martes, 6 de agosto de 2013

Doulas, velocidad y tocino

Compartirmos este articulo del blog "uteros de Guerrilla". Un articulo muy bueno sobre el papel de las Doulas.

Llevaba yo tiempo queriendo escribir sobre la figura de la doula desde mi punto de vista y justo salta una polémica en Por un Parto Respetado en Facebook a raíz de la Semana de la Doula. Los comentarios de ciertas matronas me han parecido tan rencorosos y tan a la defensiva que me he planteado la posibilidad de no escribir, porque no me apetece nada convencer a nadie. Lo que más me chocó es que muchas afirman que no son necesarias las doulas. Eso es como decir que las ópticas no son necesarias porque tú no llevas gafas. Todo va sobre necesidades. Al final he decidido que yo tengo algo que decir y que además no pretende ser la verdad, sino sólo mi punto de vista. Sólo espero que todas entendamos que aunque no lleves gafas, quizá quieras unas de sol mañana…
Para acompañar mi divagación os copio fragmentos de una carta de una doula a una matrona. La carta es real, of course.
Todas hemos visto bonitas fotos y dibujos de una madre con su barriguita de embarazada y una mujer que con gesto cálido la acompaña. Suelen ir acompañadas de frases emotivas, que hablan de amor, de acompañamiento, de camino hacia la maternidad, pero nunca parecen definir del todo lo que es eso de la doula.descarga

Venga, ¿qué es una doula?  

Pues una mujer, muchas veces madre, que se dedica de forma profesional a acompañar a las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, ofreciendo servicios que vamos a ir definiendo en las siguientes secciones.

¿Por qué una doula? 

En las formaciones de doula suele surgir el concepto de que es una profesión que debería desaparecer. La doula cubre huecos que la sociedad actual  y el sistema sanitario están dejando al descubierto en detrimento de la mujer y la familia durante el embarazo, parto y puerperio. No es una nueva necesidad, son las mismas necesidades de siempre, que se encuentran en ciertos casos muy desatendidas. Es decir, la doula pretende cubrir necesidades que el entorno no cubre y que en ocasiones la matrona tampoco. Una doula no quiere quitarle funciones a la matrona ¡qué tontería!: hace de enlace humano para carencias que provienen de muchos factores. Uno de ellos, sí, es el sanitario. Pero no olvidemos el otro: el entorno social, las referencias positivas, la cercanía de otra mujer.
bebé panda necesita cuidados extra
El núcleo familiar se dispersa y la vida en comunidad se ha vuelto mucho más impersonal que antes. Algunos apenas conocemos a nuestros vecinos. Ya no se ven partos, se ven pocas madres dando teta, y nos está empezando a pasar como a ciertos animales del zoo… que no saben criar porque no tienen referencias de las que aprender. La parte instintiva sigue ahí pero todo el aprendizaje y el apoyo que ofrece una comunidad de madres ha desaparecido, creando lagunas e inseguridades en las madres.
El embarazo parece monopolizado por el sistema de salud, que lamentablemente en muchas ocasiones, ya sea por la organización, ya sea por la suerte que tengas con el profesional/centro que te toca, no puede ofrecer el apoyo constante, incondicional y cálido que una mujer necesita. Además, muchos profesionales de la salud no aceptan otra forma de entender el embarazo, parto y crianza que no sea la que se promueve en sus centros, por lo que la información que proporcionan es frecuentemente muy parcial. El apoyo a la embarazada no es decirle cuánto pesa y hacerle análisis. Ni prepararla para un parto estándard. Lo primero es un seguimiento médico, lo segundo es una producción de partos en cadena.consulta médica
Una buena matrona sabe que la madre tiene muchas dudas, muchos miedos, anhelos y mucho, mucho desconocimiento. Pero ¿cuándo se le ofrece, y en qué horario, este servicio que en realidad debería cubrir en parte la matrona y en parte la comunidad que rodea a la madre y familia? Una buena matrona sabe también que formas de parir saludables hay mil, y que el esquema potro-ginecólogo-procedimientos médicos es sólo uno de tantos. Para las madres que se sienten apoyadas e informadas desde su entorno y desde el sistema de salud, enhorabuena, y no olvidéis apoyar positivamente a las demás madres para mantener esa red de apoyo. Para todas aquellas que sentimos esa falta que he descrito, están las doulas.
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¿Cuándo una doula? 

Otro montón de confusiones sobre este tema es el momento en que aparece una doula en la vida de una mujer. Se suele creer que es una persona que se va contigo al parto. En España, sin embargo, no es lo más habitual. La doula es una herramienta de búsqueda de información y de apoyo para la mujer embarazada. Por lo tanto, la doula se usa durante el embarazo, con la finalidad de recibir ayuda para informarse, empoderarse y sentirse apoyada, con respecto al embarazo, el parto, la lactancia, la crianza etc. Sí, puede estar contigo durante tu parto, pero en partos en el hospital en España normalmente sólo se permite un acompañante, que suele ser la pareja o la madre de la parturienta. Quizá haya mujeres que prefieran la compañía de su doula durante el parto hospitalario, pero la doula de parto suele verse, por lo general, en los partos en casa, en casas de nacimiento, clínicas privadas, etc. Y finalmente, la doula también puede ser una enorme ayuda logística y emocional durante el postparto y el puerperio.
<comadres
, pero ahora mismo sabemos que más bien no. Creo también que una doula en el parto por ahora es imposible debido al rechazo que se respira hacia la profesión, es más, tristemente merecido, ya que ciertas doulas no deberían meterse como se meten en estas cosas y han creado una imagen falsa de las demás. Lo que me interesa ahora es acompañar a la mujer en su embarazo, y en el puerperio, como una figura que no juzga y no da consejitos, una mujer que está de su parte siempre, que ayuda a confiar y a estar segura de sí misma. Es la clientela la que debe decidir si esto es una necesidad o no, yo creo que sí. Un punto primordial es la información. Como matrona tú puedes informar (hasta cierto punto si es desde la salud pública), yo como doula puedo dirigir a esa mujer hacia las fuentes de información, pero no puedo opinar ni aconsejar directamente ya que no es mi papel ni mi titulación.  Como matrona tú puedes educar, como doula yo puedo ayudar a la madre a encontrar a las fuentes y las profesionales adecuadas a sus gustos para ser educada. Como matrona en la práctica en la salud pública no puedes ofrecer alternativas, ni apoyar a la mujer en todas sus decisiones, sean cuales sean, ni ser su confidente: eso no sólo no sucede sino que hay muchas madres que no disfrutan de sus visitas a la matrona ni menos de sus partos. No hay conexión. Como doula, parto de la base de lo que la madre desea, mi finalidad es apoyarla y reforzarla, me mantengo informada de todas las opciones existentes, ya sean las habituales o las menos frecuentes, y doy acceso a la mujer a un abanico de posibilidades más amplio que lo que habitualmente proporciona la salud pública y privada al respecto.
Mi ilusión es colaborar como mujer para suplir las carencias actuales hasta que se produzcan los cambios necesarios, que ya están en marcha, con personas como tú, con asociaciones de lactancia, con protocolos diferentes en hospitales, etc, y ya no haga más falta. Las doulas tenemos la ilusión de desaparecer un dia…>>

¿Qué NO es una doula?

<no actúan como doulas sino más bien como activistas
, partidarias de ciertas posturas que en realidad no están directamente asociadas a la profesión.>> Me gustaría que esa imagen de la doula como opinadora, adepta a un estilo muy concreto de embarazo  parto y crianza, y también esa imagen de “hippie”, “radical”, o persona relacionada con lo “alternativo” se esfumara de una vez. Éstas son ideas populares que no reflejan la realidad.
Por otro lado, una doula no tiene por qué estar “en contra” de nada para ser doula. Me parece desastroso que una doula se confronte, o aliente en la madre una actitud de confrontación con los profesionales de la salud. El interés de la doula es el empoderamiento de la madre. Yo misma soy guerrillera pero sé separar los campos de batalla.
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Una doula tiene que estar informadísima y ser una buena guía hacia la información que la madre desea obtener, sea del color que sea. Me molesta bastante también que se asocie “doula” con terapias alternativas. No digo que me moleste que haya muchas doulas en este frente, ¡ojo!, pero sí me molesta que se defina doula como eso. Yo agradecería que las doulas supieran separar claramente estas cosicas para que la definición de esta profesión no se vea teñida de factores ajenos, cosa que perjudica a todas las doulas y a las madres que las necesitarían. No sé, algo como “Pepita, doula. Además puedo ofrecer también servicios de quiromasaje, reiki, y creo que la crianza nosecómo y el parto de tal tipo es lo mejor. Pero es porque yo soy asín”.
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¿Qué te convierte en doula?

Pues para ser doula es necesario realizar un curso privado que te proporciona un título privado. Su validez depende de la que tú le quieras dar. Por ahora, en España, estos cursos no están regulados de ninguna forma, aunque en otros países sí y de hecho la figura de la doula es bienvenida en el sistema sanitario.
En estas formaciones por lo general se reciben seminarios de profesionales de la salud (matronas, obstetras, pediatras, psicólogos), asesoras de lactancia, terapeutas de diferentes ramas, coachs, y claro, otras doulas. Claro que hay centros de formación más “prestigiosos” y otros más “caseros”.  Pero las doulas no pueden certificarte que son justo lo que buscas sólo por tener un título. Para eso se realizan las entrevistas previas, para conocerse y tantearse.

¿Por qué tanto conflicto con las doulas?

Bueno, aquí voy a dirigirme a los profesionales de la salud que se han topado con doulas “invasivas” y se han asustado de que las madres estén “influidas por ellas”, especialmente sabiendo que una doula no tiene ninguna formación sanitaria, en principio.
Como ya hemos explicado, la doula en absoluto surge para atender necesidades sanitarias, pero sí que puede aportar información y apoyo a la madre que pueden resultar inquietantes para ciertos profesionales de la salud.
Precisamente porque una doula es algo que elige la madre (y su pareja) y es un servicio privado, podríamos asumir como norma general que la madre ha tomado la decisión consciente de acompañarse de esa persona, y no que la doula está manipulando a la madre. No olvidemos que la doula da apoyo emocional y logístico, y que no genera información sino que proporciona acceso a la ya existente. Hay doulas más neutrales y doulas menos neutrales, pero como se suele decir , no hay que matar al mensajero.
Muchas madres buscan a una doula para informarse, otras para tener una compañía emocional, otras para tener una compañera que las refuerce en sus ideales. Hay madres que de hecho quieren una doula como escudo, como protección ante lo que no desean del sistema sanitario. Lo cierto es que es una necesidad real para muchas madres, que la sienten como importante en sus embarazos, partos, puerperios. Una buena doula no se nota que está pero, si se nota, es importante reflexionar que es el reflejo de la voluntad de la madre y no una especie de posesión infernal.
la malvada doula secuestra a la inocente madre
Profesionales, por favor, vean más allá y piensen en qué desea una madre y qué expresa a través de sus decisiones, entre ellas la de contratar a una doula, en lugar de asumir que la doula es el problema, poniendo así a la madre en ese papel pasivo tan injusto y contra el que todos luchamos cada día mediante la información.
Bueno, queriditas, pues hasta aquí mi opinión. Como veis, para mí las doulas son otra herramienta de guerrilla y de información, muy poderosa y muy necesaria en estos momentos. Ojalá pronto no nos hagan falta ya. Mientras tanto, aquí están para ayudar en el cambio.

martes, 11 de junio de 2013

IV FORMACIÓN DE DOULAS ALICANTE



Ya tenemos la programación de la IV Formación de Doulas Alicante!!
y con esta, estamos cuatro veces más entusiasmadas y contentas, pues cada año es una nueva experiencia, nuevas amistades, nuevos conocimientos, y, sobretodo, cada año que pasa, es una semillita más que se siembra para que los nacimientos sean cada vez más respetados.

La Formación de Doulas Alicante consta de 9 seminarios (uno por mes) durante los cuales, recibirás información relativa al proceso de maternidad y además, algunos de ellos son más vivenciales, pudiendo así, realizar una introspección personal y vivencias que te aportan conocimiento sobre ti misma, para poder ofrecer un acompañamiento honesto y respetuoso.

Estamos convencidas de que el proceso de la maternidad es uno de los más importantes en la Vida, pues en él gestamos a la sociedad futura, y además, la propia mujer renace como madre, como hija y como mujer misma.

Tanto si quieres convertirte en Doula, como si lo que deseas es conocer más sobre este maravilloso mundo y cómo funciona el proceso de ser madre.

Durante la formación adquirimos conocimientos y vivencias que hacen que, mejore nuestra calidad emocional de vida, como la de las personas que nos rodean. Porque como ya sabes, "Cambiando la forma de nacer, cambiaremos el mundo!"

Contamos con:
Yolanda Caballero: Doula, Matrona, profesora de yoga prenatal.
Maite S. Pinagua: Psicóloga clínica. Coleg:. 140 P.V. Dir. del Centro de Psicoterapia Integral y Desarrollo Humano. Autora del libro " Ecología infantil y maduración humana".
Regina Bordera: Doula, Educadora Perinatal, Renacedora y Coach.
Marta Sanchez: Matrona
Enrique Lebrero: Ginecólogo.
Mónica Delgado: Pediatra y Homeópata.
Sara Jort: Psicóloga. Psicoterapeuta Gestalt. Psicología perinatal
Laura Rodríguez: Madre de mellizos, doula, historiadora del arte y terapeuta


Queremos dejar CLARO que, la Doula NO sustituye a ningún sanitario, no realizamos ninguna tarea que sea propia de matronas, ginecólogos, enfermeras... La Doula se forma para INFORMAR Y ACOMPAÑAR EMOCIONALMENTE a la familia. 

Para más información: doulasalicante@gmail.com 647 697 342 (Regina Bordera)

viernes, 10 de mayo de 2013

¿Qué no es una Doula?

Pero… entonces… las Doulas… ¿Son como las matronas?

En nuestra función de Doulas, NO.
Nosotras como Doulas, no tomamos ningún tipo de decisión médica ni sanitaria.
Esta es la función de las comadronas, enfermeras y los médicos, por lo tanto no ejercemos como tal. Ellos están equipados y formados con los conocimientos e instrumental necesarios para constatar si el embarazo, parto y posparto se sale de los márgenes de la normalidad y actuar en consecuencia.
No obstante, tenemos conocimientos sobre la fisiología normal del embarazo, el parto, lactancia y postparto, pero sobre todo somos acompañantes emocionales. En el embarazo no recetamos nada. En el parto de la mujer no interferimos. En la lactancia reconocemos los posibles problemas y derivamos a los profesionales adecuados. La experiencia propia de la lactancia, siendo de grandísima valía, no nos hace asesoras de lactancia.
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Lo que hacemos es abrir, con toda esta información, un abanico de posibilidades y opciones aceptadas por el Ministerio de Sanidad y la Asociación Española de Pediatría para que cada mujer y su pareja puedan elegir de forma consciente, y en función de sus deseos y necesidades, aquella opción que sea más acorde con su forma de entender la crianza teniendo siempre en cuenta el contexto sociocultural que les rodea.
Ahhh… ¿Entonces son profesionales de Terapias Alternativas?
En nuestra función de Doulas, NO.
No administramos ni recomendamos terapias naturales alternativas (Flores de Bach, Homeopatía…), sin que nos pregunten. Haciendo esto, volveríamos hacer dependiente a la mujer de factores externos para procesos que son fisiológicos, sanos, y bellos.
Ahora lo tengo… ¿Son psicólogas?
En nuestra función de Doulas, NO.
Estamos y no hacemos. El trabajo de una Doula es el de acompañar, cuidar y mimar a la mujer durante el embarazo, el parto y el posparto. Principalmente su función es de sostén, apoyo, escucha y solidaridad ofreciendo ayuda práctica y emocional respetando las decisiones.
Las Doulas fortalecemos y ensalzamos el poder innato de las mujeres. Les invitamos a que crean en su cuerpo, en su sabiduría interna. No les hacemos sentir que sin nosotras, no pueden hacerlo.
En nuestra labor de Doulas ponemos la mejor de las intenciones en no confundir cuál es nuestra función.
Por el bien de las mujeres, sus parejas y sus bebés.
Para que nuestra labor no se quede en una moda y se convierta en una opción más a considerar por las futuras madres a estar acompañadas en esta etapa tan bella de la vida.

Fuente: Bezoya.es

martes, 2 de abril de 2013

Doulas, mujeres que ayudan emocionalmente a las que dan a luz.

No hay momento más vulnerable en la vida de la mujer que el inmediatamente posterior al parto. La doulas serán su soporte

Doulas, mujeres que ayudan emocionalmente a las que han dado a luz
El mundo del marketing y de las películas se ha encargado de trasmitir que la llegada de un bebé es una estampa de buenos olores, sensaciones, alegría y felicidad y fuegos artificiales. Pero la realidad suele ser muy diferente. Curiosamente, la mayoría de la gente se centra en el bebé, algo lógico teniendo en cuenta que es el nuevo protagonista de la familia. Pero existe alguien tan importante como el recién nacido y ése alguien es la mamá. Puede que no haya momento más vulnerable en la vida de la mujer que los inmediatamente posteriores al parto. Hay tanta mezcla de emociones, las hormonas haciendo de las suyas con los sentimientos, la felicidad por haber sido madre (da igual si es la primera o la sexta), el cansancio después del parto, el dolor físico…todo es una montaña rusa de emociones y sentimientos encontrados y no todo el mundo sabe gestionar bien o de manera acertada sus emociones.

Llegada a casa

Lo peor llega cuando se aterriza en casa y ya no hay expertos alrededor como en el hospital que aconsejan, ayudan…(a veces es incluso mejor pero ese es otro cantar). Si el padre se tiene que ausentar para reanudar su trabajo es el momento de que la madre se enfrente al peligro por primera vez. La gente tiene a pensar que lo que la madre más necesita es ayuda física (que también), en la casa, con el niño, pero lo que de verdad suele necesitar una madre recién parida es alguien que la escuche con cariño, amor, comprensión y entrega porque muchas descubren que lloran sin motivo, que no entienden esa tristeza que, de repente, las supera y que, además, se sienten culpables por hacerlo. Una persona amiga, amable y atenta que les dé un abrazo cálido y que le recuerde que lo que ha hecho es un acto maravillosamente natural, que le explique que se siente triste porque sus hormonas le juegan esas malas pasadas y que no debe sentirse culpable porque ha hecho algo grande. Muy grande, ser madre. A veces es mucho más efectivo para la recuperación de una madre unas palabras llenas de cariño y entendimiento, unos abrazos, protección y mucho apoyo emocional que una señora que viene y te deja la casa limpia como una patena.
Amor, comprensión, cuidados, mimos, que la escuchen, que le den su hombro…esas son las cosas que requiere una madre recién parida. Y lo que no necesita son consejos porque lo que está haciendo lo está haciendo mal, visitas inoportunas para criticar todo lo que hace o llamadas constantes para contar cosas intrascendentes.
Antiguamente las mujeres se trasmitían unas a otras los conocimientos sobre todo lo referente al recién nacido. Y todo sin apoyarse en grandes teorías, simplemente se explicaba cómo aunque muchas veces no sabía por qué. Las mujeres formaban una tribu en aquellas comunidades a las que pertenecían. Tras la revolución industrial, el nacimiento de las grandes ciudades y, muy especialmente, la llegada de la incorporación en masa al trabajo de la mujer, han ido eliminando aquello que era tan nuestro y que tanto nos pertenecía.

Vuelta a los orígenes

Desde hace unos años se ha invertido la tendencia y ésta consiste en volver a los orígenes, a hacer las cosas con pausa, con tiempo, justo lo que se requiere tras un parto, tanto para el bebé como para la mamá. Ha calado muy profundamente que una está como nueva después de parir y puede que aparentemente lo esté, pero el cuerpo por dentro requiere su tiempo (un año) para poder recolocarse y el alma de la mamá, por mucho que parezca fuerte, también necesita de un tiempo, de un trabajo de apoyo.
A muchas mujeres (a prácticamente la mayoría) les invade una sensación de dependencia absoluta con su cría. Y esto a algunas las desconcierta porque no entienden muchas veces ese nuevo «yo». Sienten que son otra persona. Unas encuentran en esta sensación una profunda realización personal, otras no entienden qué les está pasando y se sienten desconcertadas, perdidas. Es por eso que es tan importante leer libros, informarse de qué supone ser mamá. Pero no sólo los que te dan consejos de cómo lavar el culito del bebé, o qué marca de pañales usar, sino los que van directos a expresar las emociones, el increíble cambio que en el cerebro se produce. La naturaleza hace las cosas bien. Somos mamíferas y lo normal es que cuando nazca tu bebé sólo desees estar a su lado. Muchas mujeres no entienden que su entorno no las entienda. A veces se escucha decir: «tienes que disfrutar también de ti, déjanos al bebé y sal a despejarte».
Generalmente se hace esto desde el cariño y las ganas de ayudar pero no siempre todas las madres desean separarse de su bebé y esto a veces no saben cómo expresarlo, tienen miedo a parecer desagradecidas. El mundo impenetrable que se crea entre una madre y su bebé recién nacido, un mundo en el que apenas cabe nadie, no todo el mundo es capaz de comprenderlo y esto puede generar muchas tensiones. Muchas veces dentro del seno de la familia.

Descifrar emociones

Existe una figura profesional que retoma los orígenes de todas estas cosas, una mujer que apoya a las mujeres a pasar por esto y que no es excesivamente caro contar con ellas. Son las llamadas doulas. Hemos querido hablar con Montse Cob. Actualmente prepara un programa que se emitirá próximamente en divinity, Bebé a bordo, en el que visitará casas de mujeres que acaban de dar a luz y a las que ayudará en temas tan peliagudos como dar el pecho (muchas desisten porque creen que no pueden y casi siempre es por falta de información y apoyo), descubrir las emociones, ayudar a descifrarlas. Explicarles en qué consisten esas emociones por las que pasan, cómo gestionarlas…Esto es lo que le hemos preguntado.

¿Qué es una doula?

En la actualidad esta palabra se refiere a una mujer experimentada en partos, sin formación académica específica, que proporciona información continuada y acompañamiento físico y emocional a la madre, antes, durante y justo después del parto. La palabra Doula proviene del griego y denominaba a la esclava o sirviente principal en una familia de la Grecia antigua; esta mujer era la que probablemente ayudaba a la señora de la casa durante los partos
—Desde su punto de vista, ¿en qué están peor informadas las mujeres acerca de la maternidad?
—Probablemente de la «revolución» que implica un bebé en casa; El postparto. Hay muchos libros que detallan punto por punto «qué esperar» durante el embarazo y el parto. Pero, muy pocos, que plasmen la realidad del postparto: Un bebé absolutamente dependiente, la lactancia «no tan evidente», el cuerpo tan turgente en el embarazo ahora muy poco reconocible por nosotras mismas, bombardeo de opiniones externas…Es un periodo de transición con muy poco apoyo emocional y muchas críticas. Mujeres que sienten una soledad tremenda y poca empatía y no pueden llegar a conectar con su instinto. Sí, nos falta una red de mujeres experimentadas que nos den apoyo en el posparto. Aquí aparece la figura de la doula.
—¿Cree que es necesario que las mujeres miremos hacia dentro de nosotras mismas y volvamos a la esencia de la maternidad, a aquella que nos permitía criar sin las presiones externas del trabajo?
—Sin duda. Pero, necesitamos unos ingredientes específicos para que esto pueda ocurrir: Una conciencia social sobre las necesidades básicas de los bebes y sus madres. Cada vez hay un abanico mayor de guarderías en lugar de una mayor baja maternal. La Asociación Española de Pediatría recomienda seis meses de lactancia materna exclusiva por sus incomparables beneficios en la salud del bebé.
—Sin embargo, las bajas maternales se reducen a cuatro meses tras el parto (16 semanas). Algo no cuadra. ¿Cómo una mujer puede mantener la lactancia de forma exclusiva y compatibilizar una vida profesional plena?
—Las madres que desean continuar con la lactancia, que cada vez son más, tienen que hacer auténticos malabarismos para poder hacerlo. En ciertos países europeos la situación favorece este vínculo madre-bebé y el que las mujeres, que opten por ello, puedan permitir que la maternidad no suponga un conflicto con la su desarrollo laboral. En Finlandia disfrutan de 44 de baja maternal, en Dinamarca de 50 y en Suecia…de 96 semanas…
Con esta situación real en España, sería un gran avance el alcanzar los seis meses de baja maternal porque este sería el periodo crucial en el que las madres e hijos deberían permanecer más juntos y en contacto favoreciendo, apoyando y permitiendo que nuestra esencia maternal florezca.

Fuente: www.abc.es

lunes, 25 de marzo de 2013

Donde vives determina cómo pares


El primer hijo de Nuria Martínez, que ahora tiene 38 años, nació por cesárea. La segunda, también. Una intervención “innecesaria”, recuerda, que le indicaron únicamente porque había tenido otra previamente, y “muy traumática”, que la dejó tocada tres años. Así que cuando volvió a quedarse embarazada y en su hospital, en Valladolid, le dejaron claro que allí no iba a poder tener un parto natural, decidió recorrer los más de 300 kilómetros que separan su casa del hospital de Cruces, en Bilbao. “Allí me dijeron que, a la mínima complicación, me llevaban al quirófano, y estuve de acuerdo”. Pero no la hubo, y Nuria pudo dar a luz de manera natural. “Por primera vez una matrona me preguntó cómo quería parir. Y era mi tercer hijo”, recuerda.
Uno de cada cuatro niños nace en España por cesárea. Hay grandes diferencias entre dar a luz en un hospital privado (36,8% de cesáreas) o en uno público (21,8%), pero una cosa queda clara: tanto en la privada como en la pública superan, y con creces, las recomendaciones sobre cesáreas que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera que por encima del 15% no están justificadas. Los últimos datos oficiales (de 2011) muestran además que la supuesta equidad del Sistema Nacional de Salud no es tal. Una mujer tiene el doble de probabilidades de dar a luz mediante esta intervención en un hospital público según la comunidad donde resida. La enorme disparidad se evidencia en el caso del País Vasco (12,6% de cesáreas) y Extremadura (27,7%). Los expertos coinciden en que la ausencia de protocolos comunes impulsados por las administraciones autonómicas que pauten y unifiquen la atención, y las diferencias de recursos humanos y materiales entre unas zonas y otras, ahondan las desigualdades de esta práctica, considerada un indicador clave de la calidad del sistema sanitario: cuanto menor es la tasa de cesáreas, mejor.
Uno de cada cuatro niños llega al mundo con este tipo de intervención
Isabel Espiga, jefa de servicio del Observatorio de Salud de las Mujeres del Ministerio de Sanidad, reconoce que las cifras de España son más altas que lo que aconseja la OMS, aunque incide en que se está mejorando. “En 2011 disminuyeron [dos puntos desde 2006], pero también bajaron los nacimientos”, explica. Por eso, Espiga no habla de lograr que estas cifran bajen sino de “adecuar” esta intervención “a lo necesario”. “Todas las cesáreas necesarias hay que hacerlas”, asegura. Espiga recuerda que estas intervenciones son cada vez más seguras, pero que no están exentas de peligro. “Es una intervención de cirugía mayor con tasas de morbilidad y mortalidad mayores que un parto. Además, tiene secuelas para madre e hijo: lleva un proceso postoperatorio peor y dificulta la lactancia; y privar a una criatura de la leche de su madre es llevarla a una situación de mayor vulnerabilidad. La lactancia es imprescindible en el éxito de un parto”, insiste.
Algunos hospitales y autonomías llevan años estudiando cómo mejorar su atención. El jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital de Cruces, Txanton Martínez-Astorquiza, resume cómo lo ha conseguido su centro: “Somos muy estrictos en el cumplimiento de los protocolos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)”. Un ejemplo son los partos de nalgas. “Aquí estamos a favor de que estas mujeres tengan un parto vaginal, pero en la mayoría de sitios no es así”. El bebé está colocado de nalgas en entre un 4% y un 5% de los partos. En Cruces usan una técnica para darles la vuelta a todos. Lo consiguen en la mitad de los casos, y aunque no dé resultado, se intenta el parto vaginal, explica.
Otro caso es el de las mujeres que ya han tenido hijos mediante esta intervención. En contra de la creencia popular, y de la práctica de muchos médicos, “está demostrado que es seguro intentar un parto vaginal después de una cesárea previa”, explica el obstetra de Cruces. Los partos inducidos, los provocados, incrementan también el riesgo de cesárea. Finalmente, si el profesional cree que durante el parto hay sufrimiento fetal suele apostar por practicarla. En este hospital confirman esa pérdida de bienestar con un análisis de ph sanguíneo.
Pero no en todos los centros aplican criterios similares. “Hay diferencias entre los hospitales, y dentro de los hospitales entre los propios equipos hospitalarios”, remarca Isabel Espiga. Todo influye. En el informe Variabilidad entre hospitales en las tasas de cesárea en partos de bajo de riesgo, con datos de Valencia, se detectó que el hospital con más intervenciones (41,2%) era también el más pequeño, que había enviado todos los partos complejos a otro centro. “Por aquí suele venir buena parte del exceso de cesáreas. Hospitales pequeños, con plantillas cortas, que para organizarse necesitan programar los partos. Es el mismo problema que en la privada, donde los ginecólogos tienen que organizar su actividad pública, privada, vacaciones, etcétera y, para ello, el parto ha de ser programable. En la privada contribuye también que una cesárea se paga mucho más que un parto”, explica el autor, Salvador Peiró, investigador del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de Valencia.
La diferencia de recursos y la falta de protocolos separan las regiones
Ana Pilar Betrán, del departamento de Investigación y Salud Reproductiva de la OMS, coincide en apuntar que hay otros factores al margen de las indicaciones médicas que influyen en las desigualdades. “Es un tema complejo y multifactorial. Intervienen desde cuestiones logísticas hasta los cambios y la evolución en las características de las mujeres. En los últimos 30 años ha aumentado la tasa de obesidad, de diabetes, de la edad de maternidad y con ella la de embarazos múltiples; factores que han podido llevar a un aumento de las cesáreas”, dice. Y añade que en la decisión intervienen también factores médico-legales. “Actualmente, tener el parto perfecto y el bebé perfecto no es una opción, es una obligación. Muchos profesionales sienten que no pueden correr el riesgo de tener el mínimo problema en el parto porque podrían verse envueltos en un proceso judicial”, abunda.
“La medicina ha cambiado”, reconoce el ginecólogo de Cruces, que además preside la sección de Medicina Perinatal de la SEGO. “Cada vez hay más juicios y pagos de indemnizaciones, y los médicos se protegen, se autodefienden y hacen más cesáreas”. Es lo que se denomina medicina defensiva. El especialista insiste en que no hay que culpar a los profesionales o a los hospitales que hacen más cesáreas. “No en todas partes hay la misma dotación de personal, tecnología o medios para tomar decisiones con precisión. Hay estudios que muestran que solo con poder preguntar a otro médico disminuyen las tasas”.
Es una operación de cirugía mayor con riesgos para la madre y el niño
“En la soledad del quirófano, a las tres de la mañana, hay profesionales que, a la mínima duda, deciden hacer una cesárea. No hacen más que evitar un riesgo”, señala Javier Martínez Salmeán, jefe de ginecología del hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid). Este médico cree que siempre hay un importante margen de mejora. Para ello, en su equipo revisan los casos y debaten sobre ellos. “Los hospitales que empiezan a preguntarse por qué hacen tantas cesáreas, bajan las tasas”, dice también Martínez-Astorquiza.
En 2007, el Ministerio de Sanidad puso en marcha la Estrategia de atención al parto normal, un documento con indicaciones para lograr un parto respetuoso con el proceso fisiológico y lo menos instrumentalizado posible, en el que desaconseja prácticas como administrar oxitocina por defecto durante la dilatación o practicar, por rutina, una episiotomía (corte en el periné para ampliar la apertura vaginal). “Si se cumplen las recomendaciones de la estrategia, las cifras de cesáreas mejoran”, asegura Espiga, coordinadora institucional de este plan. Además, Sanidad ha identificado un modelo de buenas prácticas, el del hospital de Manacor (Mallorca), para tratar de exportarlo a otros centros. El modelo se basa en adaptar un protocolo consensuado, evaluar el trabajo, formar continuamente a los profesionales, debatir sobre los casos para subsanar deficiencias y publicar y definir resultados.
Los nacimientos naturales cuestan la mitad que con este procedimiento
En tiempo de crisis, las recomendaciones del ministerio y de las sociedades científicas para frenar las cesáreas innecesarias pueden verse respaldadas por otro factor: el económico. Un parto por cesárea cuesta casi el doble que uno natural: alrededor de 2.700 euros en el primer caso y unos 1.400 en el segundo, si no hay complicaciones. Extremadura anunció esta semana que una de las 75 medidas sanitarias que pondrá en marcha pensando en la “sostenibilidad” del sistema consiste precisamente en fomentar el parto normal. “Tenemos una cifra de cesáreas desorbitada y queremos atajarla” reconoce el director del Servicio Extremeño de Salud, Joaquín García.
Entre los factores que explican por qué su autonomía realiza tantas intervenciones cita un “cambio generacional” en los ginecólogos. “Los jóvenes son menos propensos al natural que los de otra generación, con más experiencia”, señala. Algo que coincide con el hecho de que haya aumentado la “judicialización de la medicina” y que “nadie se complique la vida”. Además, está el “bombardeo mediático de que la cesárea es lo mismo o incluso mejor” que el parto natural. Extremadura es, además, una región extensa, con hospitales comarcales alejados de las ciudades. Y, sobre todo, está la falta de un protocolo común. Existen estrategias de parto normal, pero “no se les ha dado el impulso necesario”, admite.
Sanidad precisa que no se trata de bajar estadísticas, sino de hacer las necesarias
Tampoco Madrid, con una tasa de cesáreas del 21,6%, tiene aún un protocolo común para todos sus hospitales. “Trabajamos en esa línea”, asegura la directora general de Atención al Paciente, Elena Juárez. “Todos aspiramos al 15%”, añade. Hace un año se presentó el plan estratégico de ginecología y obstetricia, basado en las recomendaciones de la SEGO. Entre las medidas destaca la “formación de los profesionales”, explica Juárez. Y también de las usuarias. “He tenido quejas de mujeres en hospitales públicos que aseguraban que querían una cesárea y no se la hacían”, señala.
Una de las autonomías que más ha mejorado sus cifras es Asturias. Ha pasado de más de un 22% de cesáreas sobre el porcentaje total de partos a un 17%. “Y tenemos aún algunas cosas que mejorar”, dice Julio Bruno, director general de Salud Pública del Principado. Además de adoptar la Estrategia de Sanidad, esta región hizo en 2009 un trabajo de revisión de prácticas obstétricas. A partir de ahí, elaboraron protocolos, guías de práctica clínica y crearon comités de parto que valoran los procedimientos de los hospitales y áreas. “También influye una buena captación de la embarazada, tratamos de trabajar para orientar un buen desenlace”, apunta Bruno. “Hubo una época en toda España en la que se instrumentalizó tanto el parto que parecía un acto en serie. No podemos ir por esa deriva”, reclama.
“El parto parecía un acto en serie, de tan instrumentalizado”, dice un experto
“La teoría dista mucho de la práctica. Las recomendaciones de la OMS y del Ministerio de Sanidad siguen sin verse reflejadas en la realidad del día a día de los paritorios españoles. Eso significa que hay miles de mujeres en España pagando con sus cuerpos el intervencionismo excesivo”, asegura Adela Recio, presidenta de la asociación El parto es nuestro. Además de las diferencias por comunidades, menciona la “la fuerte e injustificada variabilidad con la que se dispone de las cesáreas en los diferentes centros hospitalarios. En una misma comunidad autónoma, la valenciana, podemos encontrar un hospital con un 15% de cesáreas y otro con un 70%”. Y apunta a otro problema: “Al tiempo que las cesáreas se han estancado, los partos instrumentales han comenzado a elevarse. Esto es algo que nos preocupa mucho, ya que un parto instrumental no está exento de riesgos y se está abusando cada vez más de ellos”, asegura. “También aumentan las inducciones, otra de nuestras grandes preocupaciones”, añade. En cambio, las episiotomías han bajado a la mitad en 10 años.
Los expertos reiteran que no se trata de atacar esta práctica, que salva vidas, sino de reducir el número de cesáreas que se practican sin criterios clínicos, sino más bien organizativos o de otro tipo. Es cuestión de escuchar a la mujer y valorar cada caso. Las cifras han mejorado, pero las desigualdades persisten. Las mujeres, sin embargo, están cada vez más informadas: “Hay mayor concienciación de que el parto natural puede ser un momento sin sufrimiento”, dice Espiga.

Una nueva cifra de referencia

Ana Pilar Betrán, investigadora en salud materno perinatal de la OMS explica que la tasa del 15% que se maneja como la máxima adecuada y que procede de esta organización, no es en realidad una recomendación “estrictamente oficial”. “Es cifra salió de una reunión técnica en 1985 y se publicó en la revista The Lancet. Se ha tomado como referencia desde entonces, pero las recomendaciones de la OMS pasan un proceso más estricto de revisiones”, dice. Oficial u oficiosa, lo cierto es que esa indicación de la OMS es la que sirve como referencia a la mayoría de los países desarrollados para saber si están practicando demasiadas cesáreas innecesarias: aquellas cuya práctica no aporta ningún beneficio ni a la madre ni al bebé.
Esta organización está ahora revisando esa cifra para adecuarla a la evidencia científica. Y probablemente no haya una única cifra, sino varias. “Se va a intentar hacer una recomendación mucho más útil, adaptada a la epidemiología, que tenga en cuenta factores como la diferencia entre países, entorno rural o urbano, y que refleje las diferencias entre la población obstétrica”, señala. Los factores culturales también influyen: Japón tiene tasa baja de cesáreas, pero también de donación de órganos; en Brasil, en cambio, el porcentaje es muy elevado.
Los expertos hablan de un aumento de cesáreas a la carta en algunos países. La unidad docente de matronas del hospital de La Paz y la asociación de matronas de Madrid advirtieron hace unas semanas de la “alarmante” cifra de “cesáreas electivas” que se realiza a algunas famosas, personas que crean tendencia —mencionaban el caso de Shakira—. Estas organizaciones insistían en que la tasa de mortalidad de esta intervención es seis veces mayor que en el parto vaginal y que, además, puede provocar secuelas. La experta de la OMS también es consciente de esa realidad, cada vez más frecuente, pero prefiere no hacer juicios de valor. “En un mundo en el que uno de los factores de aumento del número de cesáreas es que la mujer lo pide, habría que plantearse por qué. Igual hay una carencia que puede remediarse”, dice.

martes, 12 de febrero de 2013

Embarazo y Parto; algunas ideas sueltas.

 
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Imagen compartida por Estrella Namaste
El primer lugar en el que vive un niño es en el pensamiento de la mujer que lo sueña.

Antes de materializarse a la existencia, un bebé vive en el anhelo de su madre.

No todas las mujeres sueñan con tener hijos, pero aquellas que si sueñan, lo hacen desde muy temprano.

Cuando una mujer se descubre embarazada se activa en ella un bagaje de información ancestral, que le permitirá profundizar su iniciación, independientemente de qué creencias sostenga.

Como se ha dicho siempre, eres lo que comes. Esto es más cierto en el embarazo que en cualquier otro momento de la vida, Durante el embarazo come comida fresca, de todos los colores, en estación y  si es posible orgánica. 

Tu bebé se formará con lo que hay en ti, asegúrate en cuidar no sólo la alimentación, sino también los pensamientos y sentimientos.

Mientras estés embarazada, siembra algo. No importa qué siembres, pero si es comestible mejor, El ejercicio creativo con la tierra simbolizará tu capacidad de nutrir tanto como simboliza la vida que ya habita en ti.

Reduce las fuentes de stress, las imágenes violentas, los sonidos perturbadores, a menos que seas un metalero hardcore, abstente de música pesada.

Aumenta el placer. Masajes, baños, mimos. Lo que sea que te guste hacer, mientras sea placentero y sano, hazlo.

En el segundo trimestre puede ser buena idea que revises tu vida, todo lo importante que ocurrió hasta ese momento. Nunca más serás la misma, imprime los aprendizajes y busca resolver lo que quedó abierto antes del parto.

Es probable que lo que no resuelvas salga en algún momento del trabajo de parto.

Contrata una doula.

Libérate de la necesidad de tener el control. Buscar liberar tus ideas preconcebidas de cómo deben ser las cosas. Las cosas nunca suceden tal como las esperamos, mientras menos te afinques y más abierta estés, mejor, literalmente mejor.

Recibe los cambios, Escucha los mensajes de tu cuerpo. Haz caso a lo que tu cuerpo te diga/pida.

Lee e investiga sobre las rutinas obstétricas, sobre las opciones para parir, sobre las opciones para el postparto.  Debes saber lo suficiente como para poder tomar decisiones informadas.

Entrégate!!!

Fuente: www.placentera.com

lunes, 21 de enero de 2013

El Dolor y nosotras.

Si hay algo en común en casi todas las embarazadas que conozco, es el miedo al dolor. No sólo el del parto, sino al dolor en general.
Yo me pregunto si el miedo es el dolor o al sentir. De momento, lo dejo ahí.
Me pongo un rato a ver la tele. Es penoso lo que dan, pero me gusta ver la publicidad. Sí, soy rarita hasta para eso, lo sé. ¿Os habéis parado a pensar en los anuncios que dan? ¿Os habéis fijado en la cantidad de analgésicos que se publicitan? ¿En cómo te venden que el dolor es evitable y que te mediques antes incluso de que aparezca? Yo me quedo perpleja. No porque esté a favor o en contra de la analgesia, sino por la impunidad con que se dicen ciertas cosas en televisión sin valorar el daño que causan. Me explico.
El dolor, sea cual sea, y venga de donde venga, tiene una razón de ser, un motivo. ¿Nadie se pregunta por qué duele? ¿Ninguna persona se cuestiona si puede ser perjudicial eliminar el dolor sin conocer los motivos que lo provocan? Desde luego, según los anuncios, el dolor siempre hay que evitarlo y erradicarlo de nuestro ser, independientemente del origen y sus consecuencias. Y esto me parece, cuanto menos, peligroso.
El dolor es una señal de alarma del organismo. Nos indica algo: algo se ha roto, algo necesita ayuda. Es importante conocer el origen del dolor antes de eliminarlo, porque si no eliminamos primero la causa del dolor, podemos correr el riesgo de tener lesiones más graves. Un ejemplo sencillo: me duele la espalda. Si me tomo un analgésico y ya está, no sabré si lo que me causa el dolor puede modificarse o no. No digo que no sea adecuado aliviar el dolor, sino que conozcamos primero la causa. ¿Me duele la espalda por una posición inadecuada? ¿Me duele porque me he dado un golpe? ¿Me duele por una contractura? ¿Me duele porque tengo una compresión de las raíces nerviosas? ¿Me duele porque es la forma en que mi cuerpo expresa su cansancio y su malestar emocional? ¿Me duele porque tengo una deformidad en la columna que hace que mis músculos trabajen de forma incorrecta? Y después de esto, ¿hay alguna forma de aliviar el dolor que no sea un medicamento? Si me tomo el analgésico sin más, y resulta que tengo una contractura o una compresión de las raíces nerviosas, la causa mecánica del dolor persistirá, y cuando se me pase el efecto, volverá el dolor. Pero, además, como el dolor me hace tener cuidado de no forzar mi espalda y protegerla de más lesiones, no lo haré, y los movimientos podrán terminar de lesionar los músculos, tendones, ligamentos o raíces nerviosas, transformando un simple dolor de espalda en una lesión crónica. Y eso, sin sumarle los posibles efectos adversos que tienen todos los fármacos, incluidos los tan recurridos y aparentemente inocuos, analgésicos.
Todo eso mientras veo un anauncio, jeje. Lo que da de sí una mente inquieta, eh?
Entonces, llega el parto. Sin duda, un proceso fisiológico donde el dolor aparece no como señal de alarma, sino como guía para facilitar el parto. En otro momento reflexionaré sobre si debería o no debería doler el parto, ya que es un proceso fisiológico. El caso es, que la mayoría de las mujeres de nuestro entorno, tienen dolor en el parto. Un dolor más o menos intenso, pero dolor.
Lo que me sorprende es que muchas mujeres, la mayoría, no se preguntan por qué duele el parto. No se cuestionan si eliminar el dolor puede tener efectos adversos. Ni siquiera piensan que los fármacos que se utilizan para el dolor, tienen efectos secundarios.
Sólo quieren quitar el dolor.
El dolor en el parto es una herramienta muy poderosa. Es la guía del movimiento, la que indica al cuerpo cómo moverse y cómo facilitar el paso del bebé por el canal del parto. El dolor es lo que hace que las mujeres paran; a pesar de las horas, del cansancio y de la desesperación, el dolor es lo que suministra a la mujer la fuerza y la necesidad de parir. 
También es lo que ayuda a la mujer a desconectar del mundo, a meterse en sí misma y dejarse llevar por la energía ancestral del parto y el nacimiento. En este caótico sistema, en este nuestro mundo social y cultural lleno de miedos y control, para poder descontrolarse y dejarse llevar, las mujeres han recurrido al dolor como forma de estímulo; un estímulo muy poderoso, lo suficientemente fuerte, como para superar el ambiente extraño, el sentirse observada, el frío, que rodea habitualmente un parto. 
Cuanto peor es el ambiente, cuanto menos calor, más ruido, más luces y más miedo, más dolor. 
Así, el dolor es a la vez nuestro miedo y nuestra salvación. 
Prepararse para el parto, es prepararse para vivir el dolor de la forma más eficiente. Para aprender a dejarnos llevar, a sentirlo y no batallarlo. Para comprender su función y su ayuda. Y para aprender de qué forma se puede llevar mejor.
El dolor estará, pero la forma en que lo percibas, es sólo tuya. 
Dolor no es sufrimiento, pero puede llegar a serlo si no puedes manejarlo.
Eliminar el dolor así, sin más, no ayuda a parir. Y tiene consecuencias.
Las mujeres paren cada día. Y pueden. Sin analgesia y sin ayuda. Porque estamos hechas para parir.
Pero si decides usar analgesia en tu parto, al menos no lo hagas de forma inconsciente. No necesitas analgesia; si la usas, es porque quieres. Y eso está igual de bien que decidir no usarla. 
Estar informada, de los efectos adversos, de las repercusiones sobre el parto, de cómo afecta al bebé, es lo que debes tener muy claro. Una vez que lo tengas claro, entonces, lo que decidas, bien decidido estará.
Y lanzo esta pregunta: ¿si no estuviera la epidural, qué pasaría?
 
Fuente: Centrohebame.blogspot.com
 
 

lunes, 14 de enero de 2013

Una mujer evita ser intervenida dando a luz en su casa a un niño de casi 5 kg

raquel lópez A este ritmo llegará un momento en que el cuerpo de la mujer haya olvidado por completo que durante siglos fue capaz de dar a luz de forma natural. Bien porque su centro hospitalario opte -a veces en demasiados casos- por intervenir mediante cesárea; bien porque el parto es provocado con medicación y anestesia que hacen que la intervención no fluya igual, el caso es que las mujeres ya no paren como antes. Por eso ya hay ginecólogos y matronas que crean asociaciones y foros donde ofrecen información y atención para invertir esta tendencia. Las madres que prueban a serlo como antaño también se han sumado a esta causa. Dunia es una de ellas.
Con 36 años, esta española residente en l'Alfàs del Pi dio a luz hace un mes en su casa, de pie, y asistida por una matrona, a su hijo Ian, un bebé macrosómico (de gran tamaño) que pesó 4,9 kilos. El parto fue, según madre y matrona, muy bueno. Tanto que Dunia no solo volvería a hacerlo sino que quiere que su ejemplo sirva para otras mujeres.
Dunia, completamente recuperada del parto, con su marido y su hijo, de apenas un mes.
Era su segundo parto. En el primero, provocado y en hospital, lo pasó mal. Esta vez se informó mejor y se topó con mucha documentación sobre partos naturales, así como con informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que alertan de todos los graves riesgos que tienen las cesáreas tanto para el niño como para la madre. En esas circunstancias, estaba cuando la citaron en el hospital de La Vila Joiosa a monitores, en la semana 36, momento en que arranca la cuenta atrás de las semanas previas al parto. Viendo que el niño llegaba grande le indicaron que lo mejor era que regresara a los cuatro días para una inducción al parto, pese a que no padecía ninguna patología.
Pero Dunia no regresó. Pidió segundas opiniones y en base a estas decidió esperar a que el momento llegara solo, y no tuviera que realizar una cesárea. "Algo que cada vez se hace más pese a los riesgos que conlleva para madre e hija, como alerta también la OMS".
Al mes notó los síntomas, llamó a su matrona y, tras una noche de contracciones en casa "en la postura y con la luz que me relajaba más", nació Ian con ella de pie, agarrada a la barra de la ducha. "Nació cuando debía, antes hubiera salido grande, pero inmaduro", afirma. Reconoce que sin epidural hay más dolor, pero también que se pasa mejor durante el tiempo de las contracciones.
Gema Méndez, la matrona que la atendió, explica esta cuestión. "Mucha gente confunde el parto natural con vaginal y no es lo mismo. En el hospital se suele poner a la mujer la oxitocina, la hormona que provoca el parto, pero no es la propia de la mujer, sino una oxitocina estándar que a veces genera demasiadas contracciones o a un ritmo que no es adecuado ni para la madre ni para el bebé". En cuanto a la falta de anestesia epidural, Méndez defiende que evita que la mujer sienta y viva el proceso del nacimiento del hijo de forma más consciente, y recuerda que se empezó a poner desde el momento en que se empezó a dar a luz en hospitales en donde obligan a la mujer a parir en una postura poco natural, como es estar tumbada boca arriba.
Méndez, sin embargo, no reniega de los hospitales, en donde ha de hacerse el seguimiento del embarazo. "Si en algún momento hubiera visto que el parto fuera a dar problemas la hubiera trasladado al hospital". Dice que tal circunstancia no es frecuente. Y es que el parto de Dunia no es el único que ha realizado en el último año en la provincia de Alicante. Ella y otros ginecólogos y matrona atienden a mujeres que quieran dar a luz de forma natural en la Comunidad Valenciana, atendiendo entre uno y dos casos al mes. "Asistimos partos en casa o bien estamos con ellos durante todo el proceso de dilatación en su casa, y cuando ya vemos que va a llegar, vamos al hospital para evitar la cesárea u intervenciones".
El coste de este servicio oscila entre los 1.800 y los 2.500 euros, y atienden a la mujer desde la semana 36 hasta la 42, estando de guardia y controlando toda la evolución, además de dar pautas de cara a la recuperación postparto. En otros países europeos la opción de dar a luz asistido en casa por una matrona está cubierto por la Seguridad Social. En sus servicios preparan también a la mujer trabajando "el miedo, mostrando cómo enfrentarse al parto fisiológico, haciendo que las mujeres entiendan que el cuerpo va a funcionar, más de lo que ellas piensan. Tienen que sentirse seguras para no bloquearse, lo que ocurre con frecuencia, sobre todo cuando les provocan el parto".

Dos datos: El primero es que según los últimos informes hechos públicos por la Conselleria de Sanidad sobre estudios del seguimiento del embarazo, de la mitad de los partos asistidos en hospitales de la Comunidad, un 55,8%, no fueron "normales" en 2011, frente a un 44,2% que si lo fueron.
El segundo: Un estudio de la Universidad de Alicante que compara el índice de mortalidad perinatal entre partos asistidos en casa o en centros sanitarios de 1995 a 2009 refleja que el porcentaje apenas difiere entre ambos casos. En ese tiempo hubo 23 muertes del feto o recién nacido (hasta las primeras 24 horas de vida) sobre un total de 14.614 partos únicos asistidos en domicilio particular (1,57 muertes cada mil partos). El número en centros fue de 7.548 sobre un total de 4.716.956 partos (1,60 muertes cada mil partos).