lunes, 21 de febrero de 2011

«Muchas rutinas del parto nos llevaron a convertir en patológico lo que no lo era»


Javier Arenas Ramírez lleva más de tres décadas ejerciendo como ginecólogo. Es jefe de sección en Cabueñes y responsable de la consulta de embarazo de alto riesgo debido a su especialización en el diagnóstico prenatal. Además, lleva varios años involucrado en la nueva estrategia de atención al parto normal, -participando tanto en las comisiones que organiza el Ministerio de Sanidad como en las del Sespa-. De hecho, está considerado uno de los profesionales que colaboran de manera más activa en Asturias en la revisión de algo que se había convertido en práctica común: la «excesiva instrumentalización» en la atención al embarazo y al parto. A ese intento por recuperar la concepción más «fisiológica» de un proceso natural como es ése, le queda aún mucho por avanzar. La encuesta de salud realizada en Asturias a más de 3.000 mujeres, y publicada hace pocos meses, dejaba claro el alto grado de medicalización en la asistencia, el elevado porcentaje de prácticas como el rasurado, el enema previo o la inducción artificial al parto, así como la preferencia de las mujeres por la atención especializada.

-¿Que le ha pasado a la sociedad española con el parto?

-Digamos que se pasó de la desatención que había hace muchos años a que nos acostumbrásemos todos a aplicar controles y una altísima intervención médica.

-¿Qué supone la estrategia?

-Lo que plantea es la necesidad de adecuar las prácticas clínicas de atención al parto a todo aquello que esté basado en la evidencia, alejándonos de tópicos y centrándonos en las acciones que son de verdad beneficiosas. La idea de base es intentar desmedicalizar en la medida de lo posible un proceso que es fisiológico, que no es una enfermedad.













-¿El parto sin control?

-Para nada. El parto natural es muy controlado, pero se debe hacer con el mínimo de intervenciones posibles. Sólo se actúa cuando algo se desvía de la normalidad.

-O sea, que hay muchas rutinas que no servían para nada...

-Todo el mundo quiere tranquilidad y seguridad ante un acto médico, y la tecnología tenía algo que ver en todo ello. Pero, de una manera u otra, cuando intervienes tanto, puedes acabar viendo problemas donde no los hay yconvirtiendo en patológico lo que realmente no lo es. Eso no quiere decir que no siga habiendo embarazos de alto riesgo, problemáticos y patología. De lo que hablamos es de la mayoría inmensa de embarazos y partos que transcurren con absoluta normalidad.

-¿Cuál es el índice?

-Más del 80% no plantean ninguna problemática. La Organización Mundial de la Salud ya a principios del 2000 hizo una serie de recomendaciones y el punto de guía era recordar a los profesionales que debía haber una buena razón para intervenir, para hacer algo, en el curso de estos procesos naturales.

-¿Tan mal se estaba haciendo?

-No es cuestión de avergonzarnos, ni pensar que lo que se hizo era malo. Fue la medicina en la que nos formamos varias generaciones de profesionales, y creíamos en ella. Ahora creemos que hay que intentar reconsiderar un poco la prestación. Se estaba haciendo poca medicina basada en la evidencia y ahora esa evidencia ha demostrado que algunas prácticas son innecesarias y otras incluso inoportunas o perjudiciales.

-Ponga ejemplos.

-Voy a poner tres que van juntos y seguidos en el trabajo de parto: la administración de oxitocina, la monitorización continua y la episiotomía. En el parto era casi un axioma la administración de oxitocina rutinaria, que es el fármaco que aplicamos para conducir las contracciones y que sean más intensas, más regulares y, en suma, más efectivas. Digamos que no nos fiábamos de las contracciones de las mujeres y las reforzábamos, pensando que así acortábamos el parto, aún a expensas de hacerlo más doloroso. Pero se ha demostrado que no todos los partos requieren oxitocina adicional, que en muchos casos puede funcionar sólo con la que la mujer segrega de forma endógena.

-¿Y la monitorización?

-Ahora vemos que en los partos de bajo riesgo la monitorización continua es discutible. Puede seguirse el control por otros métodos: auscultación fetal intermitente, incluso monitorización intermitente. ¿Y eso qué supone? Pues que no obligas a la mujer a estar tirada en la cama todo el rato.

-Tercero: la episiotomía.

-Se pensaba que ese corte en la vulva favorecía mucho que las mujeres no tuvieran prolapsos genitales, desprendimientos de vejiga... Por eso se hacía casi de forma rutinaria. Esto se está cuestionando y sólo se debería hacer de manera selectiva. El caso es que la mujer es la protagonista del parto, y cada parto es diferente, lo mismo que las expectativas de cada mujer, la idea que tiene de ese momento, sus necesidades, exigencias y deseos. Para mí puede ser el parto 5.000, pero para la señora a la que atiendo quizá sea el único, su gran momento. Y, por eso, si se pueden cumplir sus deseos, dentro de un orden, se deberían cumplir. Y todo sin disminuir ni un ápice la seguridad ni el control del parto, aplicando las medidas que se consideren adecuadas, no todo para todos.

-¿Hay sitio en esa estretegia para parir en el agua?

-Creo que se han malinterpretado algunos conceptos. A una mujer que tiene por delante unas cuantas horas de parto, que está tensa y dolorida, si le ofreces la posibilidad de darse una ducha caliente, o meterse en una bañera (en Cabueñes no tenemos, ni tenemos sitio para ella), seguro que la relajará, le gustará, y eso hará que disminuya las necesidades de analgesia. Esos efectos beneficiosos están demostrados y no tiene nada que ver con el parto en el agua. La idea es buscar más confort para las mujeres, pero sin jugar con los extremos.

-¿Y el parto en casa?

-Afortunadamente, ha pasado a la historia. El parto es natural hasta que deja de serlo y una mujer puede darte un susto intraparto de pistón, por eso tiene que tener un medio hospitalario que avale y le pueda ofrecer cualquier tipo de recurso.

-¿Y dónde queda la epidural en el parto natural?

-En el deseo de cada mujer, porque no está reñida con nada. El parto natural no significa que no se le puedan ofrecer a la mujer técnicas analgésicas, hasta ahí podíamos llegar... Otra cosa es que algunas mujeres prefieran no utilizarlas y optar por otras de menor eficacia pero que valen.

-¿Qué otras?

-Por ejemplo, al acompañamiento eficaz tanto por la familia como por profesionales; favorecer los ambientes relajados y tranquilos, la posibilidad de deambulación, la pelota suiza... todo eso disminuye las necesidades de analgesia. Y, sobre todo, hay que dar mucha información.

-¿Los profesionales asturianos ya están cambinado la forma de afrontar el parto o aún queda mucho?

-Lo más importante es el cambio de mentalidad, tanto de profesionalaes como de las mujeres. Hay que ir poco a poco. Pero nadie piensa que sea traumático. Desgraciadamente los espacios físicos son los que son y los hospitales no van a cambiar porque nosotros veamos ahora la necesidad de tener unas salas de dilatación comunes, o sepamos lo bueno que sería que las mujeres tengan posibilidad de pasear, incluso de salir al jardín... Eso no lo vamos a mejorar. Pero se pueden hacer cosas. En Cabueñes no tenemos espacio físico para poner unas bañeras, pero sí que tenemos solicitadas unas duchas, que nos las van a poner, para que las mujeres puedan relajarse media hora bajo el agua después de llevar unas cuantas horas tirada en la cama sudando y con dolor. Y ya se verá cómo les presta una duchina...

-¿Dónde se va a poner?

-En la sala de dilatación. Ya las tenemos concedidas, pero aún dependemos de unas pequeñas obras en la sala. También hemos cambiado las mesas de dilatación. El año pasado se adquirió una mesa multifunción, que son muy agradables para parir porque te permiten adoptar la postura que quieras, favorecen los cambios posturales... aunque sólo haya una en los dos paritorios, por algo se empieza.

-¿Ante el embarazo también se avecinan cambios?

-También ahí hay evidencias que deben llevarnos a cambios. Por ejemplo, en embarazos de bajo riesgo el control por las matronas es casi mejor que por un médico. Nosotros hacemos ecografías, supervisamos, pero no haría falta mucho más. Yo creo que el gran protagonismo, tanto en la atención al embarazo como en el parto normal, hay que devolvérselo a la matrona.

-Cabueñes vuelve a cerrar el año con una tasa de cesáreas del 16%. Eso es muy bueno, ¿no?

-Cabueñes tiene unas tasas de cesáreas envidiables en Asturias y que tienen muy pocos equipos en España.

-¿Tan desaconsejables son esas cirugías?

-No tienen por qué ser intervenciones complicadas, ni mucho menos, pero el parto por cesárea cambia la mortalidad, cambia los efectos a largo plazo, si tiene que parir otra vez la mujer tiene una condición que la va a limitar... No deja de ser un parto más traumático.

domingo, 13 de febrero de 2011

SIENTE TU ÚTERO, reconciliate con tú esencia.

“Existe un lugar que se asemeja al Jardín del Edén, donde a partir de dos células que se multiplican explosiona la vida. Una feliz y lenta espera de seres que se gestan, que crecen, que se configuran.
Dentro de ti existe ese emplazamiento mágico, es TU ÚTERO SAGRADO”

“Y aunque después de una histerectomía no exista físicamente ya este órgano, emocionalmente tiene que sanarse, porque su esencia femenina sigue existiendo igualmente dentro de ella. La sociedad la menosprecia con la desagradable expresión de “LA HAN VACIADO”, frase que deberíamos desterrar de nuestro vocabulario para referirnos a este hecho, porque la mujer no está vacía continúa llena de vida, llena de emociones, de inquietudes y sigue estando plena, sólo que inicia una nueva etapa, en la que deberá asumir su identidad femenina poderosa creativa”
Ana Sabater

(Artículo de la escritora Ana Sabater sobre el significado pasado, presente y futuro del útero)

Danza como mujer en un mundo de hombres en busca del Santo Grial: el recipiente que contuvo la sangre de Jesucristo, ese sitio físico podría ser el vientre de su madre, la Virgen María para los cristianos, su útero sagrado, el cáliz de la vida.

Un órgano único que los hombres no poseen, el lugar donde anida la vida, la reproducción humana. Lleno de células milagrosas que tienen el don de ser lo que seremos ¿Por qué entonces se le trata y desestima con tanta frivolidad?.

Vivimos en una sociedad de tradicional poder masculino sobre lo femenino, el yang que se come al yin en una búsqueda de equilibrio no encontrada; se aplaude la virilidad masculina y lo femenino se objetualiza a través de la idealización de mujeres que nada tienen que ver con la realidad.

Miranda Gray en “Luna roja” nos habla de la mujer virgen en sus días postmenstruales, la mujer madre en su fase ovulatoria, la mujer hechicera en su ciclo premenstrual y por último la mujer bruja en plena menstruación. Una naturaleza cíclica que fija sus patrones en las fases de la luna.

Cambiante, creciente, dadora de vida y destructora, así la mujer es capaz de crearse y reinventarse a sí misma cada mes, y todo ello está ligado a su energía uterina que se prepara para la vida, que la engendra o que se desprende de lo no necesario puesto que no se ha producido la germinación.

Esta mujer en la antigüedad era la fuerza sostenedora del hogar llena de creatividad, sexualidad y vida con un útero consagrado a la supervivencia de la especie, venerado y amado, sentido y valorado. Pero pasó a ver limitadas sus expresiones intelectuales, sexuales, espirituales y creativas hasta encasillarla en su papel dentro de casa para hacer feliz a su marido y a su familia.

Y su reacción contraria fue la de desprenderse de su papel de madre como un yugo que la ataba a su limitación hogareña, así dejó de sentir su útero, y a tratar de asemejarse a la naturaleza masculina donde los ciclos no están tan marcados, la matriz de la vida perdió su fuerza y se entregó al poder masculino.

Dejó de sentir aquel órgano, se desprendió de su más íntima, propia e intrínseca esencia. Se abandonó a una industria famaceutica que canta las alabanzas de un anticonceptivo oral femenino, y que no acaba de encontrar la efectiva píldora masculina.

El útero, triángulo mágico, en el interior de cada mujer que conecta con el cielo de donde surgirán los nuevos seres que lo inundan si hay fecundación, el lugar venerado que se llena de vida. El vórtice donde irán a parar las energías que provienen de arriba para pasar a través del cuerpo de la mujer hacia la tierra a través del cuello del útero, la unión con la pachamama.

Durante demasiado tiempo este órgano ha sido desprestigiado a una labor meramente útil en la etapa reproductiva de la mujer y asociado a múltiples problemas de salud relacionados con la falta de autoestima y de poder femenino en la sociedad actual.

Cuando una mujer desgraciadamente sufre una histerectomía pierde algo más que su útero, tiene una ardua labor por delante porque tiene que reencontrarse consigo misma.

Y aunque no exista físicamente ya este órgano, emocionalmente tiene que sanarse, porque su esencia femenina sigue existiendo igualmente dentro de ella. La sociedad la menosprecia con la desagradable expresión de “la han vaciado”, frase que deberíamos desterrar de nuestro vocabulario para referirnos a este hecho, porque la mujer no está vacía continúa llena de vida, llena de emociones, de inquietudes y sigue estando plena, sólo que inicia una nueva etapa, en la que deberá asumir su identidad femenina poderosa creativa.

No le demos poder a la creencia de que una vez terminada la etapa fértil de cada mujer ese órgano ha dejado de tener su importancia dentro de nuestro cuerpo. Recuperemos la esencia del triángulo de unión cielo-tierra y devolvámosle su dignidad.

Esto lo sabemos bien las que hemos sufrido una cesárea, en demasiadas ocasiones innecesaria, tratamos de recomponer un útero que ha sido roto porque hemos derogado nuestro poder interior en manos de otra persona. Y tenemos que asumir que tenemos el poder innato y grandioso de engendrar y poder parir vaginalmente sin problemas; porque tenemos que sentir y agradecer esa oportunidad a nuestro útero sagrado.

Sentir como cada mes te unes a la luna y tienes una naturaleza cíclica, mirando hacia tu propio interior y encontrando tu verdadera esencia, no la que impone el mundo que nos rodea, y exprese a través de ella su interacción la vida exterior.

Como la matriz se prepara para engendrar la vida, como se engalana la casa ante la presencia de célebres invitados, como surge la posibilidad de la fecundación en los días en los que la mujer poderosa se enaltece embriagada de sexo, reconvirtiéndose en un alguien brusco y malhumorado cuando hay que desmontar la casa engalanada porque no hubo fertilización, y por último ser conscientes de que en el bajo vientre se amontona lo no necesario, aquello que es echado al exterior en un acto de limpieza y finalización de ciclo.

En la mayoría de los países se acalla este poder femenino que tiene que surgir, y el útero es una parte identificativa y propia que nos debe dar seguridad y confianza en nuestro sexo. Una fuerza que surge no como una manifestación que se equipara al poder masculino, sino como una identidad propia, como la mujer pilar del hogar, creativa, espiritual, sexual, sintiendo en útero y recuperando el poder que le fue arrebatado.

Danzando con la vida, abrazándose a los árboles y reconciliándose con la tierra y el cielo. ¿Por qué tan importante mi matriz divina? Porque ahí es donde se iniciará la vida, ahí es donde se gestarán las futuras generaciones que lucharán con nosotros por un mundo mejor.

Ana Sabater

Fuente: www.elblogalternativo.com


miércoles, 9 de febrero de 2011

Facebook cierra cuenta por foto de madre amamantando

La madre, una psicóloga chilena, apuntó que otras mujeres han sido "censuradas" en la red social por mostrar fotos parecidas a la suya.

Mié, 09/02/2011 - 14:37

Santiago de Chile.- Una psicóloga chilena denunció hoy que Facebook cerró su cuenta por considerar "obscena" una foto que subió en su perfil, en la que aparecía amamantando a su hijo de tres meses.

Leslie Power, una experta en desarrollo infantil de 37 años, explicó a Efe que el pasado 31 de enero recibió un aviso de la compañía en el que le comunicaban que su cuenta había sido clausurada por haber subido una foto que "atenta contra personas y colectivos".

"Me dijeron que Facebook protege su territorio de imágenes obscenas", indicó Power, que escribió un mensaje a los administradores de la red social para pedir más explicaciones, aunque hasta ahora no ha recibido ninguna respuesta.

La psicóloga apuntó que otras mujeres han sido "censuradas" en la red social por mostrar fotos parecidas a la suya, lo que le hace pensar que "Facebook tiene algún tipo de prejuicio con las fotos de mujeres que amamantan".

"La censura y decir que mi foto atenta o es una obscenidad muestra una completa ignorancia de lo que es la lactancia materna y el vínculo temprano", aseguró Power.

La mujer denunció que el cierre de la cuenta ha afectado su situación laboral, ya que utilizaba Facebook como una plataforma profesional.

"Muchas mujeres y profesionales hacen sus consultas a través de Facebook, y ahora tampoco puedo publicar artículos ni proyectos", lamentó la psicóloga.

Aseguró que espera una respuesta de la compañía antes de poner el tema en manos de abogados.

"Espero que me escuchen y vean que amamantar un hijo no es obsceno", añadió.

EFE

lunes, 31 de enero de 2011

Lactancia y supervivencia se dieron la mano durante millones de años

El CENIEH de Burgos publica 'Maternidad y Parto. Nuestras ancestras y nosotras', un libro que recoge las diferencias entre las madres actuales y sus ancestras.

Las autoras del libro 'Maternidad y Parto'.

Ricardo Ordóñez / ICAL

La lactancia resultó esencial en el desarrollo evolutivo de la especie humana. Una vez que los homínidos comenzaron a dar sus primeros balbuceos, algunas de las primeras palabras que pudieron salir de su boca pudieron ser "mamá" y "teta". El proceso de amamantamiento de la especie humana coincide con el de otros mamíferos y con una actividad que resultó fundamental hace millones de años cuando, por fortuna o por desgracia, no existían ni las papillas, ni los biberones y mucho menos los pañales.


Las primeras madres de la historia de la Humanidad destetaban a sus hijos a los cuatro años de edad. Las crías convivían apegadas a las 'faldas' de sus madres hasta esta edad para recibir un conjunto de nutrientes que les salvaba en su edad adulta de muchas enfermedades. Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del libro 'Maternidad y Parto. Nuestras ancestras y nosotras', de Ana Mateos Cachorro, y editado por el Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana (CENIEH), presentado el martes en la capital burgalesa.


Lactancia y supervivencia fueron de la mano durante millones de años. En este sentido, el director del CENIEH, José María Bermúdez de Castro, consideró que "uno de los mayores errores que ha cometido la especia humana ha sido suprimir esta práctica". El paleontólogo entiende que la lactancia resultó vital para la evolución de los humanos y ayudó a prevenir enfermedades cuando no existían los fármacos ni las unidades pediátricas. Asimismo, Bermúdez explicó que "muchas de las enfermedades que hay en la actualidad son producto de esa supresión de la lactancia".


Partos ancestrales


Los científicos coinciden al señalar que la mujer jugó un papel fundamental en el desarrollo de la especie y en la crianza de sus hijos. El embarazo de las primeras homínidas no dista del de las mujeres actuales, aunque en la evolución de la especie se dieron algunos cambios adaptativos que cambiaron la forma de dar a luz. Las mujeres de la Prehistoria tenían una pelvis más estrecha por lo que el cráneo de su bebé también era de menor dimensión que el de los bebés de la actualidad. De este modo, las mujeres que vivieron en la Sierra de Atapuerca durante el Pleistoceno daban a luz sin dificultades.


Uno de los rasgos que comparten las mujeres del siglo XXI con las de la Prehistoria es que traían a sus hijos al mundo acompañadas de otros humanos. De este modo, puede entenderse que el parto asistido naciese hace millones de años, aunque se desconoce con precisión el modo y las posturas en las que daban a luz.


Ausencia paterna


La crianza de los primeros homínidos se caracterizó por una presencia casi permanente de la progenitora y una ausencia, no demasiado estudiada, de la figura paterna. Los críos pasaban los primeros años de su vida apegados a sus madres y en muchas ocasiones no contaban con la figura del padre, tan esencial en el desarrollo evolutivo de la especie humana en años posteriores.


Finalmente, Bermúdez concretó que las madres eran las que "más estaban encima" y que no se sabe a ciencia cierta si el padre se desentendía de las crías. Los cambios sociales que se desarrollaron con el paso de los años hicieron que el padre tuviese un papel muy importante en la crianza de sus hijos fomentando unos lazos afectivos que conforman la identidad del adulto.

lunes, 24 de enero de 2011

La lactancia vence a las farmacéuticas

La proliferación de políticas que fomentan dar el pecho ha devuelto al biberón a la excepcionalidad

VANESSA PI MADRID 24/01/2011 08:00

fuente: Público

Acaban de parir y no saben cómo alimentar a sus hijos. Lo que tienen claro es que, al menos en el primer medio año, no quieren darles el biberón. La lactancia materna ha dejado de ser cuestionada. Las estrategias de las autoridades sanitarias y de los hospitales han dado su fruto: la alimentación natural ha desbancado a la leche de laboratorio.

Una docena de mujeres, todavía con las barrigas hinchadas tras el parto reciente, atienden a las indicaciones de Juana María Aguilar, la enfermera consultora de lactancia materna del Hospital 12 de Octubre de Madrid. El centro imparte desde 2007 un taller de lactancia. Las dudas de las madres recientes son tantas, que obvian por una hora el dolor que aún les dura para asistir a la charla. "Si os sentís mal, podéis salir cuando queráis", les insiste Juana, muy dulcemente, al inicio de la clase. Ellas sonríen, mientras se acomodan en las sillas de madera de la sala.

"Los fabricantes de leche potenciaron el biberón", afirma una enfermera

El llanto, señal de hambre

"Cuando un niño nace, está acostumbrado, durante nueve meses, a comer constantemente a través del cordón umbilical. De repente, eso se le corta. El niño debe comer cuando quiera. No se le debe someter a horarios. No hay que esperar a que el niño llore, el llanto se considera un signo tardío del hambre. ¿No nos entra mal humor a nosotros cuando llevamos media hora esperando en la mesa?", explica Juana.

Las mujeres escuchan atentas. Con sus bebés en brazos, las parturientas asumen que a partir de ahora su rutina, sobre todo en los primeros días de vida de sus hijos, va a estar marcado por el hambre que tengan los niños. Ellas dormirán, comerán, saldrán a pasear o se relajarán dependiendo de cuándo el bebé tenga ganas de mamar.

"Ahora, el niño mama a demanda", destaca el pediatra Carlos González

Todas quieren amamantar a sus bebés. Sólo les darán el biberón si no hay otra opción. "Hay alguien que tiene la sensación de que no tiene leche?", pregunta Pilar. Una de las madres levanta el brazo. "Muy pocas mujeres no tienen leche, son mujeres que están operadas del pecho o tienen enfermedades muy graves, pero son excepciones", la tranquiliza la enfermera.

Marta, de 38 años, tiene claro que dará de mamar a su hijo, el segundo, hasta que pueda. Para ello, agotará la baja en la empresa donde trabaja como consultora. En su anterior parto cogió una excedencia. "Yo estoy notando en los últimos años que muchas amigas que antes sólo miraban por su trabajo, ahora incluso piden excedencias para poder cuidar el máximo de tiempo a sus hijos", explica. Disponer de ese tiempo significa permitirse amamantar al bebé.

Los expertos aseguran que tras la moda del biberón de las últimas décadas estaba la industria farmacéutica. "En los últimos 50 años la atención al parto y al nacimiento se ha ido medicalizando a ritmo vertiginoso, por la aplicación de la alta tecnología y por la vulnerabilidad del colectivo médico y enfermero a las presiones de la industria farmacéutica", asegura Isabel Espiga, del Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad.

Presiones y liberación

Fueron los fabricantes de leche para bebés los que fomentaron el biberón, explica Juana María Aguilar. Se suponía que el biberón liberaba a la mujer. "Se aprovechó para decir que la lactancia artificial liberaba a las mujeres. Pero no es cierto. La lactancia materna, además de sus beneficios nutricionales, supone beneficios psicológicos, emocionales y de equilibrio global del crecimiento del bebé y de su vínculo con la madre", destaca Isabel Espiga.

"Se vendió la idea de que el biberón lo puede dar también el padre, fomentando de esta forma la equidad. Lo que tiene que hacer el padre es, cuando la madre da de mamar, poner la lavadora, cocinar, limpiar la casa... En realidad, la depresión posparto no es otra cosa que una recarga de trabajo", insiste Isabel Espiga.

Las primeras iniciativas de fomento de la lactancia comenzaron a hacerse en 2005. Ese mismo año, el Ministerio de Sanidad aprobó el primer plan de calidad que contemplaba el fomento de la lactancia. Dos años después, aprobó la Estrategia de Atención al Parto, que también potenciaba dar el pecho.

"La lactancia es lo que la mayoría de madres desean. No se abandonó porque hubiera algo mejor, sino por las rutinas que se impusieron en los hospitales, con normas y horarios que hacían difícil dar el pecho. Por ejemplo, ahora el niño mama a demanda, cuando tiene hambre. Antes, había muchas teorías, una de ellas decía que se tenía que dar diez minutos de cada pecho y repetir cada cuatro horas", explica Carlos González, pediatra y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM).

Este experto atribuye el cambio en la tendencia al viraje de la rutina de los hospitales. "El debate sobre la lactancia es falso, no hay que argumentar si es buena o no. Las madres no dan el pecho porque un médico les diga que es lo mejor, es la forma natural de alimentar al niño", explica. Dar de mamar no es cuestión de modas, sí lo fue sustituir el pecho por el biberón.

jueves, 20 de enero de 2011

De madre a doula: la emotiva historia de Eva Cenarriaga

“Tras un embarazo con miedo, un mal parto -deshumanizado y con malas prácticas-, tuve un postpato demoledor. Por suerte contaba con esta compañera doula que me ayudó mucho y poco a poco pude ir digiriendo todo lo que había ocurrido, lo asimilé, lo observé, lo comprendí, pasé el duelo y ahora ya puedo decir que he aprendido de ello y que era algo que tenía que ocurrirme para poder seguir mi camino”

“Me sirvió para decidir que jamás volvería a tener miedo, tomar las riendas de mi vida y ver claro hacía dónde debía dirigirme. Me propuse que toda mujer que me necesitara me tendría a su lado y que en la medida que me fuera posible sostendría a las futuras mamás para que no se sintieran solas”
Eva Cenarriaga

Aunque el término “doula” nace en la antigua Grecia para nombrar a mujeres con experiencia y conocimientos relacionados con la maternidad que acompañaban y ofrecían apoyo afectivo a las nuevas madres, es ahora en el siglo XXI cuando está resurgiendo con fuerza. Seguramente porque, a pesar del avance tecnológico, también hemos perdido sabiduría ancestral y conexión interna.

Eva Cenarriaga es una de estas mujeres que quieren ayudar a otras. Eva es profesora de yoga en Madrid, doula y madre y comparte con todos nosotros en la sección El Lector Alternativo Abre su Corazón los motivos por los que se convirtió en doula que están relacionados con las vivencias de sus dos partos, una negativa y desgarradora y otra enriquecedora y alquímica.

Muchas nos identificamos con algún aspecto de su relato y entenderemos el valioso papel de las doulas.

Hola a tod@s,

Os preguntaréis como llegué a ser doula, jamás habría pensado que algún día llegaría a serlo, pero la vida me puso un gran reto.

Me quedé embarazada de mi primera hija, Ainara, y una de mis compañeras y profesora era doula y daba clases a embarazadas. Así que decidí ir a sus clases.

Recuerdo mi primer embarazo con una gran sensación de miedo. Todo eran preguntas, sensaciones que no sabía explicar, era como si de repente hubiera entrado en un mundo desconocido. Por un lado seguía el camino marcado, en nuestra sociedad el embarazo es considerado como una enfermedad, así seguí todas las pruebas, chequeos, etc. Pero esto en vez de ayudarme, generaba en mí mayor angustia y soledad, ya que me encontré con un trato completamente frío y deshumanizado por parte del personal sanitario.

Quería expresar la grandiosidad que recorría mi cuerpo, llevaba una vida, sentía eso como un milagro, necesitaba mimos, que me escucharan, comprensión hacia lo que estaba viviendo y sintiendo, pero lo que me rodeaba era una sensación de indiferencia, o por lo menos así lo percibía.

Es curioso, el miedo me hizo no querer escuchar, recuerdo a mi compañera doula, nos contaba en clase de yoga los partos que acompañaba, como nos ofrecía otra visión. Me daba pánico todo, ahora soy consciente de ello.

Algo en mí me decía que había otros caminos, otras opciones más humanas, pero no tuve la fortaleza de actuar como mi instinto me dictaba, me dejé llevar, ya que todas las personas que me rodeaban se oponían o criticaban.

Llegó el gran día y fui al hospital, con la esperanza y la fe en que ellos eran los profesionales y me cuidarían. Acepté todos sus protocolos, enemas, vía, episiotomía, epidural, etc.

Tuve la mala fortuna de que coincidiera en mi parto el cambio de turno, por lo que la comadrona tenía prisa, y me practicaron una maniobra en el expulsivo prohibida por la OMS. Lo que sí recuerdo es a la matrona diciéndome, que no sabía empujar, que si quería que estuviéramos toda la noche empujando. Así me sacaron a mi hija y aquí comenzó mi sufrimiento.

Todo se complicó, cuando me subieron a planta y comenzaron los peores dolores que he sufrido en mi vida, volví e experimentar la deshumanización del personal sanitario, la única respuesta que encontré a mis súplicas en todas esas horas de dolor, fue la respuesta de una enfermera “vaya noche que me estáis dando las primerizas, pues claro que os tiene que doler, si todas habéis tenido al mismo carnicero”.

Mi calvario continuó hasta que por la mañana, después de perder el conocimiento y caer desmayada en el baño, un ginecólogo se dio cuenta que tenía hematomas y derrames internos, por lo que decidieron bajarme a quirófano, por lo que me explicó es una intervención que ellos consideraban habitual. Es práctica habitual en las maniobras que utilizan en los paritorios que se dejen o produzcan desgarros que conlleven hemorragias internas.

En quirófano, todo se complicó, llegando a peligrar mi vida. Pasé un día y medio sin saber nada y sin poder ver a mi hija.

Cuando subí a planta y pude abrazarla, fue lo mejor y lo más duro que he sentido en mi vida; no podía moverme, acercarme a mi hija sin ayuda, fue tremendo ver como mi pareja o mi madre cogían a mi hija, le cambiaban el pañal y yo no podía hacer nada.

Como podéis imaginar el postparto fue demoledor, me sentí tan incomprendida, sola, etc. Me costó mucho reaccionar.

Por suerte contaba con esta compañera doula que me ayudó mucho y poco a poco pude ir digiriendo todo lo que había ocurrido, lo asimilé, lo observé, lo comprendí, pasé el duelo y ahora ya puedo decir que he aprendido de ello y que era algo que tenía que ocurrirme para poder seguir mi camino.

Me sirvió para decidir que jamás volvería a tener miedo, tomar las riendas de mi vida y ver claro hacía dónde debía dirigirme. Me propuse que toda mujer que me necesitara me tendría a su lado y que en la medida que me fuera posible sostendría a las futuras mamas para que no se sintieran solas.

Después volví a quedarme embarazada; un embarazo pleno y consciente, un parto en casa que cicatrizó todas las heridas, la experiencia más maravillosa que jamás he vivido.

Acompañada durante el embarazo, parto y postparto por una matrona y una doula. Todavía hoy pasados los años, sigo sintiendo el mismo hormigueo y emoción al recodar mi segundo parto, ya que viví de la manera más humana, cálida y especial, el milagro del nacimiento.

Este parto marcó un antes y un después en mi vida, lo comparo como si por un instante hubiera alcanzado el nirvana, todavía hoy me faltan palabras para poder expresar todo lo que sentí.

Por todo esto comenzó mi andadura como doula.

Besos

Eva Cenarriaga
info@tudoula.es



martes, 11 de enero de 2011

EDUCACIÓN PRENATAL

Nos complace presentaros el nuevo taller sobre Educación Prenatal que tendrá lugar el próximo 22 y 23 de Ënero de 2011.

Impartido por Pilar Vizcaino. Psicóloga y Presidenta de ANEP (Asociación Nacional de Educación Prenatal)

más info en doulasalicante@gmail.com
Un abrazo,
Regi y Alicia
Doulas Alicante