martes 9 de febrero de 2010

El fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran, según experto

Carlos González saca hoy a la venta 'Entre tu pediatra y tú' (temas'de hoy), una recopilación de preguntas y respuestas sobre los temas que más preocupan a los padres

La leche materna está compuesta por diversos componentes nutricionales que ayudan al buen desarrollo del bebé, por este motivo, en los últimos años, expertos como el pediatra Carlos González, defienden que "el fin de la lactancia debe ser cuando madre e hijo quieran", siempre teniendo en cuenta que, "por mucho que el niño quiera, si la madre ya no puede, habitualmente gana el adulto".
Esta cuestión es una de las dudas más comunes entre las madres que apuestan por la lactancia materna, aunque no es la única como se puede observar en el libro 'Entre tu pediatra y tú', que hoy sale a la venta, y que expone una recopilación de preguntas y respuestas publicadas desde 1996 en la revista 'Ser Padres' sobre las preocupaciones cotidianas de los padres. Así, su objetivo es resolver o aclarar las dudas que cada día asaltan sobre la salud, el crecimiento, la alimentación --sobre todo la lactancia-- y el desarrollo de los hijos.
"Normalmente lo que se publica es un resumen muy resumido, cuando en realidad muchas preguntas ocupan varias páginas y las respuestas también. Pensábamos que era interesante para muchas madres, y digo madres porque el 99 por ciento lo son, ver cómo otras madres explican sus mismos problemas y darse cuenta de que a veces lo que parece un gran problema es una cosa bastante común y que hacen muchísimos niños", explica este experto en una entrevista a Europa Press.
González aclara todas las preocupaciones con rigor, claridad y con un toque de humor ya que "puede ayudar a la gente a desdramatizar la situación", además de asegurar que "es increíble ver que facilidad la gente se espanta y piensa que son problemas que van a durar toda la vida". Por este motivo, y con el objetivo de dar una visión simple del problema, se pone en la piel del niño y pide a los padres que hagan lo mismo.
"No es que yo este diciendo que es sencillo y que tengo la solución, sino que es sencillo porque como no tiene solución no hay que darle más vueltas. Si el niño no come no digo lo que se tiene que hacer, si no duerme no digo lo que tiene que hacer para que duerma, yo lo que digo es que si el niño no come, si su peso está normal y el niño está sano, es que no tiene que comer más. El niño no duerme, pues al niño no le pasa nada, es lo normal, es comprensible, es un problema para los padres que tampoco pueden dormir, pero si quieren que duerma el objetivo no es que duerma el niño sino los padres", indicó.
Durante gran parte del libro se puede observar la importancia que el autor da a la lactancia que, en su opinión, "es una parte importante de la vida de los niños y de la vida de las madres". En este sentido, reconoce que puede ser criticado por su afán de promover este habito, pero cree que "las madres que desean dar el biberón no necesitan más ayuda de la que ya están consiguiendo; no hablo del biberón porque no hay nadie que quiera dar el biberón y no lo consiga".
Por este motivo, dar el pecho esta dentro del resto de sus libros ya publicados: 'Bésame Mucho: cómo criar a tus hijos con amor', 'Mi niño no me come', 'Un regalo para toda la vida', y 'Comer, amar y mamar' fundamentalmente porque "se trata de que aquellas madres que desean dar el pecho tengan toda la ayuda necesaria para conseguirlo, de modo que puedan disfrutar de la experiencia y sin dolor".
"Ni la lactancia es sólo alimentación, ni la madre es sólo lactancia. El niño necesita muchas cosas de la madre, no solamente que le den de comer, y en el hecho de darle de mamar le está dando muchas cosas además de darle leche", asegura.
"LOS PADRES DEBEN TOMAR LAS DECISIONES"
Otro de los temas tratados con más frecuencias es el sueño del bebé y del niño. En este caso, se muestra contrario a poner en práctica el método desarrollado por el doctor Eduard Estivill, que se basa en una serie de tiempo en los que se debe dejar al niño llorar. Al respecto, confirma su eficacia pero lamenta que los padres lo pongan en práctica. "Lo que más molesta es que se haya presentado a los padres que si no lo haces, el niño va a tener problema de sueño, cuando eso no es cierto. El niño no va a atener problema de sueño", explica.
A su juicio, cuando se publicó este método creó dudas en aquellos padres, que hasta el momento dormían con el niño en la misma habitación. "Me preocupo hace años, cuando salió y se le dio tanta difusión que me encontraba a padres que no deseaban poner al niño en otra habitación, que estaban contentos durmiendo con su hijo en la cama, pero que al leer ese libro empezaban a preocuparse, sin darse cuenta de que al niño no le iba a pasar nada estando con ellos", recuerda.
No obstante, afirma que su intención en ningún caso es decir cómo deben de dormir los niños, sino explicar a los padres porque los niños hacen los que hacen, dejando claro que no se trata de bebes malcriados, caprichosos, etc. "Eso son mitos, el niño tiene una conducta normal de ser humano y de muchos otros animales, están diseñados para no separarse para nada de sus cuidadores, sobre todo de su madre, y cuando se separan de su madre les entra angustia y no paran de llorar hasta que vuelve", advierte.
Asimismo, se niega a pensar que los niños fingen y coaccionan a los padres. En su opinión, "cuando un niño te dice que quiere brazos y quiere brazos; se siente mal y se pone a llorar, no es que este fingiendo, es que quiere llorar; los adultos si que somos capaces del chantaje emocional, es decir de fingir emociones para conseguir un resultado".
La educación en general preocupa a los padres con hijos de todas las edades, en este sentido el fundador y presidente de la Asociación catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), deja claro que "los padres deben tomar las decisiones", por este motivo tres son multitud y los padres no deben dejarse influir por opiniones externas.
"El niño puede pedir una cosa y está en nosotros decidir si se le puede dar o no, no pasa nada, lo que no es bueno es que los padres tengan presiones no autorizadas, el niño tiene derecho a pedir lo que le conviene, los padres por su parte tiene derecho a pedir lo que les conviene a ellos, cuando entre dos personas hay un conflicto se negocia y se llega más o menos a un arreglo", indica.
"Cada cual tiene que buscar la estrategia que les vaya mejor, entonces lo importante es que los padres se den cuenta de que son ellos los que tienen derecho a decidir lo que les va mejor. Lo triste es que meta baza un tercero que no tiene nada que ver", concluye.

lunes 8 de febrero de 2010

Frases para no estimular la creatividad de un bebé

¿Cuándo sepultamos la creatividad en nuestros hijos?

Beneficios de ser creativo:

  • Mayor curiosidad que miedo a lo desconocido
  • Gran capacidad para la resolución de problemas de forma original
  • Mayor independencia
  • Gran imaginación
  • Gran expontaneidad

Frases:

  1. “No cojas la cuchara así, se coge por este otro lado”. Con ello el bebé escucha cómo debe hacerlo en lugar de descubrir por sí mismo cuál es la mejor forma. Tarde o temprano va a ver que la cuchara le funciona mejor si la coge por el extremo correcto.
  2. “Las cosas no se tiran al suelo” (cuando empieza a arrojarlas por primera vez desde que está sentado a la mesa para comer). Aquí el mensaje que le llega es que no pruebe, que no experimente, que no vea cómo suena cada cosa al caer. Que el vaso de plástico suena diferente al plátano cuando caen al suelo. Son su primer contacto con la Ley de la Gravedad.
  3. Juguete con interruptor: “Que no, que no te enteras, que se enciende dándole aquí” (el bebé no para de darle vueltas y vueltas al juguete, chuparlo, ponerlo boca abajo y darle golpes). A lo mejor en ese momento no está interesado en encenderlo y que suene la música como en estudiarlo, en familiarizarse con ello. O a lo mejor quiere encenderlo por sí mismo. ¿Te imaginas la satisfacción que le va a suponer encenderlo por sí mismo sin ayuda de nadie?
  4. Cuando empieza a andar: “No cojas eso”, “No cojas lo otro”. El ajuste constante a las normas ayuda muy poco a la estimulación de la creatividad. Si no puede romper nada valioso, si no se puede hacer daño a sí mismo ni a otros, ¿por qué no dejarle hacer? De lo contrario, si hay peligro por coger ciertas cosas ¿por qué están a su alcance? Necesita explorar, aprender, experimentar.
  5. “No hagas eso, que te caes” (en un sitio donde no se puede hacer daño si se llega a caer). Ídem 4
  6. “No vayas por ahí, se va por aquí” Ídem 4
  7. “El pan no se echa en el vaso con agua. El agua se bebe sola” Ídem 4
  8. “¡Pero que así no se leen los libros hombre! que lo estás poniendo al revés. Mira, se hace así” ¿Y si lo que lo que le llama la atención son los colores, las formas, las texturas y no el argumento?
  9. “Son las dos, hora de comer. Me da igual que protestes, es hora de comer” Innecesario ajuste constante a las normas. El mensaje que le llega es que no escuche su cuerpo, que no haga caso de ello y que quien se lo dice sabe mejor que él cuándo tiene hambre.
  10. “Ya es muy tarde. A dormir. Aunque no des muestras de sueño, yo sé que lo tienes porque ya es tu hora. A dormir.” Ídem 9

En definitiva, la creatividad del bebé no se estimula, sino todo lo contrario, cuando:

  • se evita que haga algo que no pone en peligro su integridad ni la de otros,
  • se impide que experimente, pruebe nuevos caminos, nuevas formas,
  • se juzga todo lo que hace,
  • una de las cosas que más escucha es la palabra “no”
  • se le impone el orden absoluto en todo lo que hace, nunca se puede salir de lo que se considera apropiado para él.

viernes 22 de enero de 2010

Las donaciones de leche para biberón son sumamente peligrosas.


Las donaciones de leche para el biberón en casos de catástrofe (guerra, terremoto, inundación...) son sumamente peligrosas. En realidad no son donaciones, sino muestras gratuitas: es el medio por el que las empresas lácteas compiten para hacerse con nuevos mercados.
Si estás atenta a las noticias, muchas veces habrás oído cómo ha salido un avión cargado de leche... raramente oirás de un avión cargado de macarrones o lentejas.

Porque las empresas que venden macarrones o lentejas, fuera de que alguna en concreto tenga un director especialmente generoso o solidario, no tienen un interés comercial en hacer una donación. Mientras el país en cuestión esté en ruinas, no pagarán por la comida; cuando superen la catástrofe, se comerán sus propias lentejas cultivadas en su país, o sus propios macarrones fabricados por empresas locales.

En cambio, si en un país del tercer mundo consigues cargarte la lactancia, consigues que millones de madres abandonen la lactancia y millones de médicos y enfermeras aprendan las ventajas del biberón, que sin duda es buenísimo porque la asociación X nos lo regalaba para ayudarnos, luego tendrás un mercado cautivo que valdrá millones, porque esa leche no se fabrica en el país y la tendrán que importar, y acostumbrados a la marca Z probablemente seguirán comprando la marca Z.

Hace años pidieron que los donativos fueran con una etiqueta blanca, "leche para bebés", sin marca, y los fabricantes, claro, no quisieron. Además, muchas veces la empresa fabricante se ahorra el transporte: se limita a entregarle las muestras gratuitas a una ONG (por suerte las ONG serias ya no las aceptan, pero a veces encuentras a un primo), o a un gobierno, y estos pagan los portes.

Y el mercado de la lactancia, no nos engañemos, está en el tercer mundo. En España sólo nacen menos de 500.000 niños al año; en Indonesia más de 5 millones, en la India más de 25 millones... Son muchos más clientes, aunque algunos se mueran por el camino, aunque sólo se compren una lata de leche por semana y la diluyan para que dure...

Hace unos años, acababa de terminar la guerra de Sarajevo, conocí a un pediatra bosnio en un congreso. Había pasado hambre, estaba delgadísimo, y en las comidas recogía hasta la más minúscula miga de pan que cayera en el mantel y se la comía. Nos explicó como al principio de la guerra la mortalidad infantil aumentó espectacularmente, porque fueron inundados con muestras gratuitas.

Claro, no todos los profesionales tienen buena formación sobre lactancia, igual que pasa aquí. Muchos empezaron a recomendar "ayuditas", pensaban que las madres, "estresadas" por la guerra, no tendrían leche, o que al quitarle a una madre mal alimentada la pesada "carga" de tener que dar el pecho le hacías un favor.

Sin agua potable ni gas para hervirla (lo mismo que ocurrió por ejemplo en Gaza), cuando las explosiones destruyen las alcantarillas y la mierda inunda las plantas bajas... la mortalidad fue enorme. Tuvieron que ser los pediatras más concienciados los que fueran a quejarse a UNICEF, que convocó una reunión de todas las ONG sobre el terreno, acordaron no distribuir más donaciones, realizaron cursos para el personal... en pocos meses, mientras la guerra continuaba, habían conseguido tasas de lactancia materna más altas y una mortalidad infantil más baja que antes de la guerra.

Por supuesto algunos niños necesitan leche artificial en las guerras; pero para esos pocos ya se consigue leche sin necesidad de espectaculares cargamentos de muestras. Y esos niños, en esas condiciones, tienen un riesgo de muerte tan alto que ya no vale aquello de "la madre es libre para decidir, y si ha elegido la lactancia artificial...".


Dr. Carlos González, pediatra:

sábado 16 de enero de 2010

Si la Virgen María diera hoy a luz

Hoy, 25 de diciembre de 2009, hace 2009 años que la Virgen María dio a luz a su hijo Jesús. Cada año se celebra este nacimiento y hoy, festivo en todo el país, vamos a hacer un ejercicio de reflexión para tratar de saber qué pasaría por la cabeza de la Virgen María si diera hoy a luz.

Su embarazo habría estado controlado por profesionales de la seguridad social. Le habrían hecho varias ecografías y análisis y se habría despertado por la noche con contracciones.

Haría ya tiempo que tendría decidido, más o menos, cómo y dónde parir. Habría pensado parir en casa, quizá en Belén, pero su familia le habría recordado lo peligroso que puede ser hacer algo así y sobretodo le habría dicho que “qué dirán los vecinos si te oyen gritar”.

María habría dicho que “pasa de los vecinos”, que ella trae en su vientre al hijo de Dios y que si hace dos mil años se paría donde se podía, ahora podría hacerlo con una vaca y una mula detrás si ella quisiera.

Si la Virgen María pariera en el hospital

Si la Virgen María decidiera acudir al hospital iría tan pronto como pudiera (llevar al hijo de Dios es cosa seria), sin embargo allí le dirían “aún estás muy verde”, “tranquilízate mujer, se nota que eres primeriza” y “vete a casa, que todavía tienes para rato” y María y José volverían a casa a esperar contracciones más seguidas.

Finalmente volvería unas horas más tarde, cuando la dejarían en la sala de dilatación para que fuera evolucionando.

María llevaría un plan de parto, porque una amiga le comentó que los hospitales españoles están todavía un poco lejos de dar un trato respetuoso con las embarazadas, que en muchos “te hacen tumbarte para dilatar cuando lo mejor es tener libertad de movimientos” y que por norma general se hacen cargo del parto como si los que parieran fueran ellos y ella, respetuosa como es, sensible y atenta, estaría deseosa de recibir las mismas atenciones y que tuvieran en cuenta sus deseos e inquietudes como cualquier mujer sana embarazada que acude “por si acaso algo sale mal” y no como una mujer embarazada considerada enferma cuyo parto hay que guiar y trastocar “para que nada salga mal”.

O quizás María no llevaría plan de parto porque “doctor, me pongo en sus manos” y confiaría ciegamente en todas las recomendaciones de los profesionales del hospital.

Fuera cual fuera su elección, María les diría que ella se había planteado parir en su casa, en Belén, y que no tenía intención de tumbarse porque su cuerpo le pedía estar incorporada.

Quizás le dirían que “ya lo sé, cariño, pero si te pones de pie nosotros estamos incómodos” o quizás tendría un ginecólogo moderno o una comadrona actualizada que le dirían: “ponte como quieras, que nosotros nos amoldaremos”.

Quizás hablaría de la episiotomía

María les pediría que no le “cortaran su sexo”, porque eso no lo había oído nunca, ni sabía que se hiciera y le parecía doloroso e innecesario. Hasta explicaría que había leído en algún blog en Internet que la episiotomía es una práctica que sólo debería hacerse a unas pocas mujeres y que un desgarro suele tener mejor pronóstico.

Alguien le contestaría que “depende del ginecólogo que haya” y ella se encomendaría a Dios para pedirle que le tocara uno que supiera que un desgarro se da en un 30-40% de los partos, mientras que la episiotomía se hace al 90% de las mujeres que paren en España.

Piel a piel

La comadrona le daría un tríptico titulado “Piel a piel” en que ella podría leer que los últimos estudios demuestran que un bebé está mejor en el pecho de su madre nada más nacer y que la lactancia se instaura mucho mejor de esta manera que si es separado, ni que sean 20 minutos, para lavarlo, pesarlo, medirlo, pincharle, etc.

María se quedaría desconcertada y les diría “¿es que acaso antes os los llevabais?”, porque ella no entendería que durante décadas los niños pasaban sus primeros días en grandes y frías salas de hospital y que sólo eran llevados con sus madres unos pocos minutos cada 3 horas para que tomaran el pecho y que, hasta hace pocos años, se separaban y entregaban a la madre limpios, vestidos y “contaminados” de gérmenes no conocidos (una de las razones para el contacto prematuro con la madre es la contaminación de gérmenes de la madre, ya conocidos por el sistema inmunitario del bebé).

La alimentación al nacer

La comadrona le explicaría que lo mejor que le puede dar es el pecho, que le protege de enfermedades e infecciones y que “el pecho se da a demanda”, sin embargo horas más tarde, en la habitación, una enfermera le diría seguramente que sí, que es a demanda, pero cada 2 o 3 horas para que vayan teniendo un horario y dándole unos 15 minutos de cada pecho.

María se quedaría de nuevo atónita, incapaz de entender porqué se cronometran cosas tan elementales como el alimentarse y se preguntaría en cuánto tiempo tendría que comer ella y cada cuántas horas sentarse a hacerlo.

Se acordaría inclusive de todos aquellos ciudadanos de Jerusalén y Belén que no tenían casi ni para comer y vería lo absurdo que suena decir que “la comida hay que darla a una hora determinada”.

No lo malcríes

La madre de la compañera de habitación le diría: “lo estás cogiendo demasiado y lo vas a malcriar” y María preguntaría que “a qué se refiere”. “A que si los coges mucho los malcrías, porque se acostumbran a estar todo el día en brazos”, contestaría la buena mujer.

La tía de la compañera de habitación añadiría: “yo he oído que hasta los tres meses no se acostumbran” dando un poco más de libertad a María aunque dejando caer que a partir de ese momento, mejor cogerlo poco.

María miraría entonces a su niño Jesús, acariciaría su pelo ondulado, besaría su frente y pensaría que no puede haber nada más maravilloso que un niño pidiendo el amor y los brazos de su madre y preguntaría: “y si no está en mis brazos, ¿dónde lo dejo?”.

“Pues en la cuna, o si sales a la calle en el cochecito”, le responderían. Luego le explicarían en qué consiste un cochecito y ella se preguntaría cómo es posible que 2.009 años de evolución hayan dado, solamente, para crear una carretilla para niños.

O quizá pariría en Belén, después de todo

Quizás nada de esto pasaría y la Virgen María confiaría en Dios para velar por el embarazo de su hijo y en la madre naturaleza y decidiría, finalmente, parir allí, en Belén, del mismo modo que parió hace 2.009 años. A saber.


jueves 14 de enero de 2010

LA MENTIRA DESCUBIERTA


Os ponemos un bonito power point que hace reflexionar, espero que lo tengamos presente en los momentos difíciles para darles lo mejor a nuestr@s hij@s. pincha aquí

martes 12 de enero de 2010

«El trabajo es un obstáculo para la maternidad, no al contrario»

La profesora titular de Sociología de la Universidad de Sevilla Isabel Aler (Barcelona, 1960) pronunció ayer en el auditorio de la Caja Rural la conferencia 'Maternidad e insumisión', invitada por el grupo de apoyo a la lactancia materna Mamilactancia. Aler explicó qué es el movimiento de «madres insumisas», «minoritario pero altamente motivado». Se trata, señaló, de mujeres que confían en la sabiduría de sus cuerpos para «concebir, gestar, parir y criar a sus hijos»; se enfrentan a los dictámenes del sistema sanitario sobre «cómo debe ser una madre adecuada»; se organizan para compartir su experiencia con otras madres; y, ante un mercado de trabajo que considera la maternidad como «un obstáculo», deciden que lo que es un obstáculo para una maternidad consciente es el mercado de trabajo, y asumen «prioridades vitales».

La socióloga explicó que en España la maternidad es «un hecho social crítico». «En los últimos treinta años ha habido una disminución drástica de las tasas de maternidad en un 50% y un aumento drástico del intervencionismo tecnológico en los procesos de concepción, gestación, parto y crianza de las criaturas».

En ese contexto, dijo, muchas mujeres se han rebelado frente al modelo patriarcal de madre «resignada, sumisa, desautorizada, cargada de trabajo...». A su juicio, el feminismo actual, cuya lucha tanto ha contribuido a poner los pilares de una maternidad elegida y no impuesta, está ahora «un poco parado» ante el hallazgo de que ser madre no sólo no supone un lastre, sino que es una vía fundamental para la liberación de las mujeres y motor de cambio social.

Del miedo al deseo

Isabel Aler expuso una serie de «co-razones» -una palabra acuñada por ella misma con la que que designa algo así como motivos tanto racionales como emocionales- para hacer el viaje «de la maternidad patriarcal a la maternidad alternativa».

Algunas mujeres han pasado «del miedo al deseo de ser madres» y han asumido el protagonismo en un proceso, de la concepción a la crianza, donde exigen ser «respetadas y no negadas». Están pasando «de la desconfianza a la confianza en la sabiduría corporal», frente a una sanidad tecnologizada que contempla el embarazo y el parto como si fueran ajenos al cuerpo femenino. Y transitan del «entreguismo» al «enfrentamiento selectivo» con el sistema sanitario, que a veces actúa «en alianza con los intereses del mercado», por ejemplo en el tema de la lactancia materna.

Por otro lado, las «insumisas» están creando «espacios sociales cualificados», como los «grupos de ayuda madre a madre, que se movilizan social y políticamente para la recuperación del parto y de las formas de crianza natural».

Aler rechazó la consideración de la maternidad como «un obstáculo para la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo», ya que obvia que la maternidad es «la matriz de las relaciones sociales». «El mercado de trabajo, tal como está -androcéntrico y precario- es un obstáculo para la labor más importante, que es la reproducción de la vida». Así, muchas mujeres trabajadoras deciden prolongar su baja maternal y «hacer malabarismos para dar prioridad a su momento de crianza, con muchas renuncias».

Hacerse la sueca

Eso no significa que no sigan reclamando al Estado la ampliación del permiso por maternidad y la implantación de un salario básico «para las madres que se dedican a la crianza, que es un trabajo ímprobo». Hoy por hoy, resaltó, el mejor modelo es el sueco: frente a las 16 semanas de baja que disfrutan las españolas, las suecas tienen un año de permiso retribuido, con opción a otro año más sin salario pero con reserva del puesto de trabajo.

Aunque juzgó «fenomenal» que se amplíe el permiso paternal, Aler opinó que el padre puede ayudar, pero no sustituir a la madre en esos primeros días de vida. La dependencia del niño hacia el cuerpo materno, recordó, dura nueve meses dentro y nueve fuera.


Isabel Aler, socióloga

domingo 3 de enero de 2010

Soltar como parte del camino.

Imagina que estas frente a una gran escalera, esta junto a ti esa persona que es importante para ti (novio, esposo, amigo, etc.), y están fuertemente tomados de la mano.

Mientras están en el mismo nivel, todo está perfecto, es disfrutable. Pero de pronto, tu subes un escalón, pero esa persona no, esa persona prefiere mantenerse en el nivel inicial, ok no hay problema, es fácil aun así estar tomados de las manos. Pero tu subes un escalón más, y esa persona se niega a hacerlo, ya las manos han empezado a estirarse y ya no es tan cómodo como al principio, subes un escalón más, y ya el tirón es fuerte, ya no es disfrutable y empiezas a sentir que te frena en tu avance, pero tú quieres que esa persona suba contigo para no perderla. Desafortun adamente para esa persona no ha llegado el momento de subir de nivel, así que se mantiene en su posición inicial, subes un escalón más, y ya ahí si es muy difícil mantenerte unido, te duele, y mucho, luchas entre tu deseo de que esa persona suba, de no perderla, pero tu ya no puedes ni quieres bajar de nivel. En un nuevo movimiento hacia arriba, viene lo inevitable, y se sueltan de las manos, puedes quedarte ahí y llorar y patalear tratando de convencerle de que te siga, que te acompañe, puedes incluso ir contra todo tu ser y tú mismo bajar de nivel con tal de no perderle, pero después de esa ruptura en el lazo, ya nada es igual, así que por más doloroso y difícil que sea, entiendes que no puedes hacer mas, más que seguir avanzando, y esperar que algún día, vuelvan a estar al mismo nivel.

Eso pasa cuando inicias tu camino de crecimiento interior, en ese proceso, en ese avance pierdes muchas cosas: pareja, amigos, trabajos, pertenencias, todo lo que ya no coincide con quien te estás convirtiendo ni puede estar en el nivel al que estas accesando.

Puedes pelearte con la vida entera, pero el proceso así es. El crecimiento personal es eso, personal, individual, no en grupo, puede ser que después de un tiempo esa persona decida emprender su propio camino y te alcance o suba incluso mucho mas que tu, pero es importante que estás consciente de que no se puede forzar nada en esta vida.

Llega un momento, en tu escalera hacia convertirte en una mejor persona, en que puedes quedarte solo un tiempo, y duele, claro que duele, y mucho, pero luego, conforme vas avanzando, te vas encontrando en esos niveles con personas mucho más afines a ti, personas que gracias a su propio proceso, están en el mismo nivel que tu y que si tú sigues avanzando, ellos también. En esos niveles de avance ya no hay dolor, ni apego, ni sufrimiento, hay amor, comprensión, respeto absoluto.

Así es nuestra vida amigos, una infinita escalera, donde estarás con las personas que estén en el mismo nivel que tu, y si alguien cambia, la estructura se acomoda. De hecho, cada personalidad, ocupa un distinto nivel que los demás, así cada partecita de la verdad, formará la verdad absoluta, de hecho ya es así. Así que sería egoísta, poner al mismo nivel a la eternidad

.A mi me costó en lo particular mucho soltarme, aun después de una fuerte ruptura, seguía viendo para atrás, esperando un milagro, y el milagro apareció, pero no de la manera en que yo hubiera supuesto, apareció bajo otros nombres, otros cuerpos, otras actividades, perdí a una amiga, y gané a 20 mas, perdí un mal trabajo y ahora tengo un excelente trabajo y con oportunidades de tener más de lo que soñé alguna vez, perdí un auto que no me gustaba y ahora manejo el auto de mis sueños, perdí a un hombre al que creí amar, para darme cuenta que ahora lo que tengo en este momento de mi vida, ni siquiera podía soñarlo hace unos cuantos meses. Cada pérdida, cada cosa que sale, es porque así tiene que ser, déjales ir, y prepárate para todo lo bueno que viene a
tu vida, tu sigue avanzando y confía, porque esta escalera es mágica y si no me crees, ¿porque no lo compruebas por ti mismo?

Autor: Beatriz Gonzalez.