Os adjuntamos el cartel del próximo taller sobre lactancia materna.
Agradecemos difusión.

HACER O MORIR "la ReVuelta al día en 80 mundos"
MIÉRCOLES 24 NOVIEMBRE 2010
A LAS 20:00H en MACONDO ATENEO CULTURAL
Al enterarnos que se organiza una marcha en bici que parte desde Merthyr (Gales) hasta Mayo (Irlanda) http://www.merthyrtomayo.org/ que pretende detener los desastres ecológicos provocados por la compañía Shell, decidimos ir hasta allí con nuestras bicis. Nos preguntamos entonces que mas podíamos aportar a esta lucha. Pensamos que también aquí hay luchas en defensa de la tierra y que nos molaba la idea de conectarlas y documentarlas para intentar construir una red que nos haga mas fuertes.
+ CENITA POPULAR PARA AUTOGESTIÓNhttp://www.naturalnews.com/030388_breech_babies_C-sections.html
Saturday, November 13, 2010 by: S. L. Baker, features writer
(NaturalNews) Cerca de 4 por ciento de los bebés por nacer se presentan en "posición de nalgas" - es decir, los pies o las nalgas se presentan primero, en lugar de la cabeza. La medicina siempre ha considerado la presentación de nalgas como una indicación casi obligatoria para practicar una cesárea, que consiste en, literalmente, cortar para abrir a la madre y extraer al bebé. De hecho, después de un gran estudio internacional publicado en el 2000 donde se hizo hincapié en que la cesárea era la opción más cautelosa para los nacimientos con presentación de nalgas, ésta pronto se convirtió en la "única manera" de estos partos en hospitales.
Pero ahora investigadores de la Universidad de Tel Aviv han llegado con pruebas de que las cesáreas No son la mejor manera de asistir la mayoría de los bebés en posición de nalgas. Estudios recientes realizados por los científicos como Marek Glezerman de la Facultad Sackler de la Universidad de Tel Aviv de Medicina y el Centro Médico Rabin, que han sido publicados en importantes revistas obstétricas en todo el mundo se acaban de presentar en el Congreso Canadiense sobre Parto de Nalgas.
Las conclusiones? Estos bebés en general, No sólo NO tienen mayor riesgo durante un parto vaginal que por cesárea, pero además el parto vaginal natural es mucho más seguro para las madres.
Glezerman destacó en la reunión de Canadá que una cesárea no es simplemente otro método de parto para un bebé. Es un procedimiento quirúrgico Importante que lleva consigo algunos riesgos que amenazan potencialmente la vida, sino que también disminuye la probabilidad de que una mujer puede amamantar. Lo que es más, tener un parto por cesárea también aumenta los riesgos para las mujeres cuando se quedan embarazadas en el futuro. Eso es porque una vez que una mujer ha tenido una cesárea, se hace más peligroso y ocasionalmente imposible tener un parto vaginal, porque la cesárea aumenta el riesgo de ruptura de las paredes del útero y los músculos durante el parto.
Es mucho más fácil para un médico realizar una cesárea que un parto de nalgas por vía vaginal - y, por supuesto, en algunas situaciones de emergencia una cesárea está justificada. Pero Glezerman señaló en un comunicado de prensa que muchas mujeres pueden beneficiarse médicamente por el retorno a las técnicas tradicionales de asistir un parto vaginal con presentación de nalgas de forma segura y natural.
"Estamos tratando de unir a los obstetras y parteras en el ámbito de revivir el parto vaginal para la presentación de nalgas", afirmó. "La habilidad ha desaparecido. Ya no se enseña a los residentes estas técnicas, y los médicos mayores están haciendo cada vez menos. Tenemos que volver al pasado y re-aprender de nuevo lo que se ha olvidado."
Glezerman está haciendo campaña en todo el mundo para que los médicos vuelvan a retomar los conocimientos sobre el parto vaginal en bebés de nalgas y, para este fin, ha creado talleres en el Centro Médico Rabin en Israel para enseñar a la nueva generaciónes de ginecólogos y obstetras técnicas para el parto vaginal de los bebés de nalgas. Sus cursos incluyen técnicas de importancia crítica para el parto de nalgas, que incluyen la rotación de presentación de nalgas a presentación cefálica y el manejo de diferentes presentaciones de nalgas.
Para más información
http://www.breechbirth.ca/Research.html
La relación de la madre con el padre del bebé atraviesa por un periodo de ajuste mientras ambos lidian con los cambios en sus vidas producidos por la llegada del bebé. Para algunos padres, por ejemplo, hay cierta dificultad en mirar a su pareja como su amante y a la vez la madre de su hijo (el conflicto Venus-María). El hombre puede tener miedo a hacerle daño físico a la madre. Su sentido de respeto por la maternidad puede llevarlo a pensar que ésta es "más importante" que el sexo y que está mal que él esté pensando en relaciones sexuales en este momento. Es importante hablar sobre esto.
El tiempo y los momentos íntimos para la pareja pueden ser pocos y escasos. El recién nacido parece ocupar todo el día de sus padres. Requieren atención cada 2 a 3 horas las primeras semanas de vida. Cuando el bebé se queda dormido, si mamá y papá no están exhaustos, luego del juego amoroso, es común que bebé se despierte interrumpiendo el momento.
Existen otros factores negativos inherentes al parto, como el dolor de una episiotomía o de una cesárea, o sentimientos de frustración, fracaso o vulnerabilidad provocados por una mala experiencia con el parto. La autoestima lesionada aporta poco al deseo sexual en una mujer. Este renglón es, desgraciadamente, muy común entre nuestras madres, dada la medicalización y deshumanización del parto en Puerto Rico.
Cualquier situación relacionada al bebé, tales como enfermedad o cólicos, puede añadir tensiones adicionales a la interacción de la pareja. Los bebés de alta necesidad requieren de atención casi constante, lo que aumenta las frustraciones y estresores de la pareja.
El medio ambiente hormonal puede contribuir a una sexualidad disminuida. Los niveles de prolactina, las alteraciones en los niveles de LH, y el hipoestrogenismo de la lactancia se han incriminado en alteraciones del estado de ánimo, la melancolía posparto y disminución de la líbido. Otros factores tal vez juegan un papel más importante que el medio ambiente hormonal (el impacto negativo para algunos maridos de la eyección de leche durante el coito, el conflicto con la utilización sexual de los pechos, la consejería inapropiada del médico). Realmente, no hay evidencia de que el uso sexual de los pechos aumente riesgo alguno y, de hecho, puede reforzar los pezones y la areola. En términos de la respuesta sexual de la mujer en lo que respecta a la lubricación, puede haber dispareunia por afinamiento del epitelio vaginal, o meramente cansancio por falta de sueño.
Otro renglón importante en nuestro medio ambiente es el impacto de la cama familiar. La presencia del bebé en la cama le da más oportunidad a la madre para descansar y amamantar, pero puede desincentivar a algunas parejas para la actividad sexual. El colecho no afecta la ternura y cercanía de la pareja. Con el bebé en la cama se puede disfrutar del tacto, la risa, y la conversación con la pareja, aunque la intimidad puede ser menos espontánea. La pareja puede comenzar a programar momentos para estar juntos y buscar ayuda para que alguien atienda al bebé, pueden buscar algún otro lugar íntimo después que el bebé se duerma, o mover al bebé a una cunita después que se duerma.
Para algunas mujeres, el sentido de bienestar y paz que se ha asociado al amamantamiento a través de la historia, puede transmitirse a la relación con la pareja. Los sentimientos de ternura y calor humano que se producen en el proceso de cuidar de un bebé pueden contribuir a un aumento en el deseo sexual y a la unión de la pareja. Particularmente en aquellos casos en que el parto ha sido una experiencia enriquecedora, puede producirse un sentimiento aumentado de femineidad en la mujer y el sexo es en esos casos una expresión natural de un sentimiento de bienestar.
Los reportes en la literatura varían en cuanto al momento de la reanudación de la actividad sexual después de un parto, con grandes diferencias en diferentes culturas. Se ha reportado que el inicio del coito ocurre como promedio a las 8 semanas y el 75% de las parejas ha reanudado las actividades sexuales para el final del tercer mes del posparto En nuestro país la recomendación (desgraciadamente) usual es evitar el coito por 6 semanas. Como en tantas otras recomendaciones y prácticas obstétricas, la evidencia científica para apoyar esta recomendación brilla por su ausencia. No tenemos datos de cuántas parejas siguen esta recomendación al pie de la letra. No cabe duda que la práctica indiscriminada de la episiotomía, y de otras prácticas obstétricas operatorias rutinarias en nuestro país probablemente retrasen el reinicio de la actividad sexual. En términos generales, la recomendación debe dejar la decisión fundamentalmente en manos de la mujer. La primera visita posparto, por otro lado, no debe esperar 6 semanas. Hay muchos renglones de educación y de orientación que deben atenderse mucho antes por el proveedor obstétrico.
La frecuencia coital, por otro lado, puede estar afectada por la edad, el nivel de educación, y el miedo al embarazo, entre otras causas. Algunos estudios han reportado menos frecuencia entre las lactantes pero otros reportan lo contrario, y aún otros no han encontrado diferencia. La conclusión lógica en cuanto a esto parece ser que la lactancia puede ser un elemento inhibidor en algunas parejas y estimulante en otras. La frecuencia del coito para mujeres casadas, durante el amamantamiento, se ha reportado según un estudio multicéntrico, que varía de 4 a 30 episodios por mes con un promedio de 3 a 5 veces al mes.
En la práctica, si la mujer experimenta sequedad vaginal durante la lactancia y retraso en su capacidad para lubricar, el uso de algún lubricante artificial, incluyendo alguna crema natural de estrógeno, es perfectamente permisible y no tiene efectos negativos sobre el amamantamiento. Otro evento común en esta etapa es el reflejo de bajada que experimenta la mujer al excitarse sexualmente (recuerden que la oxitocina es la hormona del amor). Esta leche que emana de los pechos durante el acto sexual puede ser desagradable para algunas parejas, o sencillamente divertido para otras. Lo importante es no cohibirse por ello. Tampoco hay razón alguna para que la pareja se inhiba de utilizar los pechos durante el acto sexual, pues nuestra cultura es una de las que lo hacen en este planeta. La conclusión general debe ser: ¡No hay problema!
En aquellos casos en que la sexualidad mantiene una prioridad baja por semanas o meses, el compañero puede sentirse confundido o algo herido. Durante estos tiempos es muy importante que la pareja mantenga abiertos sus canales de comunicación. Cuando aflora la tristeza, hay que hablar. Se debe dar al padre el refuerzo de que el poco interés sexual de su mujer no es por falta de amor, ni un rechazo de éste, sino un producto pasajero del proceso del posparto. Es importante que él entienda que el sexo no es la única manera de demostrar amor en estos momentos. Abrazarse, besarse, acariciarse, acompañarse y disfrutar de ese regalo divino que les dio la creación, son otras formas de amarse. Pasar de ser dos a tres no es fácil, requiere mucho ajuste. La madre, por su parte, se sentirá mejor de que su compañero no insistirá en algo que ahora ella no quiere hacer, y trabajará en fortalecer y profundizar su relación en otras formas que sean aceptables. Nada como una cena íntima y unas copas de vino. Y, ¡quién sabe! ¡Quizás ella vuelva a entusiasmarse más pronto!
Pasar de dos a tres no es fácil, toma tiempo. Mientras más ayuda la madre recibe de su compañero, más comprensión y más amor, poco a poco su libido irá aumentando.
Referencias
1. Lawrence R A, Lawrence RM. Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession. 6th. Ed. St. Louis: CV Mosby Co. 2005
2. Rivera Alvarado I, Vázquez García V, Dávila Torres RR, Parrilla Rodríguez AM. Exploratory study: breastfeeding knowledge, attitudes towards sexuality and breastfeeding, and disposition towards supporting breastfeeding in future Puerto Rican male parents. P R Health Sci J. 2006;25:337-41
3. Rowland M, Foxcroft L, Hopman WM, Patel R. Breastfeeding and sexuality immediately post partum. Can Fam Physician. 2005 Oct;51:1366-7.
4.Stuart-Macadam P, Dettwyler K. Eds. Breastfeeding – Biocultural Perspectives. New York: Aldine de Gruyer. 1995
Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM
José J. Gorrín Peralta, MD, MPH, FACOG, FABM
fuente: acta sanitaria EL MIRADOR (DE JUAN GÉRVAS): ORNITORRINCO, VACA Y CONEJA | |||
Juan Gérvas | Madrid 02/11/2010 Los tres animales del titular son mamíferos y el analista los utiliza para poner en cuestión las políticas que están impidiendo a las mujeres ser madres; políticas que, sirviéndose de distintos mensajes, pretenden convertir en dogma algo que no es natural. | ||
Los mamíferos solemos tener labios y mamas, para mamar. Algunos mamíferos no tienen labios, pero todas las hembras de mamíferos producen leche. Aunque no todas tengan mamas. Por ejemplo, la hembra del ornitorrinco tiene glándulas mamarias sin pezones, y la leche se recoge en pliegues abdominales donde forma "charcos". Las crías, que han nacido de huevos, lamen la leche. Son crías que nacen con dientes, pero los pierden precozmente y se sirven de su pico de pato para alimentarse tras la lactancia. El ornitorrinco es un equidna, de la orden de monotremas. Es un mamífero muy especial, en el sentido de no tener útero, no tener labios y poner huevos. La hembra tiene dos ovarios, pero sólo el izquierdo es funcional. El macho es el único mamífero venenoso, con espolones en los tobillos que inyectan una substancia que provoca intenso y persistente dolor. Además, los ornitorrincos son los únicos mamíferos capaces de detectar campos eléctricos, de tener electro-recepción. Con ese sentido captan la actividad muscular de sus presas. Cuando uno habla de mamíferos casi nadie evoca en su mente al ornitorrinco, sino a la vaca u otro mamífero de su estilo. Una vaca es la imagen que se ha empleado para denigrar la lactancia natural, el dar de mamar tras el parto, el alimentar al bebé con la leche de las mamas. Hay alguna feminista que piensa que dar de mamar es convertirse en vaca. Y otras, y las mismas, que tener hijos es convertirse en coneja. Coneja y vaca, dos mamíferos empleados para denigrar. A ninguna feminista se le ha ocurrido pensar en el más insólito ornitorrinco. José Mestre Los labios nos permiten mamar y supervivir como lactantes, pero no todo es bueno a este respecto. A José Mestre, portugués nacido en Lisboa, lo han operado en Chicago (EEUU). Ha sido dado de alta tras cuatro operaciones, dos para extirparle un tumor de cinco kilogramos en la cara, y otras dos para reparar el daño. José Mestre fue vagabundo en su ciudad natal y logró la atención pública a través de las noticias en medios extranjeros sobre "el hombre sin rostro". Es Testigo de Jehová y rechazó las ofertas de tratamiento, para evitar las transfusiones. Tenía un enorme hemangioma que le desfiguraba e impedía incluso ver (ha perdido un ojo), dormir y casi respirar y alimentarse. José Mestre nació en 1956 y el tumor comenzó a desarrollarse a los catorce años, a partir del labio superior. Aparte de cuestiones religiosas, su caso es un estremecedor caso de defectuosa atención. El colmo ha sido su tratamiento en los EEUU, a costa del sistema público portugués, básicamente para evitar que si las cosas salían mal (o medio bien, como ha sucedido) se desacreditaran los cirujanos plásticos locales. La cirugía era de altísimo riesgo y las expectativas del paciente irreales (dicen los cirujanos plásticos portugueses). El coste de la operación se estima en 60.000 euros. José Mestre está soltero. José Mestre no tiene hijos. Si todo va bien, José Mestre volverá a Lisboa a primeros de diciembre. Gösta Espring Anderson La historia de Gösta Espring Anderson es menos llamativa que la de José Mestre, pero en cierta forma se entrelaza respecto a la familia. No es que Gösta Espring Anderson esté casado (con Paula Adam) y tenga hijos (dos varones, David y Jacob). Es otra cosa. Gösta Espring Anderson es danés, sociólogo y economista. Nació en 1947. En la actualidad trabaja en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona (España). Sus estudios básicos los hizo en la Universidad de Copenague (Dinamarca). Su doctorado, en la de Wincosin-Madison (EEUU). Fue profesor en la Universidad de Harvard (EEUU) y en la de Triestre (Italia). Gösta Espring Anderson ha trabajado siempre acerca del Estado de Bienestar en el mundo capitalista. Su primer libro tuvo impacto mundial, The three worlds of welfare capitalism. Su último libro, Los tres grandes retos del Estado de Bienestar, se centra en la misma cuestión. El futuro del modelo social europeo se enfrenta a tres retos, a tres agujeros negros: 1/ la creciente incapacidad femenina para ejercer el derecho a formar una familia, 2/ el aumento de la desigualdad de oportunidades educativas entre los jóvenes y 3/ el aumento de la incapacidad social para garantizar una vejez digna. El Estado de Bienestar se estructura en torno a un modelo anticuado, de familia con un sólo ingreso económico, de un varón que trabaja desde joven y se jubila poco antes de morirse. En la actualidad empezamos a trabajar más tarde y nos jubilamos mucho antes de fallecer. Además, la mujer tiene enormes dificultades para trabajar y tener familia. Por ello Gösta Espring Anderson propone como primera medida para mejorar la situación de las pensiones, un sistema universal y gratuito de guarderías, para ayudar a que la mujer trabaje. En segundo lugar propone que los de clase alta, con más educación, ingresos y expectativas de vida se jubilen más tarde (esto también lo defiende Guillén López Casanovas, de la misma Pompeu Fabra). Y en tercer lugar propone que las pensiones se nutran tanto de cotizaciones como de impuestos generales. Gösta Espring Anderson puede estar equivocado, pero no es venenoso, no va en contra de la lactancia ni del parto, ni de ser madre ni de formar una familia. Embarazarse, parir, lactar, vivir, tener familia Siempre ha habido varones y mujeres estériles, por biología o por opción personal, religiosa o ética. La esterilidad del varón puede conllevar la de su pareja, pero desde tiempos inmemoriales han existido las bacanales y las romerías para soslayar este pequeño inconveniente. Lo nuevo, lo que destruirá el Estado de Bienestar, es aceptar la esterilidad por causas económicas y sociales. Las mujeres europeas quieren tener más hijos de los que tienen, pero no pueden por circunstancias económicas, laborales y sociales. Son mayoría los europeos (varones y mujeres) que quieren formar una familia. Pero la estructura capitalista ha decidido que ya no haya proletarios, que el trabajador ya no pueda tener ni hijos. Se le priva de dignidad, y se le quita hasta la posibilidad de creer que es posible formar una familia. Se "le quita de la cabeza". Y hay feministas que ayudan, con las comparaciones con vacas y conejas. Sólo la mujer puede embarazarse, parir y lactar, y aportar sus valores femeninos a la crianza del cachorro humano. Eso es parte de la vida que se le niega a los trabajadores, en nombre de una "sociedad moderna" que nos convence de no tener prole y de no protestar. Nos compensa con la idea falsa de "egoísmo individual", de disfrute personal "de la vida". Puede ser una opción personal prudente, pero no debería convertirse en dogma impuesto. Embarazarse, parir y lactar y aportar valores femeninos a la crianza del cachorro humano, formar una familia, compartir valores hetero y homosexuales es un derecho básico que la estructura social debería hacer posible. Hay que cambiar las políticas indignas que hacen imposible para mujeres y varones el formar una familia, que sustentan e incrementan la desigualdad educativa y que no permiten una vejez digna. Las feministas íntegras cuentan con los varones y mujeres que pueden entender sus mensajes de apoyo a la posibilidad de embarazarse, parir, lactar y criar cachorros en un entorno en el que la familia sea sostén al que dé urdimbre una política social humana. Humana y en mucho anti-capitalista, de este capitalismo sin valores que nos gobierna (sin los valores como honradez, prudencia, transparencia y confianza mutua, que ya exigió Adam Smith y más recientemente Amarty Sen). Las mujeres son hembras de mamíferos y tienen mucho en común con las demás hembras de mamíferos, de ornitorrinco a vaca y coneja, pero eso no es denigrante sino biológico. ¡Y signo y síntoma de salud, como el desarrollarse en lo humano, profesional y laboral! Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y Promotor del Euipo CESCA | |||
|
Una teta siempre triunfa en los medios de comunicación. Pese a todo lo que ha llovido desde que el pecho desbocado de la italiana Sabrina –“boys boys boys”- amenizara la Nochevieja de 1987 a millones de españoles, el axioma sigue plenamente vigente. El Mundo lo sabía cuando publicó la foto de portada del Magazine del domingo 17 –una modelo desnuda pintada y con cuernos de vaca con un bebé en brazos-, con un titular igualmente provocador: Madre o vaca.
Entre los “indignados” por lo que consideran un ataque a la lactancia materna no sólo se cuentan los casi 9.000 que así se han declarado en Facebook, los más de 9.300 firmantes de una carta al director aún por enviar o una decena de madres blogueras, sino también la Asociación Española de Pediatría (AEP). Las reacciones, tanto a la forma como al fondo del reportaje, que pone en duda las evidencias científicas sobre los beneficios del amamantamiento, han sido tan numerosas que, una semana después, el diario ha publicado un reportaje bis, que no una rectificación, para explicar la polvareda levantada.
“Como periodista y madre lactante de un bebé de 20 meses, el reportaje me ha parecido cuando menos ofensivo, por no hablar de poco riguroso y parcial, y las imágenes que lo acompañan no solo son de pésimo gusto, sino que también resultan insultantes”, escribía Vivian Watson en su blog Nace una mamá, que refleja el sentir de muchas otras en bitácoras y comentarios.
No es sólo la opinión de lactivistas -“talibanas de la teta que han renunciado a casi todo”, las califica la ex diputada y miembro del Consejo de Estado Amparo Rubiales en El Mundo- o de la "guerrilla lactante" -como las llama la periodista Begoña Gómez, de ADN-. “Cuando lo leí, sentí un doble enfado, no sé si fue mayor como madre o como científica”, me explica Mª del Carmen Iglesias de la Cruz. Doctora en Farmacia y profesora de Biología Celular e Histología en la Universidad Autónoma de Madrid, escribió, fruto de esta indignación, una larga carta de defensa de la lactancia materna, llena de enlaces a estudios científicos, que una amiga suya colgó de la web www.peticionpublica.es y que, movida a través de la página de Facebook, tiene más de 9.300 firmas de apoyo.
El reportaje también ha puesto en pie de guerra a numerosos pediatras, entre ellos el Comité de Lactancia Materna de la AEP en pleno. “La impresión es que el enfoque estaba en contra de la lactancia materna”, me dice María Teresa Hernández Aguilar, coordinadora del Comité, “aparte de un enfoque totalmente ofensivo en las fotos, con un símil muy desafortunado porque precisamente el niño que no es amamantado es el que toma leche de vaca”.No hay que olvidar que la leche de fórmula es leche de vaca, a la que se añaden y quitan componentes para imitar la leche materna.
La comparación de las madres lactantes con vacas sólo se usa en fotos y titulares (los interiores son incluso más llamativos, con la misma modelo a cuatro patas y el bebé debajo, titulado La era de las madres vaca). El propio diario explica que “tienen un elemento de provocación para fijar la atención del lector”.
Argumentos científicos
Uno de los argumentos más polémicos del reportaje es el de que las evidencias científicas de los beneficios de la lactancia materna no son concluyentes, apoyándose en las menciones a un informe médico, a otro reportaje publicado en The Atlantic hace año y medio (que fue contestado en su día por asociaciones científicas), y en las opiniones de dos feministas (ninguna médica).
“El mencionado informe de la American Academy of Pediatrics reconoce que las investigaciones sobre las ventajas de la lactancia materna ‘sugieren’ disminución de enfermedades en los bebés, ‘se asocian con un rendimiento ligeramente mejor’ en pruebas de desarrollo cognitivo del niño, ‘posiblemente’ indiquen una disminución del riesgo de osteoporosis para la madre… Se sugiere, se asocia, se indica… Pero ¿se puede afirmar categóricamente que los niños criados con biberón tendrán un peor desarrollo físico, cognitivo o afectivo que los criados al pecho? Hasta ahora no hay pruebas concluyentes”, dice el Magazine.
“Sí hay pruebas concluyentes”, asegura Hernández Aguilar. La coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la AEP aporta enlaces de reseñas científicas de estudios consistentes, entre ellos, un informe de 2007 del Departamento de Sanidad de EE UU que analiza decenas de estudios de alta calidad. “Pero los científicos somos muy prudentes antes de decir que algo es al 100%”. Es decir, se usan términos como “sugieren, se asocian o se indica” no por falta de evidencia, sino por la prudencia y el escepticismo normal en los científicos. "Hay que conocer mucha terminología para saber lo que dice exactamente un estudio”, afirma.
La pediatra quiere dejar claro que “los profesionales sanitarios no tratan de martirizar ni culpabilizar a las mujeres para amamantar”, en referencia al primer testimonio del reportaje, una madre con una experiencia nefasta –grietas, la niña no se enganchaba, los médicos presionaban para que siguiera intentándolo- que se hubiera solucionado simplemente si un profesional con la formación adecuada le hubiera ayudado a colocarse correctamente al bebé. “Lo que se pretende desde la Organización Mundial de la Salud, UNICEF o la Asociación Española de Pediatría es dar formación para que sepan apoyar a la mujer que quiera amamantar. Se pretende que la mujer tome una decisión informada sobre los riesgos y los beneficios, y después, ayudarla”.
Madres esclavizadas
Aparte de los científicos, el otro argumento "en contra" de la lactancia materna más contestado es que impide el desarrollo profesional de la madre, incluso que las campañas a favor de la lactancia materna son una conjura para devolver a las mujeres a sus casas en época de crisis. “Si se siguieran al pie de la letra las recomendaciones de la OMS (lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, y con otros alimentos hasta los dos años), el mercado laboral se vaciaría de mujeres en edad reproductiva”, dice el reportaje.
"Que esto no es todo o nada. Que cuando la mamá se incorpora al trabajo se puede dar alimentación complementaria, recurrir a la lactancia mixta (bibe cuando mamá no está y teta cuando está) o sacar leche para luego dársela. En el mejor de los casos, esto durará cuatro o cinco meses ya que en cuanto el bebé empiece a comer de todo tendrá de sobra con las tomas de leche que haga estando su madre en casa… Vamos, que me parece todo un insulto a las madres trabajadoras que han dado el pecho –y lo siguen haciendo- a sus hijos durante años", contesta Eloísa López en el blog Una maternidad diferente.
Según los datos de la AEP, a la salida del hospital, la mayoría de las madres (80%) dan el pecho, a los tres meses solo el 52,5% toman leche materna en exclusiva, y a los seis, el 36%. Por tanto, a los tres meses, el 47,5% de los niños toman algún biberón, y a los seis, el 64%. Sin embargo, no llega al 2% el número de padres que se toma alguna de las 10 semanas de baja de maternidad que se pueden ceder al hombre (en 2009, 5.726, frente a 340.512 bajas maternales concedidas). Es decir, aunque no amamanten, las madres también se quedan en su casa durante las 16 semanas de baja. Claro que hay un problema de desigualdad de género en el mercado laboral, pero, ¿por qué echarle la culpa a la lactancia materna?