño comenzar sus primeras experiencias de forma segura.

Atender las propias necesidades

En alguna ocasión, conversando sobre la crianza y mencionando la importancia de la relación entre el bebé y la madre, me han preguntado si creo que la madre debería estar con su bebé siempre. Por supuesto que, por mi parte, no recomendaría intentar algo parecido. La madre puede atender sensible y cuidadosamente las necesidades de su bebé, pero ella también tiene sus propias necesidades.

En los primeros meses del bebé, cuando madre e hijo “se están conociendo”, la lactancia se está regularizando y la madre está descubriendo las características de su hijo, sobre todo si el que acaba de tener es el primero y, por lo tanto, pesa la lógica inexperiencia, ella está atrapada por la enorme dependencia del bebé, que le ocupa completamente su mente, además de gran parte de su tiempo.

Puede sentirse agobiada por la situación. Por supuesto, no ocurre lo mismo si se trata de un segundo o tercer hijo, ya que la experiencia anterior ayuda a tomar todas las situaciones en relación al bebé con una calma diferente.

De todos modos, la madre puede sentirse a ratos demasiado atrapada, algo sobrecargada y añorada de áreas de su vida que en este momento no puede disfrutar como antaño: salidas con amigos, su trabajo, etc. Por supuesto, allí puede estar un padre sensible que la ayude a llevarlo mejor,

La madre, poco a poco, encontrará la normalidad, pero la crianza no puede ser cosa de una persona sola. Es mejor que la realice un grupo reducido de personas, que pueden ser los padres y alguien más, que conozcan bien al bebé, lo quieran y estén muy bien coordinadas a la hora de atenderlo.

3. DOCUMENTALES RELACIONADOS

VÍDEO SOBRE JAY BELSKY, Aprendiendo a ser padres, en el programa Redes de Punset (info)


Jay Belsky: Aprendiendo a ser padres por raulespert

VÍDEO SOBRE EL CEREBRO DEL BEBÉ en el programa Redes de Punset (info)

Sitio oficial: Fundación Eulàlia Torras de Beà y Manifiesto “Más tiempo con los hijos

Venta online del libro “La mejor guardería, tu casa
Otros libros de esta autora

En El Blog Alternativo: Entrevista en La Contra a Eulàlia Torras de Beà: “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé
En El Blog Alternativo: Artículo sobre el manifiesto “Más tiempo con los hijos”
En El Blog Alternativo: La familia contra el Club Bildelberg y La familia: liquidación por defunción

En El Blog Alternativo: Artículos sobre conciliación familiar-laboral y guarderías